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Abierto de Palermo, el mejor polo del mundo

Este es simplemente el más prestigioso torneo de polo del mundo. Con los ocho mejores equipos del país, el Open de Palermo, también conocido como el Abierto de Palermo, se ganó el apodo de “Copa del mundo” del polo.

Importado en el siglo XIX por los ingleses, este deporte se hizo muy popular entre la aristocracia oligarca local donde empezó a forjarse una leyenda en el barrio de Palermo. Desde 1893, los mejores jugadores (en su gran mayoría argentinos como Adolfo Cambiaso, elegido mejor polista del mundo) se enfrentan durante cuatro semanas bajo la mirada de un público exclusivo y acomodado.

Del 10 de noviembre al 15 de diciembre, la élite mundial del polo se da cita en la “Catedral del Polo”, un estadio de 18.000 plazas entre el Hipódromo y la Mezquita de Buenos Aires.

En un espíritu semejante al de Roland Garros, un público adinerado de sudamericanos, europeos, japoneses y estadounidenses se pavonea entre stands de bancos, automóviles y relojes de lujo, en pantalones de lino, camisas de marca, con sus acompañantes de cirugía plástica, cabellos teñidos, sombreros panamá y anteojos de sol.

Un espectáculo ecuestre y mundano sin igual, aunque accesible ya que el precio de las entradas no es tan alto y con una ubicación aceptable. Y un consejo de oro, no se olviden de llevar un gorro porque el sol pega fuerte.

El polo, breve resumen

Se enfrentan dos equipos de cuatro jugadores montados a caballo que intentan marcar la mayor cantidad de tantos. Con los tacos, van dirigiendo la pelota que tiene que pasar entre el arco del rival, dos postes verticales a 7,50 metros de distancia. El terreno de pasto no puede medir más de 275 metros de largo por 180 metros de ancho.

El partido se desarrolla en ocho tiempos denominados “chukkers” de siete minutos cada uno. Según su habilidad o experiencia, los jugadores tienen un hándicap (entre cero y diez), determinado por la Asociación de polo de su país.

125º Abierto Argentino de Polo
Av. Libertador y Dorrego – Palermo
Del 10 de noviembre al 15 de diciembre 2018
Foto: Chloé Wallut

Rufino Argentino, la cueva gaucha de Recoleta

rufino argentino recoleta
Foto: Rufino Argentino

En el subsuelo del elegante hotel-boutique “Mio Buenos Aires” de Recoleta se esconde el restaurante Rufino Argentino. Para acceder, debemos bajar unas escaleras desde la entrada del hotel como si nos adentráramos en una cueva secreta. Escondido de los transeúntes, Rufino Argentino deleita desde el comienzo con una atmósfera que nos transporta en un abrir y cerrar de ojos a una Estancia de la Pampa argentina.

La decoración del restaurante marca el tono: grandes mesas de madera maciza, sillas tapizadas con cuero y cubiertas con imitaciones de pieles, espejos dorados en las paredes y velas en todas las mesas. Nos sentimos tan lejos de Buenos Aires que hasta podemos imaginar un gaucho argentino entrando a caballo en cualquier momento.

Rufino se planteó el desafío de recrear la tradición culinaria argentina ofreciendo platos locales típicos. Como se imaginarán, no es algo sencillo destacarse en esta especialidad estando en la capital del país. Sin embargo, al combinar tradición, creatividad y buenos productos, Rufino Argentino logró una oferta de platos con sabores exquisitos.

En el menú convive tanto la buena carne como el pescado fresco, quesos y postres de lo más sabrosos. La materia prima se produce localmente según la filosofía del restaurante: de la huerta a la mesa. Acostumbrados a consumir la carne, el dulce de leche y el vino de los grandes supermercados, casi nos olvidamos de los sabores originales que tienen las delicias argentinas. Los aromas de Rufino Argentino nos recuerdan por qué la cocina del país es tan conocida en todo el mundo. Mezcla de tradición y vanguardia, aquí redescubrimos a la perfección todo su encanto culinario.

