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Mapa interactivo de Buenos Aires

De paseo por Buenos Aires o simplemente con curiosidad por su vecindario, nuestro equipo lo invita a sobrevolar la ciudad con este mapa interactivo. Hagan clic en un barrio para descubrir lo que lo hace especial, así como sus principales atracciones turísticas. También encontrarán ideas de escapadas, para sus paseos dominicales o sus finde largo, haciendo clic en las áreas: Norte, Sur, Oeste, Costa y Uruguay. ¡A disfrutar!

* Si un barrio no es “clicable”, es porque no ha sido explorado todavía por nuestro equipo (¡pero no tardará mucho!)

Casa Muamor, un café campestre para la familia

casa muamor palermo

Las mesas de jardín y los muebles de madera le dan un encanto familiar a esta típica casona de Palermo, que tan sólo en un instante nos transporta al campo. Ideal para tomar un café mientras los primeros rayos de sol entran al local por la mañana.

Al final de una sala que está rodeada de mesas de madera, encontrarán una barra repleta de productos caseros: panes, medialunas y galletitas. No se olviden de echar un vistazo a los caramelos multicolores para deleitar la vista.

Para los que vienen acompañados por su familia, este lugar cuenta con un espacio especialmente dedicados a los más chicos. Tienen animadores que organizan juegos y actividades para niños todos los fines de semana. También hay un puestito que vende vajilla y objetos de decoración del mismo estilo de la casa.

Si ya no queda lugar acá, vayan a Florentina que queda a tan sólo cuatro cuadras de ahí. Si van a la noche, después pueden darse una vuelta por Thelonious para escuchar unas buenas canciones de jazz.

Casa Muamor
Soler 4202 (esq. Julián Álvarez) – Palermo
Tel: 4862-7561
De domingos a jueves de 8h30 a 21h, viernes y sábados de 8h30 a medianoche
Precio: $ $

*Traducción: Daniela Gambarotto

TOP : Dónde disfrutar un buen mate (fuera de casa)

Foto: Agustina Canaparo

Pava con agua caliente, pero no hirviendo para que no queme la yerba; mate de madera, alpaca o plata; la infaltable bombilla. Algunos lo prefieren amargo mientras que otros con azúcar o con cascarita de naranja. En casa, en la plaza, con amigos o solos… el ritual del mate está en el ADN de todos los argentinos y, aunque no sea lo más común, se puede llevar a cabo también en bares y restaurantes.

Cada vez son más los lugares que ofrecen opciones de mate para la hora del té en Buenos Aires. Para acompañarlo hay desde bizcochitos y tostadas con mermelada hasta tortas fritas. El mate en los restaurantes atrae principalmente a los turistas, pero también a todos aquellos que quieren probar esta infusión fuera de sus casas. Esta es nuestra selección de bares y restaurantes para ir a matear en la ciudad:

Mate con amigas

El fuerte de La Payuca es la parrilla y los platos al horno de campo, pero ofrecen el “Mate-Bar” a partir de las 16h. Hay dos variedades de combos para matear: uno con mate, tostadas de pan de campo casero, mermelada, manteca y dulce de leche; o una opción bien tradicional con tortas fritas. El lugar es ideal para ir en familia y con los más chicos porque tiene una sala de juegos con un menú para niños.

Arenales 3443 – Recoleta

Mate en la vereda

En la clásica parrilla Las Cholas, además de deleitarte con sus cortes de carne, empanadas, tamales y humitas; también se puede tomar un buen mate. El mate que ofrecen es de madera y la pava de metal. Las opciones para acompañar la infusión son dos: con bizcochitos caseros o con pan de campo, mermelada y manteca. Lo sirven a partir de las 16.30hs y si el tiempo acompaña el lugar es ideal para disfrutar de la caída de la tarde en las mesas de la vereda.

Arce 306 – Las Cañitas

Mate en familia

Si lo que estás buscando es una opción clásica, El Quebracho es un buen lugar para ir a matear en familia. Este restaurante es conocido por sus pizzas a la piedra en horno de barro a leña, parrilladas y minutas, pero también por sus mates. El mate viene acompañado con un termo y puede ser con tostadas, mermelada, manteca o queso o con medialunas.

