Conducir en Buenos Aires: 9 cosas que hay que saber

Una guía útil para extranjeros que están empezando a conducir en Buenos Aires. Consejos útiles para mantener la serenidad al volante.

 

Salir a bailar en una milonga, improvisar un asado para amigos argentinos o subirse por primera vez a un colectivo son algunas de las actividades más intimidantes que se pueden emprender en Buenos Aires. Pero nada de esto parece, a primera vista, tan peligroso como tomar el volante en medio del tráfico porteño.

Para el ojo inexperto, parece tan caótico como peligroso. De hecho, es una de las primeras cosas que uno nota al llegar a Argentina, cuando se sube a un taxi para el trayecto desde el aeropuerto de Ezeiza hasta el centro de Buenos Aires. Autos antiguos s conviven con modernos 4*4 en carreteras que están en mal estado, todos a velocidades muy diferentes y según normas que parecen totalmente erráticas.

Por eso, no es sin cierto temor que uno toma el volante de un auto para aventurarse en el incesante flujo de tráfico de la capital argentina. Aquí van algunas lecciones aprendidas de primera mano que los van a ayudar a sobrevivir a la jungla del tráfico.

¿Preparados? Listos… ¡ya!

1. ¡Siempre las luces encendidas!

Las normas son, en líneas generales, las mismas que afuera (prioridad a la derecha, adelanto por la izquierda, etc.) Pero hay una excepción: hay que llevar siempre las luces encendidas, de día y de noche. Tomen nota. Prenden el motor, encienden las luces y arrancan.

2. La prioridad a la derecha es un concepto relativo

A pesar de las diferentes normas de prioridad, los conductores argentinos no le van a perdonar que duden. Si perciben el menor atisbo de duda en el otro conductor, aprovechan para pasarle por encima.

Moraleja: si querés avanzar, tené cuidado, por supuesto, pero hacé valer tus derechos, ¡porque nadie lo va a hacer en tu lugar! (Uno siempre puede esperar pacientemente que pasen todos y no quede nadie en el cruce, pero dada la densidad del tráfico en Buenos Aires, es poco probable que eso ocurra muy a menudo).

3. El peatón, una víctima resignada

Dejar pasar a los peatones en Buenos Aires puede ser contradictorio. Como siempre, depende de la situación. A veces, si decidís dejar pasar a un peatón, corrés el riesgo de crear más confusión a los otros conductores que otra cosa. Dicho esto, ¡no atropelles a alguien que está cruzando la calle!

4. Los colectivos, reyes del asfalto

El transporte público suele tener prioridad. Pero en Buenos Aires, te lo van a hacer sentir todavía más que en otros lugares, y no van a dudar en realizar maniobras de adelanto temerarias, por no decir peligrosas. Dejales siempre todo el lugar posible a los colectivos y mejor no hacerse el piola con ellos… te lo decimos por el bien de tu carrocería.

5. Conservar la calma y la atención en la ruta

Quizá lo más impresionante del tráfico de la capital argentina sean las enormes autopistas que unen Buenos Aires con sus distintos suburbios y más allá con el resto del país, como la Panamericana.

Estas gigantescas autopistas tienen a veces 5 ó 6 carriles de circulación, en los que manejan rápido, entran, se adelantan y salen los autos de forma tan ordenada como en una curva de la Bombonera o la Monumental.  Pero no hay por qué asustarse, mientras estés atento y seas prudente, todo va sobre ruedas.

Es en estas situaciones en las que uno se da cuenta de que el conductor argentino suele estar cómodo y atento al volante. Aunque hay un número importante de conductores que corren riesgos inútiles, los demás usuarios de la autopista suelen estar alerta y reaccionar rápido.

La moraleja es que si te quedás tranquilo en tu carril y con los ojos bien abiertos, te va a ir bien. Es probable que los fanáticos del zigzagueo te adelanten sin que tengas que hacer gran cosa.

6. Se adelanta por la izquierda… en teoría

Aunque, en teoría, los adelantos se hacen por la izquierda, ocurre muy a menudo que si tardás un poco en correrte, los vehículos más rápidos te adelantan por la derecha. Así que si ves por el retrovisor que se te acerca un auto a toda velocidad y no tuviste tiempo de anticiparte y correrte, a veces es mejor no moverse porque el conductor en cuestión se te va a adelantar de una forma u otra sin darte tiempo a reaccionar, y no va a dudar en utilizar el carril de la derecha para hacerlo.

7. Ojo con el estado de las rutas

Además de todo lo anterior, el estado de las rutas argentinas también requiere vigilancia. No es raro ver grandes baches en medio de una autopista. Aunque esto sea particularmente cierto a medida que uno se aleja de Buenos Aires.

8. ¡Ojo en general!

En resumen, más que en ningún otro lugar, hay que estar muy atento cuando se maneja en Buenos Aires, ya que el peligro puede venir de la ruta, de los de adelante y de los de atrás, de los colectivos, de los taxis, de las motos, etc. Y no olvidemos que la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito es más alta en Argentina.

9. ¡Que disfrutes de tu viaje!

Dicho esto, si uno está bien despierto, alerta y relajado, no tendría que pasar nada malo. ¡Y sería una pena perderse el placer de un fin de semana en el campo o junto al mar por miedo a tener que lidiar con el tráfico argentino!

¡Buen viaje!


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