La entrada nos encantó: langostinos al carbón marinados en aceite ahumado y provoleta acompañados de verduras, hierbas y salsa de tomate picante. El plato principal nos deslumbró: bife de ternera “Saltimbocca” relleno de manteca de salvia, queso sardo y ajíes. Si prefieren el pescado, las pastas pappardelles de camarones, tomates, ajo y crema de albahaca son una excelente opción. Y si después de todo esto todavía tienen lugar para un postre, pidan con los ojos cerrados el flan casero con crema y dulce de leche criollo: ¡imperdible delicia!

Para acompañar estos platos, sería una lástima no probar alguno de los vinos argentinos de su carta, representando a varias bodegas del país. Al fondo del restaurante, van a poder disfrutar de un bar muy bien provisto de vinos y alcoholes fuertes para degustar cómodamente en los sillones de cuero del sector.

El barrio está repleto de sitios interesantes: no dejen de darse una vuelta por el icónico Cementerio de Recoleta y hagan una escala en el suntuoso Park Hyatt.

Rufino Argentino
Av. Pres. Manuel Quintana 465, Hotel Mio Buenos Aires – Recoleta
Tel: 3394-4484
De domingo a jueves del mediodía a 15h30 y de 19h a 23h30, viernes y sábado del mediodía a 15h30 y de 19h a 00h30
Precios: $ $

Traducción: Agustina Pasqualini

Obrador de panes, amor recién horneado en San Telmo

obrador san telmo
Foto: Facebook de Obrador

No sé cómo fue posible que todos los elementos se dieran para tener una experiencia tan bonita en Obrador de Panes y Galletas, un café discreto a pocos pasos de la Feria de San Telmo. Les advierto desde ya que mi juicio pudo haber estado nublado por mi buen humor, por el hermoso clima primaveral y/o por un montón de coincidencias afortunadas que me llevaron allí.

Primero, si vienen caminando por Defensa un domingo como yo, van a tener el preámbulo perfecto entre el arte y la buena vibra de la feria dominical – además con buena disposición porque pudieron quedarse entre las sábanas un rato más y sacudir el estrés de la semana. Si les tocó un día con buen tiempo, les va a llamar mucho la atención los rayos de sol haciendo formas divertidas con los croissants y dulces que están en exhibición en la vitrina de Obrador.

Después, si les pasa como a mí, justo van a entrar cuando hay un chico tocando melodías suaves en la guitarra para los pocos comensales – ah, porque les puede tocar también un día tranquilo y acogedor ideal para leer un libro (capaz era un libro que casualmente venían leyendo esa semana y estaban disfrutando mucho, como fue mi caso).

Y si todos los planetas se alinean, absolutamente todos en el local van a estar sonriendo: la chica de la barra, las camareras, los panaderos que van cambiando de turno, una pareja de extranjeros por aquí, unas amigas por allá, los varios señores del barrio que pasan constantemente a buscar su pan para llevar a casa. Y ustedes. Ustedes también van a estar sonriendo.

¡Ah! y supongamos que estaban buscando precisamente merendar algo que se sintiera rico y casero. Todas las variedades de pan que se ofrecen en Obrador son de masa madre, artesanal y horneado en el día. El “mix de tostadas” trae varios tipos para probar, acompañados de mermelada casera y la ricota artesanal, casera también; con café con leche. En el mesón siempre tienen otras cosas que van creando en el día y vale la pena ir a chusmear pues no están en el menú fijo. Flechazos: torta de remolacha y cacao amargo, torta de chocolate sin harina (con rodajas de kiwi) y por supuesto, galletas y croissants.

Igual me quedé con la duda, si tener una tarde tan bonita fue la causa o más bien la consecuencia de una merienda perfecta en Obrador. ¿De verdad importa? Ya saben adónde ir cuando necesitan una dosis de ternura recién horneada por los lados de San Telmo (y más tarde pueden ir a celebrar el buen humor en uno de estos bares de cerveza).

Obrador de panes y galletas
Chile 524 – San Telmo
De jueves a domingos de 8h a 20h30
Precios: $ $

Mini guía de los árboles de Buenos Aires

árboles buenos aires
Foto: Aude Labadie (Buenos Aires Connect)

Buenos Aires, la París de América del Sur, a veces no es tan distinta para los franceses que viven aquí. Los plátanos de las avenidas contribuyen con la lista de similitudes entre ambas ciudades. Sin embargo, el buen ojo observador de algunos podrá distinguir el toque autóctono apenas se acerque a algún parque. Si forman parte de éstos últimos, les dedicamos esta pequeña guía para que descubran las especies típicas que decoran la capital porteña.