Av. Corrientes 4390 – Almagro

Mate “gourmet”

En un almacén de 1912 puesto a nuevo se encuentra Raíces, un restaurante con cocina casera. Dentro de sus opciones para la hora del té, ofrecen un mate de cuero y vidrio con su respectivo termo y yerba. Para acompañarlo, hay una opción con seis tostadas de pan casero, mermelada de frambuesa y manteca. Y también medialunas o opciones de tortas dulces como la cheesecake de dulce de leche, marquise o apple crumble.

Crisólogo Larralde 3995 – Saavedra

Mate al estilo norteño

Cumaná es un restaurante con comida del Norte argentino. Su fuerte son los platos autóctonos como el pastel de calabaza con queso de cabra, los tamales y la cazuela de mondongo. También decidieron sumarse a esta movida del mate y ofrecen dos opciones: una clásica con mate de madera, pava individual y bizcochitos y otra con pan casero, mermelada y manteca.

Rodríguez Peña 1149 – Recoleta

 

La Universidad Popular de La Boca: ¡un siglo de conocimiento para todos!

Universidad popular de la Boca ©MarieBessieres

Creadas en Francia a principios del siglo XX, ¡Las Universidades populares también existen en Argentina! La Universidad Popular de La Boca (UPB) fue la primera universidad popular creada en América Latina en 1917.  Un siglo más tarde, la UPB sigue acompañando a todas las personas que desean adquirir nuevos conocimientos y habilidades, sin necesidad de un diploma.

Una universidad centenaria  

En 2019, la Universidad Popular de La Boca celebra su aniversario número 102. En el hall de entrada de su edificio de la calle Pinzón, ex sede del hospital Argerich, una exposición de fotos nos acerca a los primeros años de la Universidad. Fotografías en blanco y negro revelan aulas llenas hasta explotar que reúnen un público mayoritariamente de inmigrantes mientras hacen cursos técnicos.

Cours de dactylographie, UPB

El primer objetivo de la UPB en 1919 fue ofrecer un acceso colectivo a la formación profesional, sobre todo a los inmigrantes que llegaron en masa al barrio de La Boca. Telegrafía, dactilografía, selección de granos, mecánica de avión… los oficios más requeridos de la época se enseñaban ahí.

A partir de 1938, a los cursos técnicos se le sumaron cursos de español para extranjeros. “Nos gustaría volver a abrir cursos de español para extranjeros, a modo de acompañar a los recién llegados en su integración al país”, nos cuenta Marcela Liria Jonas, directora de la UPB.

Una oferta enfocada en el mercado laboral

Después de haber sobrevivido el periodo de prohibición de universidades populares durante la dictadura militar, en 2019 la misión de la Universidad Popular de La Boca sigue siendo la misma.

Los cursos de formación están sobre todo orientados al mercado laboral:

  • cursos comerciales: inglés, computación, de oficina;
  • talleres técnicos: electricidad, gas y plomería, reparación de PC, reparación de teléfonos.
  • cursos para insertarse en el mercado laboral actual: diseño  de página web, marketing digital, fotografía, y periodismo digital.

La Universidad también cuenta con cursos lúdicos y culturales:

  • cursos de preparación para obtener certificados de manejo para aviones y barcos;
  • cursos para el bienestar: reiki, tai-chi, reflexoterapia, masoterapia,
  • seminarios culturales de arqueología urbana

Ya sea para encontrar un trabajo o por interés personal, lo esencial es que todos puedan seguir accediendo a los cursos. “Tenemos precios accesibles y sólo funcionamos con los pagos de la formación de estudiantes. Esto garantiza nuestra independencia y nuestro deseo de conservar una universidad popular, que esté lo más cerca posible de las necesidades de nuestros miembros”, concluye Marcela.


