La música del tango: del arrabal de La Boca a Europa

Ilustración de Luis J. Medrano
Ilustración de Luis J. Medrano

Es casi imposible conocer bien la Argentina sin escuchar un tango. Detrás estas bellas y melancólicas melodías se esconden recuerdos de la inmigración, de barrios de otras épocas, faroles, esquinas, almacenes, y calles empedradas.

Para conmemorar el Día nacional del Tango que se celebra el 11 de diciembre, les comparto este pequeño recorrido por la evolución de la música que conquistó los corazones de todos: desde los más humildes arrabales pasando por notables salones de las épocas de oro del país, hasta las principales capitales europeas.

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ORIGENES PORTUARIOS

Se dice que la palabra tango es de origen africano y se utilizaba para denominar a los espacios donde la comunidad afrorrioplatense se encontraba clandestinamente a bailar. Desde 1813, cuando comenzó a abolirse la esclavitud, estos lugares cercanos al puerto se fueron convirtiendo en sitios oficiales de reunión, baile y diversión.

A la llegada de los inmigrantes europeos, aquellos “tangos” tomaron una gran relevancia en la vida cotidiana. Imaginen un tango en un arrabal (barrio pobre de los suburbios) de La Boca a mediados del siglo XIX. Hombres solos de diferentes etnias e idiomas, bebidas alcohólicas y prostitutas con un solo propósito: alegrar la tristeza del destierro con un poco de música.

De esa improvisación cosmopolita a orillas del Riachuelo surge el tango: los sonidos importados que se mezclaban con los locales para acompañar el baile (candombe, milonga, habanera cubana, polka, etc.).

LA EVOLUCIÓN DEL TANGO

A finales del siglo XIX el tango deja de ser una mera diversión y empieza a definirse como género. Se extiende más allá de los arrabales portuarios llegando a barrios como Palermo, Villa Crespo, Pompeya, Belgrano, Boedo, Almagro y Monserrat (entre otros muchos) y también al interior del país. Es la etapa de La Guardia Vieja y aquí tímidamente aparecen las primeras partituras y letras primitivas.

Hacia 1910 gracias a la incorporación de músicos con mayor preparación, este género adquiere mayor estructura y profesionalismo. Bandoneón, piano y violín se definen como los instrumentos principales y se estructura la base del tango-canción, alcanzando un equilibrio entre melodía y letra.

También se consolidan grandes orquestas “típicas” y afloran compositores de renombre.
Es un momento de gran difusión internacional gracias a las primeras grabaciones. Además se produce el principio de la aceptación en las clases altas del país, quienes anteriormente rechazaban esta música por considerarla vulgar y de “poca clase”.

1925 marca la llegada de la Guardia Nueva. La invención de la radio permite transmitir recitales en vivo y el tango se vuelve masivo. Carlos Gardel se roba los corazones de todo el mundo gracias a su gran capacidad interpretativa en el tango cantado. En esta etapa ya el tango es toda una institución musical, rodeado de grandes compositores, directores e intérpretes.

Para la década de los 40’ el tango ya había alcanzado su total madurez expresiva. También se produce un pico de popularidad: sonaba en todos lados y había cautivado el mundo entero. Por eso esta etapa se conoce como la Edad de oro, y quienes la vivieron recuerdan con melancolía aquel momento en que el tango sonaba sonaba en cada calle, cada esquina y cada bar.

EL TANGO DE VANGUARDIA

Con la aparición del Rock and Roll, a partir de los años 50’, el tango comienza a perder fuerza y ser considerado como “música de viejos”.
Es en ese momento cuando surge Astor Piazzolla. Piazzola retoma el tango y le da nuevos atributos, renovándolo con nuevos sonidos de otros géneros musicales como el jazz o la música clásica. Si bien su tango de vanguardia fue muy criticado por los fundamentalistas de la “Guardia Vieja”, no se puede negar que Piazzolla revolucionó el género y trascendió en la historia.

VIVENCIAR EL TANGO HOY

La oferta cultural tanguera de Buenos Aires es extensísima, tanto para bailar como para escuchar tangos: en todos los barrios se organizan milongas  en bares, clubes o teatros. Todos los domingos en el Teatro 25 de Mayo de Villa Urquiza (donde alguna vez cantó Gardel) se hace la milonga del 25.


Si les gusta empaparse de música pueden sintonizar la radio 2×4 FM 97.2 con contenido tanguero todo el día.
Para sentir del espíritu tanguero pueden visitar  La Boca y experimentar el arrabal en carne propia, o tomar un café en la Esquina de Homero Manzi en Boedo. En Almagro se encuentra el Museo de Carlos Gardel y  Lo de Roberto, un sitio histórico para picar algo y escuchar tango con el espíritu de la época.

En la esquina de Corrientes y Escalabrini, en Villa Crespo podrán apreciar el monumento a Osvaldo Pugliese, oriundo del barrio y en donde funcionan numerosas milongas.
Para los que quieren indagar más en anécdotas y vivencias tangueras les recomiendo que lean a Horacio Ferrer  y a Francisco García Jiménez. También pueden visitar Museo Mundial del Tango, que vale la pena descubrir.
Todos los años el Gobierno de la Ciudad organiza el Tango BA Festival y Mundial, un encuentro tanguero con una amplia programación que incluye un mundial de baile, clases, charlas y mucho más.

 

Esta nota va dedicada a mi abuelo Cholo, quien en este año pandémico cumplió sus primeros 100 años y pudo vivenciar la época del tango en todo su esplendor.

Diseñadora oriunda de Buenos Aires. Fotógrafa y dibujante aficionada. Me encanta recorrer la ciudad con ojos de viajera, retratando y registrando cada cosa que voy descubriendo a mi camino para compartir con el mundo.