Jacarandá – Jacaranda mimosifolia

Es una planta subtropical, originaria del noreste argentino y que se adaptó muy bien al clima porteño. Aunque a nivel internacional el jacarandá es considerado una especie en peligro de extinción, en Buenos Aires es poco menos que la estrella de los árboles de la ciudad. Se registraron más de 14.000 ejemplares. Sus bellísimas flores azul-violáceas son típicas cuando hablamos de este árbol, tal es así que el color azul jacarandá es único y distintivo. Se las puede ver en primavera, antes de que salgan sus hojas y constituyen un espectáculo sin igual cuando vemos el alineado paisaje urbano decorado con sus copas coloridas.

¿Dónde se pueden ver en Buenos Aires?  Para conocer los mejores lugares y admirar la belleza de este árbol, disfruten de nuestro artículo íntegramente dedicado al Jacarandá.

Tipa – Tipuana tipu 

Originaria de Argentina y Bolivia, la Tipa es, en nuestra humilde opinión, parte del encanto de las calles de Buenos Aires. A fines del siglo XIX, Charles Thays, paisajista de origen francés, la eligió para enarbolar las avenidas de las principales ciudades del país. Como el Plátano, la Tipa se distingue a lo largo de las veredas y su imponente tamaño resulta impresionante. En diciembre y enero se cubre de flores amarillas y entre fines de octubre y diciembre, no es nada raro que la planta “llore”. De hecho, se siente un goteo leve como una suave llovizna, no mancha pero si puede ensuciar los autos estacionados debajo de sus ramas. Este fenómeno es la salvia excedente con la que se alimentó un pequeño insecto inofensivo, conocido como “chicharrita”.

¿Dónde se pueden ver en Buenos Aires? Cerca de 14.000 ejemplares adornan muchas de las avenidas y espacios verdes. Aunque se las ve sobre todo en la capital, la mayor concentración se observa en Palermo y en Belgrano.

tipas buenos aires

Palo Borracho – Ceiba speciosa

Palo borracho, Árbol botella, Árbol barrigudo… son algunos de los extraños nombres que recibe esta planta originaria de la selva del Noreste argentino, perteneciente a la misma familia de los baobabs. No es necesario ser un gran especialista para reconocerlos. Su tronco es más gordo en su parte inferior (que actúa como reserva de agua en caso de sequía) también está cubierto de espinas cónicas, características que lo hacen difícil de olvidar. Sus grandes flores rosas, de 10 a 15 cm de diámetro aparecen de enero a junio. Elegantes y delicadas, atraen colibrís y mariposas.

¿Dónde se pueden ver en Buenos Aires? Cerca de 5.000 Palos Borrachos se pueden ver en la capital. Es muy común encontrarlos en parques de la ciudad,  también en algunas veredas y hasta en la Avenida 9 de Julio.

Ceibo – Erythina crista galli

El Ceibo fue declarado flor nacional de Argentina y Uruguay. No hay de qué asombrarse pues se trata de una planta típica del Delta del Paraná. Prefiere los suelos húmedos e incluso saturados de agua. Su tronco y ramas son irregulares y delgados, su altura promedio oscila entre los 5 y 10 metros. Lo que más caracteriza a esta planta son sus flores rojas con formas de gajos que se pueden ver de octubre a abril. Se lo cultiva particularmente con fines ornamentales, aunque su madera es muy buscada para fabricar bombos (el instrumento típico del folclore argentino) y por eso se lo considera un árbol característico de la cultura argentina.

¿Dónde se pueden ver en Buenos Aires?  Aunque más común es verlo crecer en estado salvaje a lo largo del Delta, se registran 1.500 ejemplares en la ciudad. Encontramos una gran cantidad en los lagos de Palermo, cerca del Rosedal. Y en la Plaza Lavalle enfrente del Teatro Colón, podrán admirar un viejísimo ejemplar plantado en 1878 por Torcuato de Alvear.

ceibo buenos aires

Ombú – Phytolacca dioica

¡No se dejen engañar por las apariencias! Pese a su espeso tronco (muchas veces de tamaño espectacular) y su porte de 10 a 15 metros, el Ombú (también llamado Bellasombra) es una hierba gigante y no un árbol. Sirve como referente en las planicies interminables y como reparo en el campo de los rayos de sol. Es todo un ícono de la Pampa y de hecho, aparece frecuentemente en el folclore y tradiciones gauchescas. Su nombre, de origen aborigen, significa Sombra.