Universidad Popular de La Boca
Pinzón 546 – Boca
Para inscribirse: citas de lunes a viernes de 17h a 21h o por Facebook

*Traducción: Daniela Gambarotto

Malcriada Café, un hogar lejos del hogar

Malcriada Café Palermo
Foto: Facebook Malcriada Café

Explosión de sabores dulces para el paladar, bebidas calientes bien servidas y una mística que resulta una caricia al alma. La fachada de Malcriada Café hace que el local permanezca en la penumbra, pues pasa casi desapercibida en medio del barrio de Palermo. Sin embargo, una vez que cruzan su puerta, los aromas junto a una atmósfera amena los encandilarán y los invitararán a pasar un rato placentero.

En este café pueden encontrar un espacio acogedor, silencioso e íntimo. A pesar de no contar con muchas mesas ni en la calle ni en su interior, ese detalle es parte su magia. Su decoración no tiene nada que envidiarle al estilo moderno y sofisticado de muchas cafeterías de especialidad del vecindario y sus alrededores, dado que parte de su encanto se debe a la combinación de madera, ladrillos y wall art que hacen sentir a los clientes como en su casa. Sepan que si van sin compañía, no la extrañarán. Su ambiente es lo suficientemente pequeño para hacer sentir a las visitas a gusto, con una atención personalizada y eficaz.

Por otro lado, si son amantes de la serenidad para trabajar, este lugar es ideal para concentrarse, ya que es un rinconcito donde uno puede tomar asiento sin esa sensación de frenesí por doquier. Sin embargo, para los que tienen apuro, la mesada especial para take-away les hará sentir que usar dos minutos de su tiempo para pasar por Malcriada es una inversión valiosa del mismo.

El yogurt con granola de este sitio es, sin lugar a dudas, una gran elección para acompañar sus cafés. La frescura de los ingredientes habla por sí misma, combinando lo crocante de las frutas secas con la acidez del yogurt natural. El punto justo de todos sus productos. Aún así, pueden degustar unas tostadas de pan de masa madre que no defraudarán, como también budines, tortas y avocado toasts. Todo entra por los ojos y se disfruta tanto a través de la vista como de las papilas gustativas.

Para hacer la salida redonda, pueden dar un paseo por el Mercado de Pulgas que se encuentra a solo unas cuadras de Malcriada. Una verdadera máquina del tiempo que los teletransportará al pasado.

Malcriada Café
Bonpland 1367 – Palermo
Tel: 1550-6363
De lunes a viernes de 8h30  a 19h30, sábados de 10h30 a 20h.
Precios: $ $

CUT, una parrilla gourmet en Vicente López

cut parrilla vicente lópez
foto: Facebook CUT

¿Están con antojo de comer carne? ¡No duden en cruzar la frontera de la capital para ir a cenar a Vicente López en Zona Norte! La parrilla CUT los espera para deleitarlos con unas carnes bien jugosas y unas achuras capaces de convertir a los más reacios.

Desde Retiro, llegarán a Vicente López después de un viaje de 20 minutos en el tren Mitre. Desde la estación, es imposible perderse: CUT le debe su nombre a su dirección, Urquiza y Tapiales. Una vez que entren al restaurant, verán que el servicio es muy cuidado y el ambiente cálido: luz tenue, decoración de madera y metal de estilo industrial y acogedor, fotos blanco y negro. La parrilla está a la vista y el parrillero Luis se mantiene ocupado delante del brasero. Los recibirán con un cóctel de bienvenida y un poco de pan acompañado de manteca con perejil y humus mientras esperan su plato.

CUT deleita a sus habitués desde 2013. “La mayoría de los clientes son del barrio”, explica Jorge Noguera, el dueño. “También hay gente que viene de Capital, pero en general se trata de habitués a quienes les encanta venir a cenar, a veces hasta dos veces por semana”. Mientras que Jorge se acerca a saludar a los clientes mesa por mesa, una camarera acota: “Es aconsejable reservar durante la semana, pero sobre todo el finde. A veces la gente tiene que hacer cola afuera”.

Como entrada, hay para todos los gustos: los más clásicos eligen una empanada de carne, cortada a cuchillo. Un toque de azúcar glaseada sobre las empanadas fritas potencia el sabor del relleno. Los amantes del queso y los vegetarianos le echan el ojo a la Provoleta CUT, acompañada de papas y una ensalada de rúcula y parmesano. Los carnívoros no dudan en atacar las achuras, con una mención especial para las mollejas de ternera -súper crocantes- que seducen hasta a los que no son muy fans de las achuras. En cuanto a las bebidas, la casa cuenta con una variada carta de vinos, una quincena de Malbec y seis propuestas de blancos y rosados.

