San Cristóbal, el barrio de la fuerza tranquila

San Cristóbal
Foto: Elli Mastorou de Buenos Aires Connect

Buenos Aires se encontraba en pleno proceso de expansión cuando se establecieron los límites de sus nuevos barrios en 1869. Fue gracias a esta división que nacieron -entre otros- los barrios de San Telmo, Balvanera… y San Cristóbal. Éste último le debe su nombre a la iglesia neogótica ubicada en la Avenida Jujuy, a tan sólo unos pasos de la estación de subte.

De entrada les advertimos: no muchos guías turísticos les van a hablar de este barrio. No corren el riesgo de toparse con bandas de turistas y sus selfie sticks. Y claro, porque con sus edificios típicos del siglo XIX y sus rascacielos residenciales, San Cristóbal no es un barrio que tenga muchas actividades culturales para ofrecer. ¡Pero eso no significa que no haya nada para ver!

Ubicado bastante cerca del centro como para estar bien conectado, pero lo suficientemente alejado para ser tranquilo, San Cristóbal es ante todo un típico barrio porteño. Es la zona ideal para impregnarse de la cotidianidad de la ciudad, con sus verdulerías, lavanderías, y sus numerosos supermercados. Sobre la Avenida Independencia, limita con negocios de barrio y restaurantes con buena onda, como el Nuevo Castel’s o el Bar de Cao. Les aconsejamos evitar la zona sur, cerca de la ruidosa autopista 25 de Mayo, que a no ser que les guste el bullicio de los autos, no tiene nada de especial.

Por otro lado, si están buscando rehacer sus baños o herramientas para hacer manualidades, ¡están en el lugar indicado! A un par de metros de la iglesia de San Cristóbal encontrarán la Avenida San Juan y una gran cantidad de locales de materiales, pinturas y azulejos. Diríjanse hacia el Noreste, y sobre la Avenida Entre Ríos, podrán admirar el Mercado San Cristóbal, uno de los más antiguos de la ciudad, que siempre está activo. En la esquina del edificio con arcadas blancas, se encuentra el Bar Gardel, ideal para picar algo.

Y hablando de Gardel, este no es el único lugar de San Cristóbal donde se pueden encontrar rastros del célebre cantante. En Carlos Calvo al 2607 -donde no se puede entrar porque el establecimiento cerró- podemos admirar los dibujos en la fachada de Carlitos bar, donde el niño prodigio de la ciudad venía seguido a cantar. Un par de cuadras más adelante, un busto dorado ocupa un lugar de honor en el parque Martín Fierro, el cual vale la pena visitar, siendo el único espacio verde del barrio.

Un día alcanza para hacer el recorrido, luego pueden explorar tranquilamente los barrios de Balvanera o Montserrat que se encuentran justo al lado.

FICHA DE IDENTIDAD

El barrio en tres palabras: típico, discreto, urbano
Puntos fuertes: la mezcla de bullicio urbano con tranquilidad
Nuestros restaurantes preferidos: Rotisería Miramar (San Juan 1999), un clásico para probar el pulpo a la española en un ambiente relajado, el Nuevo Padrino (Carlos Calvo 1899) por sus azulejos art deco y su dueño risueño, la Nueva Casa Japonesa por su anguila de mar grillada que no te podes perder.
Nuestros bares/cafés preferidos: El célebre Bar de Cao (un ‘bar sobresaliente’ con decoración cálida de principios de siglo)
Nuestros flechazos: Las tiendas objetos religiosos cerca de la Iglesia San Cristóbal, el Teatro Mandril y sus noches desenfrenadas

*Traducción: Daniela Gambarotto

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Bruxelles, Athènes, Buenos Aires. J'aime écrire des trucs, surtout sur le cinéma. J'aime voyager, surtout si c'est un nouvel endroit. J'aime le fromage, surtout s'il est français. Curieuse, bavarde, nocturne, enfumée.