¿Dónde se pueden ver en Buenos Aires? Se identificaron más de 600 ejemplares en la ciudad, principalmente en los parques. Podrán ver muchos de ellos en los Bosques de Palermo, el parque Rivadavia, el Parque Lezama, el Parque Saavedra y también en la Avenida 9 de Julio.

Y por último, muchas especies no locales también merecen una mención especial por sus dimensiones alucinantes. Es el caso, por ejemplo, del Gomero (ficus elástica) que está en frente del cementerio de la Recoleta,  o del Magnolia (magnolia grandifolia) de la Plaza San Martín o del ficus rubiginosa de Plaza Lavalle.

 

 

TOP: ¿Dónde tomar una buena cerveza artesanal en San Telmo?

cerveza san telmo
Foto: Virrey Facebook

Desde hace ya algunos años, las cervezas artesanales invadieron Buenos Aires y puede que hasta sea complicado encontrar un bar donde pedir una simple Quilmes. Desde Palermo hasta San Telmo, pasando por Recoleta, desde ahora las Scottish, Porter y otras IPA son las reinas de la noche (y del día también).

Frente a tanta oferta, no siempre es fácil saber por dónde encarar: por eso hoy decidimos presentarles el Top de nuestras cervecerías artesanales preferidas en San Telmo.

La más variada: Bierlife

En la calle Humberto 1°, a pocas cuadras del Mercado de San Telmo, se encuentra toda una institución de la zona: Bierlife. Con más de 50 canillas de cerveza, seguramente encontrarán alguna que les encante. ¡No duden en consultar a los barmans si les cuesta decidirse!
Nos gustó: el menú con sus platos (casi todos) a base de cerveza, la inmensa casona colonial donde podrán encontrar siempre lugar para beber una buena cerveza y el happy hour al comienzo de la noche.

La más local: Funes

Originaria del barrio de Chacarita, Funes es la única cerveza que se elabora en el centro de Buenos Aires. Y gracias al éxito de esta cerveza 100% porteña, se abrió un nuevo bar en pleno corazón de San Telmo, frente a Plaza Dorrego (en Funes no nos quedamos con las ganas de hacer las cosas a lo grande).
Nos gustó: la quince variedades de cervezas disponibles, la construcción típica del barrio y las mesas en la vereda para disfrutar de los shows de tango cómodamente.

La novedad: Virrey

En el barrio desde finales de diciembre de 2017, Virrey propone no sólo una selección de cervezas artesanales sino también riquísimas hamburguesas. Y en caso de que esto no fuera suficiente es el único bar de San Telmo con terraza. Aunque la vista sobre la calle Humberto 1° no sea la mejor de Buenos Aires, es el lugar ideal para tomar algo a la salida del trabajo y aprovechar las últimas horitas de sol del día.
Nos gustó: La terraza (claramente), las batatas fritas y la cerveza Honey.

La más solidaria: The Little Bar

¡The Little Bar es el Happy Hour con mejores precios del barrio! Hasta las 20h30 los precios son inmejorables. Allí van a encontrar los grandes clásicos de la cervecería artesanal: rubias, Scottish, IPA, Porter y Honey en un ambiente que recuerda un poco los bares de Palermo.
Nos gustó: que los precios sean razonables (incluso fuera del happy hour) y su famosa “montaña de papas” (1kg de papas fritas con queso y panceta… ¡para compartir, por supuesto!)

La menos conocida: El Santo Remedio

Seguramente pasaron alguna vez delante de Santo Remedio sin darse cuenta que en la esquina de Chile y Chacabuco se encuentra una casa donde había antigua farmacia transformada desde hace poco en un bar de cervezas artesanales. Los dueños conservaron las vitrinas vidriadas llenas de frascos (todos vacíos, por suerte) y tarros originales. Casi que podríamos pasar más tiempo descifrando etiquetas que probando cada una de las cervezas.
Nos gustó: La calidad de la cerveza, el lugar original y único y los horarios de cierre flexibles (no es raro que esté abierto el fin de semana después de las dos de la mañana).