Si bien hay muchos platos para elegir en el menú, la verdadera estrella de CUT es la carne roja. Ojo de bife de 400 gramos, asado banderita, y la favorita de la mesera: la entraña CUT acompañada, entre otras cosas, de vegetales asados. Los vegetales son frescos y están perfectamente asados: ¡hasta los carnívoros nos dan la razón! Los que están más apurados, pueden optar por una hamburguesa de carne y una hamburguesa vegetariana, que son los platos más accesibles de la carta.

A la hora del postre, déjense tentar por un mousse de chocolate, una bomba de cacao acompañada de un puré de naranjas amargas. ¿Ya no les queda lugar para un postre? El flan casero es liviano, delicioso y además te transporta a la infancia.

CUT
General Justo José de Urquiza 802 – Vicente López
Tel: 4796-1162 y 4795-5655
De martes a sábado de 12h a 15h30 y de 20h hasta medianoche; domingo de 12h a 15h
Precio: $ $ $

*Traducción: Daniela Gambarotto

Nemuri, noches de sushi en íntimo

Nemuri belgrano
Foto: Facebook de Nemuri

Cuando subí las imágenes de mi cena en Nemuri a mis Instagram Stories, recibí varias respuestas casi de forma inmediata y todas compartían la misma inquietud: “¿Es caro?” “Siempre he querido ir pero tengo miedo de los precios”, etc. Lo que me hizo darme cuenta de que la gente tiene miedo de salir a comer sushi y cada vez más está quedando como un plan sólo para ocasiones especiales y un “capricho innecesario” que no entra en los planes de la vida cotidiana.

Si el sushi va quedando como un “capricho innecesario”, son tiempos más complicados de lo que pensé.

A todos les respondí lo mismo, que no estaba muy al tanto de los precios actuales como para comparar, porque he estado de viaje algunos meses (período de tiempo en que todo puede cambiar drásticamente en Argentina) y que de por sí no suelo cenar mucho sushi afuera. Pero también les dije que en general, no sólo NO me parecieron demasiado altos los precios de Nemuri; sino que hasta creo que podrían cobrar más por lo que ofrecen (¡cruzo los dedos para que no!)

Este local en una esquina de Belgrano es súper pequeño y compacto; así que de entrada ya te sentís especial. Mesitas pequeñas y luces bajas, ideal para tórtolos. La atención es relajada pero atenta, un buen balance entre sentir que estás comiendo afuera y sentir que estás en confianza. 

Como yo había escuchado hablar del “Ceviche Nemuri” (salmón, pulpo, langostinos y pescado blanco) quería probarlo sí o sí, esa parte no era negociable. Así que lo pedí dentro de la degustación de ceviches que te permite probar 2 ceviches de la carta. Para mi sorpresa, el ceviche de salmón rosado que elegí como segunda opción, fue el que más me cautivó, aunque los dos estaban muy ricos. El pescado se sentía fresco y las porciones generosas: los pequeños bowls están llenos de pescado hasta el tope, tanto así, que los chips crocantes de batata y el maíz cancha están servidos aparte, como para demostrar que no están sirviendo “humo”.

Pedimos sushi dulzón para compensar: “white sweet” con salmón, surimi, pepino, phila, praliné y salsa de maracuyá; y “sweet passion” con phila, mango, salmón panizado y salmón flambeado, salsa de maracuyá y togarashi (mezcla de especias japonesa). Ricos y de buen relleno, nada de sobrecompensar con arroz. Igual me han recomendado mucho el roll “yellow” con mango y guacamole.

Pedimos el postre de la casa con mousse de té verde matcha, biscuit de pistachos, cremoso de maracuyá, frambuesas, vainilla, sésamo y jengibre. Las texturas quizás no eran las esperadas aunque la presentación es muy linda. Digamos que cuando vuelva voy a comer tanto sushi como pueda sin preocuparme por dejar espacio para el postre. Hay carta de vinos y cervezas asiáticas.

