Conociendo a Sheikob, el Señor de los Bagels

Tampoco es que es muy amplia la industria del Bagel en Buenos Aires. Quien escribe, por ejemplo, confiesa haber conocido muy poco de la materia hasta escuchar un vago rumor de que un “gringo” estaba vendiendo bagels de salmón con su bici en las afueras de Lattente, y con la afición constante de maridar cualquier cosa con un buen café, se fue a su encuentro.

Sheikob (que en realidad se llama Jacob Eichenbaum-Piksen, pero quién va a querer pronunciar eso) vino a estudiar un semestre en Buenos Aires en 2009, y como nos pasa a tantos, se mudó definitivamente a la ciudad unos años después. Pero la nostalgia por un buen bagel neoyorquino se volvía insoportable, pues un bagel para él era “como una medialuna para un porteño”, nos cuenta.

Así que poco a poco, lo que comenzó como un proyecto personal pasó a ser un negocio por Facebook y finalmente, un “pop-up” semanal, convirtiendo a Sheikob en lo que es hoy: The Lord of the Bagel (bah, para nosotros en Buenos Aires, al menos). Hay algo sumamente divertido en encontrarlo al mediodía y sacarle charla mientras corta el pan y lo rellena. De a poco todos se aglomeran a su alrededor y se forma una bonita reunión de gente feliz comiendo bagels. Un sueño dominguero.

Sheikob, ¿qué hace un bagel sea auténtico?

Más que nada es una cuestión de textura. Un bagel -en comparación a otros panes- debe tener una corteza muy “chewy” (no encuentro la palabra correcta en castellano, el asunto es que debe costar un poquito morder). Esto es difícil de entender para la gente que no está acostumbrada a comer bagels.  Suelen pensar que están sobrecocidos o viejos, pero salen así con toda la intención.

El bagel clásico es con queso crema y algún pescado pickleado o ahumado (Salmón ahumado es el súper clásico). Si alguien va a comer su primer bagel, debe ser ÉSE.

(Sheikob hace su propio pan y su propio queso crema, todo caserísimo).

¿Qué tan difícil es vender desayunos salados en el país de las medialunas?

Es difícil, particularmente bagels con pescado. Son pocos los días que salgo a vender bagels por la mañana sin escuchar por lo menos una vez “¿Salmón a esta hora? ¡Estás loco!”  Por eso trabajamos más los horarios de almuerzo y brunch. Eventualmente me gustaría ofrecerlos más temprano, pues la verdad es que un bagel con queso crema es básicamente igual a las tostadas con queso fresco.

¿Qué opinas de la comida argentina? ¿Qué está bueno y qué no tanto?

Soy muy fan de los bodegones porteños donde sientes que estás comiendo en la casa de la abuela. Tapa de asado al horno, pollo al verdeo, ñoquis con estofado. No solo por la comida sino también por el ritmo – es una cultura que da tiempo a la comida, que hasta para un café tenés que calcular media hora mínima.  Lo que no me gusta tanto es la falta de consideración hacia los productos. Hay muchos lugares bien pensados, con buen cocineros, pero usando ingredientes de poca calidad. Afortunadamente, esto es algo que está cambiando y me gustaría que mejorara aún más.

¿Qué le gusta comer al “Señor de los Bagels”, cuando no está comiendo ni haciendo Bagels? ¿Tienes algún lugar favorito en BA?

Lugares como Gran Dabbang, Proper y Los Galgos están entre mis restaurantes favoritos. Entre los bodegones que me gustan está Norte en el Centro y Albamonte en Chacarita. También me encanta la cultura de aperitivos donde se combina algún combinado con una picadita, por ejemplo en Varela Varelita en Palermo y Hans Cerveceria en el Centro. NOLA también es casi un fijo los domingos después de terminar con los bagels.

¿Por qué Buenos Aires? ¿Qué la hace especial?

Más que nada lo que me atrajo a Buenos Aires al principio fue la calidad de vida, y específicamente la posición del trabajo en la vida de uno. Nueva York es tan caro que la mayoría de gente tiene un trabajo de 40 horas mínimo por semana solo para pagar el alquiler y la comida. Van a trabajar, vuelven a casa, cenan, miran una serie, se acuestan, y de nuevo al otro día.

Así cuando llegué por la primera vez a Buenos Aires en 2009, y vi a la gente cursando talleres, tocando en bandas, organizando centros culturales clandestinos, me impresionó mucho…  Desde ese momento siempre quería volver para vivir acá por lo menos por un tiempo.

¿Has pensado en tener un local propio? ¿Tenés algún proyecto nuevo para el futuro?

Sí. Eso, obviamente, es el sueño.  Aunque me encanta trabajar en la calle con la bici, las posibilidades de que podríamos hacer con un local propio son muy llamativas. Por ahora estoy tomando todo paso a paso. Será cuestión más que nada que encontrarle a gente con una perspectiva similar que podrían ayudarnos en hacerlo bien.

Sheikob está con su “bici-bagel” en:

Felix Felicis
Jose Anonio Cabrera 5002 – Palermo
Todos los viernes a las 12h30

Lattente
Thames 1891 – Palermo
Todos los domingos a las 11h30

Foto: Evaly Contreras