TOP: El día, la noche y el VERMUT

vermut buenos aires
Foto: Facebook de La Vermutería

Es sabido. Mucho de lo que conocemos nació en la antigua Grecia y por eso no sorprende que el origen del vermú o vermut (más técnicamente, vermouth) también lo tengamos que rastrear allí. Pero si a ese dato le sumamos que los griegos son los feligreses del hedonismo y que el creador de esta bebida fue Hipócrates – padre de la medicina moderna – entonces es fácil deducir que el vermú es sinónimo de buen vivir.

¿Pero qué tiene que ver ese primer vermú (que en realidad se llamaba “vino hipocrático”) con los porteños y por qué repobló las mesas de Buenos Aires en los últimos años?

Primero, debemos definirlo. El vermú es considerado una bebida aperitiva, un puente entre el hambre y la sed. La palabra viene del alemán, significa ajenjo y es, en pocas palabras, un vino blanco aromatizado que puede variar en colores (del rojo al amarillo y al blanco) y en sabores (dulce, amargo y hasta picante).  Algunos de los nombres más conocidos son también los más históricos: Gancia, Cinzano, Martini, Ballor, Noilly Prat, Yzaguirre.

Con la lengua dulce de imaginar este elixir tan noble y cumplidor nos preguntamos dónde conseguirlo cerca y pronto. Para el almuerzo y las últimas horas de la tarde, pocas cosas más leales a Buenos Aires que un vermú con papas fritas… y todo lo que queramos sumar a la combinación (salame, queso, aceitunas, soda, buena compañía).

Dos favoritos

Concentrarse sólo en dos es un poco esquivo pero tiene sus motivos y es que Los Galgos y La Fuerza podrían ser bares hermanos (de hecho sirven el mismo vermú en sus canillas, creado por estos últimos). En ambos casos, promover el aperitivo en los almuerzos y afters es prioridad, y también combinarlo con ingredientes de estación que representen platos tan gourmet como bien argentinos. Cuidar lo que se sirve y recrear una experiencia que se sienta familiar, cálida, con sustancia cultural.

Si se cumpliera el sueño de Hipócrates y todas las horas fuesen la hora del vermut bien podríamos pasarnos por Los Galgos al mediodía a probar su carta que suele incluir sandwiches estacionales, clásicos como bifes con puré o tortilla y después de las 18h acercarnos a La Fuerza a comentar la jornada vermú en mano (o en jarra) maridado con un regio sándwich de milanesa o su triolet a elección entre aceitunas, queso Mar del Plata, salame tandilense, porotos pallares y más.

Otros recomendados

¿Nunca es demasiado vermú? Nunca es demasiada tertulia.

Por eso en casi cualquier barrio gastronómico se lo puede rastrear en versiones singulares o como protagonista:

Tan simple como versátil, tan clásico como dúctil para las bebidas modernas, nadie puede negar el poder de un buen vermú de adornar una picada a la media tarde, acompañar la espera de un asado o ponerle el broche líquido a una noche tibia de verano. Es una bebida que atraviesa generaciones con cintura para adaptarse. Además, para casi cualquier bartender son ingrediente básico de un sinnúmero de cócteles como el Negroni, el Americano o un Dry Martini. Y de ahí al infinito.

Será que la hora del vermut ha vuelto. Será que el día y la noche se confunden en una sola, misma cosa, refrescante, diversa, plena de anécdotas, ciudad y picoteo. ¡Que viva Buenos Aires y con ella el vermut!

 

Comunicadora, especialista en redes sociales e inquieta seguidora de la cultura local a través de los platos, los tragos, los bares clásicos y los refugios secretos.