¿Es un capricho el sushi? Quizás. Pero innecesario nunca. ¿Inalcanzable? menos. Buen sushi, en un local lindo con excelente atención, a un precio relativamente bueno, sí es posible. Y además pueden planificar pues tienen los precios publicados en su sitio web. Ah, ¿Les comenté que los palitos son comestibles? Uy perdón, tenía que haber empezado con eso. 

Nemuri Sushi
Moldes 1502 – Belgrano
Tel: 4784-5807
Martes a domingo de 12h a 0h
Precios: $ $

Península Valdés, encuentro con ballenas y animales marinos

península valdés argentina

La Península Valdés, reserva protegida en la Costa Atlántica, se encuentra a unas 20 horas de micro o una hora y media de avión desde Buenos Aires. En su hábitat, podemos cruzarnos tanto con pingüinos de Magallanes, elefantes y lobos marinos, como con orcas y ballenas francas australes que vienen a reproducirse una vez al año entre agosto y octubre.

Puerto Madryn: Punto de partida   

Los micros y aviones que salen de Buenos Aires van directo a Puerto Madryn. Éste es el lugar ideal para instalarse y visitar los alrededores. Hay dos opciones para hacer excursiones en la naturaleza: la más cómoda es contactando a una de las tantas agencias de turismo de la ciudad que organizan tours a la Península Valdés y a Punta Tombo; mientras la más flexible es alquilar un auto para recorrer los alrededores por cuenta propia. Ésta última opción requiere quedarse varios días en el mismo lugar, ya que es complicado encontrar autos disponibles en plena estación de ballenas de agosto a octubre. La lista de agencias que alquilan autos está disponible en la oficina de turismo, en el centro de la ciudad. Si están apurados, olvídense de ir en auto: en los alrededores hay que manejar despacio y de manera responsable, ya que están circulando en el territorio de los animales.

Mientras esperan su auto o la excursión, aprovechen las actividades que Puerto Madryn tiene para ofrecerles. Caminen por la línea costera y las playas de Punta Este con su buque hundido, Punta Loma y su colonia de elefantes marinos y la playa El Doradillo. A lo lejos, los más suertudos podrán ver ballenas saltando en plena estación, pero olvídense de meterse al mar: ¡el agua del océano Atlántico es helada! Por otro lado, las colinas y el Cerro Avanzado son ideales para ciclismo de montaña. Y para los amantes de los deportes náuticos hay una oferta variada: windsurf, kayak, ciclismo y buceo. Al sur de la ciudad, Punta Cuevas y su estatua del indio anuncian la entrada del Ecocentro, el museo sobre la fauna marina de la región.

Puerto Pirámides: Observación de ballenas

La Península Valdés es una reserva natural rodeada por el océano, conectada al continente por una franja de tierra que lleva hacia al pequeño pueblo de Puerto Pirámides. Vale la pena quedarse en La Península dos o tres días, así que dejen sus valijas en Puerto Pirámides y disfruten de la onda especial del pueblo.

La excursión que no se pueden perder en Puerto Pirámides es el avistaje de ballenas francas australes y sus ballenatos recién nacidos dando sus primeros saltos, entre agosto y octubre. El paseo no es muy barato pero realmente vale la pena: las ballenas van a pasar muy despacio debajo de los barcos y nadar a un par de metros de ustedes. La visita es especialmente mágica durante el atardecer. Las guías ofrecen un curso muy completo sobre la fauna marina de la región. También hay un submarino para contemplar las ballenas bajo el mar.

Desde la ciudad, hay caminatas a pie que los llevan de una punta de la Península a la otra, y en particular a la Lobería Punta Pirámide, hábitat de leones marinos con una vista increíble del golfo, donde también se pueden ver los saltos de las ballenas.