Las pioneras: Gibraltar y Breoghan

Y para terminar, imposible hablar de cerveza artesanal o de San Telmo sin nombrar dos de los lugares más precursores (justamente) de cerveza artesanal: Gibraltar y Breoghan. Mucho antes de que comenzáramos a preferir las rojas y honey a las marcas internacionales en botella, estos dos bares ya servían pintas locales a los amantes de la cerveza tirada.

Traducción: Agustina Pasqualini

Amalur, pintxos y sidra en el centro vasco más antiguo del mundo

amalur buenos aires
Foto: Facebook de Amalur

¿Y si les digo que el centro vasco más antiguo del mundo está en Buenos Aires? ¿Y si les digo también que pueden ir allí a disfrutar platos vascos, sidra tirada y unas 70 etiquetas de vino?

Mucho ha sucedido desde que en 1877, 13 jóvenes vascos fundaron su euskal etxea en la capital de Argentina, el Laurak Bat. Su primera sede estaba en la calle Potosí 292 y tuvo que ser vendida. Después lograron tener su sede propia en 1903, pero el edificio fue demolido en 1937. Dos años después se logra inaugurar un nuevo edificio que se sostiene orgulloso hasta el día de hoy en el barrio de Montserrat.

141 años después, me siento a cenar en el salón negro y rojo de su restaurante, rodeada por un mural rupestre restaurado del pintor argentino Parravicini y consentida por la amable atención del camarero, que nos había ofrecido un par de asientos en la barra para probar algunos pinchos vascos y una caña de sidra tirada, pero nosotros pasamos directo a cenar en el espacioso hall principal.

Rodeados de familias y habitués, indagamos la carta que empieza con “raciones” típicas de la gastronomía vasca y española (tortilla, gambas, boquerones, etc.), más para pedir varias y picotear de todo; y después sigue con los atractivos principales que incluyen paella de mariscos, sukalki (guiso típico vasco) y varios platos con pescado. La carta de vinos nos sorprendió: unas 70 etiquetas distintas de varias bodegas tanto grandes como pequeñas y tanto nacionales como internacionales. Probamos uno blanco y por supuesto, la sidra.

Nos decidimos por las raciones: calabaza con queso de oveja sobre una especie de cama crocante de almendras; hongos salteados sobre pan crocante (buena combinación de texturas) y tentáculos de calamar servidos con papas, tomate y cebollas salteadas. También estamos orgullosos de nuestra elección para el postre: Tejas de Tolosa (son como unas galletas de almendra) para mojar en un dip espeso de chocolate, parecido al de los churros.

Las promociones y los precios son acordes, sobretodo para almorzar (aunque cobran el polémico “cubierto”, eso sí). Pero sólo por un momento olvidemos los precios y la experticia gourmet: comer aquí les garantiza un ambiente auténtico, tan elegante o tan familiar como quieran enforcarlo, a unas cuadras del Obelisco pero sin turistas, en un lugar que es mitad historia y mitad promesa.

(Aunque está del otro lado de la ciudad en Chacarita, recomendamos también la oferta vasca de Lekeitio; restaurante con quien comparte la administración de la cocina).

Amalur
Av. Belgrano 1144 – Monserrat
Tel: 4381-0578
Lunes y martes de 12h a 17h30, miércoles a sábados de 12h a 24h
Precios: $ $

Juan Pedro Caballero, la churrería que soñábamos sin saberlo

juan pedro caballero churreria
Instagram Juan Pedro Caballero

Todos sabíamos que amábamos los churros con fervor religioso pero nunca nos habíamos planteado la necesidad de un templo para rendirles tributo. Hoy ya lo tenemos y es Juan Pedro Caballero, flamante churrería en el barrio de Palermo que ya acumula cientos de feligreses.