La reserva natural de Península Valdés 

Idealmente, la visita a la reserva se hace en dos días. Está bordeada por dos golfos (San José al norte y el Nuevo al sur) y es Patrimonio mundial de la UNESCO desde 1999. Se puede recorrer por tres caminos con cualquier tipo de auto, teniendo cuidado con las piedras y los baches, y sobre todo con los animales (la velocidad está limitada para garantizar su seguridad). ¡Asegúrense de llenar el tanque en Puerto Pirámides antes de salir!

En medio de la típica estepa de la región viven guanacos (una especie de llama), zorros grises, ñandús (una especie de avestruz), y otros pequeños mamíferos como los tatús y las maras. Estén atentos para poder verlos mientras hacen el recorrido y salgan temprano a la mañana o al final de la tarde, ¡ya que cuando hace calor, los animales se esconden!

Al final del camino -de la Punta Delgada a la Punta Norte- una centena de animales marinos toman sol en las playas de la península. Las parejas de pingüinos de Magallanes se turnan para incubar entre septiembre y marzo (¡el pingüino es feminista!), los elefantes marinos se confunden con las rocas por lo imponentes e inmóviles que son, y los jóvenes leones marinos se pelean para ver quién será el jefe de la manada. En las playas de Punta Norte y Caleta Valdés, podrán ver orcas entre finales de febrero y mediados de abril, tres horas antes o después de la marea alta, con la ayuda de un telescopio que se pone a disposición.

¡Continúen su excursión en la Patagonia!

Después de pasar por la Península Valdés, pueden seguir su escapada por la naturaleza en la Patagonia argentina.

Al sur de la Península Valdés pueden recorrer Punta Tombo, un circuito de aproximadamente una hora a pie entre pingüinos . Tengan cuidado con los flashes de las cámaras que pueden incomodar a los animales, a los cuales es preferible no alimentar ni tocar. ¡Pero el océano no es sólo para los pingüinos: una playita los espera al final del recorrido para refrescarlos y tirarles buena onda!

A 4 horas de ruta al norte de la Península, se encuentra Las Grutas: una ciudad balnearia que cuenta con un microclima, ideal para disfrutar de la playa antes de volver a Buenos Aires. ¿Los tira más conocer la Patagonia? Tomen el tren de los años 1960 de San Antonio Oeste a Bariloche. Éste pasa una vez por semana y se dirige rumbo a Bariloche y la ruta de los siete lagos. ¡La Patagonia los esperará con los brazos abiertos!

*Traducción: Daniela Gambarotto

Palacio San Martín, el “pequeño Versalles” de Retiro

Palacio San Martín
Foto: cancilleria.gob.ar

Frente a la frondosa Plaza San Martín, hay un edificio que no pasa desapercibido a ningún par de ojos: Es el Palacio San Martín, una eminencia edilicia donde se fusionan arquitectura, historia, elegancia y belleza de modo tal que se reafirma el espíritu tan característico del barrio de Retiro. Aquí tiene sede la Cancillería de la Nación, ente que desarrolla a diario actividades protocolares del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. No obstante, pueden conocerlo y palparse de la delicadeza que aguarda en cada uno de los detalles de su exterior e interior.

El inmenso portón de hierro que está frente al parque sólo sirve para espiar de qué va este palacio, pues la verdadera entrada para visitantes se encuentra sobre la calle Esmeralda. Sin embargo, mientras dan la vuelta a la esquina, pueden llevarse una sorpresa al  observar el edificio vidriado. Notarán que el Palacio San Martín se ve reflejado en él. Esto es una ilusión óptica pensada por los arquitectos de dicha construcción, que también pertenece al Ministerio de Relaciones Exteriores. La idea de los mismos era generar una sensación de “continuidad” entre ambas estructuras, que cumplen las mismas funciones diplomáticas, a pesar de ser arquitectónicamente muy distintas. 

El Palacio San Martín, también conocido como ex- Palacio Anchorena, está constituido por  tres residencias similares en su interior. En todas ellas, pueden ver la influencia de la cultura  europea de principios de siglo XX. No sólo por las obras de arte, sino por la constitución de los interiores. Desde las escaleras y sus barandas hasta la forma de las ventanas, el San Martín parecería la copia de un Palacio de Versalles a escala porteña. Si hay algo que no tiene desperdicio para ver, es su Salón Dorado. Al igual que el vestíbulo del Teatro Colón, sus cristales, colores  y espejos fueron testigos de los encuentros sociales de las familias patricias de la Argentina. Un detalle más para no perderse, es su jardín de invierno y su vista a un pedazo del Muro de Berlín. Este fue un obsequio del Gobierno Alemán al Estado Argentino tras cumplirse 10 años de la caída del régimen soviético. 

Visitar el Palacio San Martín es aprender sobre la historia de las familias aristocráticas del país del siglo pasado  así como también de la historia social mundial de los siglos XIX y XX. Es una joya que mantiene todo su esplendor. Para una salida con broche de oro, pueden ir caminando hasta The Shelter Coffee, donde también se respiran brisas europeas. 

Palacio San Martín
Arenales 761 – Retiro
Tel: 4819 7000
Visitas guiadas: martes y jueves 14h y viernes 17h 
Entrada libre y gratuita

 

 

TOP: Nuestras panaderías favoritas en Buenos Aires

top panaderías buenos aires
Foto: Facebook Salvaje Bakery

En Buenos Aires las panaderías imperan en casi cada cuadra, todos los barrios tienen una favorita (pero hay que investigar bastante para descubrir la mejor), las facturas son amas y señoras de cada momento del día (desayuno, merienda y “bajón”), y los locales son de todo tipo (clásicos, vanguardistas, impredecibles y de especialidad).

Si hasta John Travolta sucumbió ante unas facturas de Las Medialunas del Abuelo, ¿quién podría negarse a los encantos de la harina mezclada con manteca, azúcar y unos cuantos hechizos más? 

Las Tradicionales

Abrió sus puertas en 1905 y representa todo lo que el porteño de élite quiere ser y comer (aunque esté en Vicente López): medialunas, scones, masas de queso, coquitos, alfajores artesanales, pepas, budines, bombones, facturas vienesas, torta milhojas, Rogel y hasta su propia torta “Vicente López” (una desafiante combinación de bizcochuelo de vainilla, merengue, dulce de leche, nueces, crema, duraznos, ananá y coco o chocolate). Sí, todo eso en una misma porción. 

Un año después se inauguró La Exposición en pleno Microcentro y hoy es una de las más memorables y veneradas de la ciudad. Un especialista diría que lo que importa en las panaderías es la calidad de la materia prima y aquí la regla se sigue a rajatabla. Las especialidades incluyen alfajores, medialunas, pastafrolas, florentinos, facturas y tortas. 

Otra panadería célebre de Buenos Aires en Recoleta que ha sabido reinventarse con el paso de los años. Aquí todo es fresco y se recomiendan en particular las masas finas y los sándwiches de miga. En época de Fiestas los porteños hacen fila para llevar el stollen (pan dulce de leche relleno de pasta de almendras), pero los verdaderos conocedores nunca se van sin un cuarto de palmeritas. 

Las vanguardistas

Una panadería de harina totalmente agroecológica todavía es una figurita difícil en Buenos Aires, y en Recoleta una especie aparte. Felipe y Pía todos los días proponen panes de masa madre y pastelería gourmet a escala boutique. Son cita obligada las pizzas y el brunch de fin de semana que le da una vuelta de tuerca a lo que creíamos saber sobre las harinas como primera comida del día. 

Francisco Seubert es hoy un fundamentalista de la masa madre, pero antes de las harinas naturales su vida pasaba por la publicidad y el marketing. Este cambio de eje hace que Atelier Fuerza (su panadería con ya dos sucursales, una en Barrio Norte y otra en Colegiales) sea tan especial. Todos los días las recetas cambian dependiendo de la disponibilidad por estación, pero el favorito de siempre es el pan Campo Fuerza. Salen también sandwiches y facturas innovadores y colaboraciones con restaurantes y cocineros en forma de pop-ups. 

Aquí también se ponderan la masa madre y los ingredientes naturales, pero la propuesta gastronómica es un tanto más compleja y no descansa sólo en el pan. Además de funcionar como panadería en pleno Palermo Hollywood, un conjunto de mesas invita a quedarse a un desayuno, almuerzo o merienda. El fuerte son los sándwiches de lomito ahumado casero, los veganos, y los tés en hebras o cafés italianos que se sirven con cinnamon rolls o alfajores de harina de algarroba. 