Aunque el churro relleno de dulce de leche o crema pastelera (o incluso el bañado en chocolate) no nos eran ajenos, acá la propuesta rompe el esquema: los clásicos de siempre están (rellenados en el momento para favorecer el frescor y la crocancia) pero también hay nuevos “churros de autor” con recetas originales como lemon pie, cannoli (con ricota, pistacho y toffee) o el “carioca” con coco, maracuyá y mango. También hay una opción de helado con churro ¡el postre que anhelábamos sin saberlo!

La carta es breve (para tomar sólo ofrecen café o chocolate caliente) y las dimensiones del local son pequeñas pero el corazón y el culto son grandes. Por eso las paredes están ilustradas con iconografía de estilo religioso que serán fondos de incontables fotos en redes sociales.

¿Cómo nace este templo? De la cabeza de Pedro Peña, gastrónomo y emprendedor colombiano que viene pisando fuerte en Buenos Aires. La Carnicería, Chori y Niño Gordo son sus primeros emprendimientos (junto con socios) que con un producto estrella y un concepto disruptivo cosechan buenas críticas y, sobre todo, fanáticos incorruptibles. Por eso no sorprende que su último retoño también se ocupe de un plato muy querido por los argentinos con una renovación cultural. Siempre hay una obsesión fetichista con un objeto que gobierna a su ideólogo por meses cada vez que emprende un nuevo proyecto. Curiosamente, todos sus emprendimientos están emplazados en la calle Thames.

Además, para Pedro Peña está claro que la gastronomía hoy está atravesada por lo “instagrameable” y por eso en sus restaurantes está todo pensado para la foto que se vuelva viral.

Nos queda una duda más y es de dónde viene el nombre de este nuevo templo palermitano.  Tal vez se inspire en el Juan Pedro Caballero que fue capitán militar en el movimiento de la independencia de Paraguay. Quizás ya esté fundando su propia historia célebre, crujiente y deliciosa.

(Para ser justos, mencionamos las churrerías que antecedieron a esta y que también le son contemporáneas: La histórica Giralda en Avenida Corrientes, La Fábrica del Churro en la calle Olleros, Chacarita, también El Topo que nació en Villa Gesell pero se extendió a Buenos Aires y más recientemente La Churretería en el Mercado de San Telmo).

Juan Pedro Caballero Churrería
Thames 1719 – Palermo
Martes a viernes de 13h a 20h
Sábados y domingos de 12h a 20h
Precios: $ $

San Antonio de Areco, la Pampa al alcance de la mano

areco
Foto: Eduardo Amorim en Flickr

A unos cien kilómetros de Buenos Aires, San Antonio de Areco es un remanso de paz, un pueblo pintoresco que desafía el paso del tiempo.

Fundado en 1730, este pueblito de 20.000 almas es una de las cunas de la cultura gauchesca. El Museo Ricardo Güiraldes (célebre autor de “Don Segundo Sombra”, gran clásico de la novela gauchesca) ubicado en una estancia blanca en las afueras del pueblo, rinde homenaje a la figura mítica del gaucho a través de decenas de objetos típicos de la vida pampeana. Justo en frente, el bar La Vuelta de Gato es el lugar de encuentro de los gauchos de la zona donde se juntan a jugar a las cartas, tomarse unas cañas y compartir un buen asado.

Alrededor de la hermosa plaza principal, encontramos diversos talleres de artesanías con productos locales (telas, cueros, joyas,…) y también las típicas pulperías como La Esquina de Merti.

En los alrededores, numerosas estancias proponen estadías con actividades varias como iniciación a la equitación, asados y fogones con guitarreadas.

Además alrededor del 10 de noviembre, día de la Tradición, San Antonio de Areco se viste de fiesta para el festival en honor a la cultura gauchesca con demostraciones de juegos tradicionales, bailes folklóricos, comidas regionales, en el Parque Criollo, justo detrás del Museo Ricardo Güiraldes.

Para llegar allí: la compañía Nueva Chevallier (4000-5255 / Boletos 67 a 73 en Retiro) viaja todos los días de 6:00 a 23:00 (aproximadamente 2 horas de viaje). Ver horarios y tarifas actualizadas aquí.

Oficina de turismo San Antonio de Areco
Zerboni y Arellano
Tel: (02326) 453165
De lunes a viernes, de 9h30 a 19h
Sábado y domingo y días feriados, de 8h a 20h

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