La pastelería de Próspero en Colegiales nace en realidad en Punta del Este, de donde es oriundo su creador. La búsqueda es de conectar el alimento con la naturaleza y sus harinas no tienen aditivos químicos. Algunos de sus emblemas son el pan de centeno, el pan de nuez y el pan multicereal. Pero además de Próspero salen medialunas, pain au chocolat y brioches, rolls de canela y bagels, y un panettone tradicional que no espera a las Fiestas para servirse. 

Las francesas

(Quizás les conviene leer nuestro glosario de panadería francesa)

Instalada dentro del ya emblemático Mercado de San Telmo, Merci combina panadería típica con pastelería, además de tapas maridadas con buen vino para almuerzos y primeras horas de la noche. También se animan a las bruschettas, sopa de cebolla (imperdible cuando sale) y croque-monsieurs

Cuando una baguette era todo lo que conocíamos de la panadería francesa, Bruno y Olivier instalaron la primera sucursal de L’Epi Boulangerie en Villa Ortúzar. Aquí los panes son tradicionales y con técnicas ancestrales. Las opciones varían a diario pero nunca falta un buen pan de campo, croissants de almendras y tartas de manzana. Tiene varias sucursales y participa de ferias y mercados itinerantes. 

Originalmente de Parque Centenario, pero ahora también tiene sucursal al paso en Palermo. Además de variedad de pan, ofrecen brioches, madeleines, quiches y pastelería de ensueño.

Si sos francés o palermitano, difícilmente la puedas pasar por alto. Cocu es una panadería amplia y cálida para visitar, comprar y quedarse a almorzar o merendar. Su ubicación estratégica es la entrada a Palermo Soho y sus especialidades son los panes, budines, las quiches y las inolvidables facturas a la francesa como el brioche au chocolat. 

De barrio

  • Delicias de Ángeles 

En diagonal al Instituto San Roque – en donde estudiara Gustavo Cerati – en Villa Ortúzar hay una panadería que fácilmente puede pasar desapercibida. En la puerta hay una calcomanía que dice Delicias de Ángeles (lo cual es bastante fidedigno) y adentro un espacio minúsculo para pedir facturas por docenas, brownies y cuadrados de frambuesa, entre otras maravillas. Todo es tan fresco y memorable que no necesitan de publicidad para que les lluevan feligreses. 

En el barrio de San Cristóbal, sobre la Avenida Independencia al 1900, nos encontramos con La Pompeya, una panadería al buen estilo italiano. Facturas, panes, sflogiatellas y cannoli son casuales protagonistas, siempre con ingredientes de primera calidad (aunque algunos dicen que no es la misma de antes). Se la puede perder de vista por su decoración descuidada pero el que sabe, la ha visitado. 

En el falso barrio de Once (o es Balvanera o es San Cristóbal o Monserrat, dependiendo de la zona), sobre Avenida Rivadavia al 3100, hay una panadería que no destaca de afuera pero que adentro sirve facturas desde 1885 (es la más antigua de la ciudad y fue fundada por la hermana del ex Presidente y educador Domingo Sarmiento). La especialidad son las medialunas y las ensaimadas, y dicen que contaba entre sus fanáticos a Julio Cortázar y al mismísimo Perón. 

Malvón 

Malvón se presenta como una panadería “al viejo estilo porteño pero con sabor contemporáneo”. Con esa premisa y situada en Villa Crespo no le tiene miedo a propuestas eclécticas en materia de pan: cornbread, carrot cake, english muffin y shortcake son habitués de la carta, y también se sugieren los sandwiches de pastrami, los croissants de dulce de leche o jamón y queso, los pancakes y las variantes de french toast. 

***

La lista no termina aquí, más bien apenas empieza. El que quiera convertirse en un genuino experto panadero deberá visitar los locales especializados en rubros como Las Violetas para los sandwiches de miga, las medialunas de Gula Café o los churros de Olleros. 

¿El límite? El cielo y la balanza. 

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