Saavedra: tango, fútbol, e historia en un solo lugar

Saavedra
Foto: Carla Agustina Manrique

Saavedra podría ser solo un barrio más de los 48 que componen la ciudad de Buenos Aires, pero no lo es: es en este apasible barrio que comienza la Ruta Panamericana, ese largo trayecto que conecta 10 países en 18.000 kilómetros. Así de importante es el tramo que inicia en la intersección con la Avenida General Paz, ese nodo automovilístico tan transitado día a día por porteños y bonaerenses del norte. Muchos de ellos, quizá, ni sepan que están atravesando uno de los barrios más clásicos y pasionales de la Capital Federal.

El tango no es solo cosa del sur

Bienvenidos a mi barrio” reza el enorme cartel con la foto de un hombre sonriente. Está emplazado en la rotonda de Triunvirato, Galvan y Balbin, y quien nos da la bienvenida a su barrio, es Roberto Goyeneche. “El polaco”, para los amigos.

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Los vecinos de este barrio se jactan de vivir entre las mismas calles que vieron crecer, vivir y morir, a uno de los cantantes de tango más importantes de la cultura ríoplatense y al cual el mismísimo Cacho Castaña le dedico el mítico tema “Garganta con arena”. Se hizo conocido en los años cincuenta, gracias a su peculiar voz y su intensidad para interpretar las lineas que los mas importantes compositores de tango escribieron. Algunas, incluso, para él mismo, tal y como contaba Horacio Ferrer cuando le preguntaron en quién se había inspirado para escribir Balada para un loco. Cambalache, Malena y Uno, son solo otros de los himnos tangueros que este habitante de Saavedra interpretó, tiempo después de trabajar como colectivero de la linea 19 y de taxista por las calles de Buenos Aires.

La calidez y el orgullo con el que los vecinos todavía hablan de un hombre al que solo conocían de verlo por las calles yirando, dice mucho del espíritu barrial que reina en Saavedra. Recuerdan que siempre estaba en el umbral de su casa de la calle Melián al 3000 tomando mate, o vermú con pizza, en la extinta pizzería “San Quintin” de las calles Tamborini y Del Tejar. El mito sigue más vigente que nunca y además del cartel de bienvenida, su nombre lo lleva una calle, un parque y una estatua en la sede de la comuna 12.

Pero no todo es tango…

De Goyeneche se puede decir también que es emblema del emblema: una de las tribunas del estadio de Platense lleva su nombre. Por supuesto, como buen saavedrense, el Polaco era un fanático del símbolo futbolístico del barrio. El “Calamar” como se conoce popularmente al club que hoy día tiene su sede del otro lado de la General Paz -en Florida Oeste-, forma parte del corazón de todos los vecinos. Escudo marrón y blanco, Platense, es sinónimo del barrio de Saavedra desde hace más de cien años.

Pero el tango y el fútbol no son las únicas pasiones que pisan fuerte por estos pagos. “En Saavedra levantas una baldosa y sale un murguero” relata una vecina del Barrio Mitre* (una de las tres subdivisiones no oficiales) en donde el corso es cosa seria: cada febrero, el carnaval porteño toma lugar en los parques del barrio invitando a los vecinos tanto de los barrios linderos como del otro lado de la General paz, a formar parte de la fiesta del verano.

Fuera, pero dentro de Buenos Aires

Si de otras personalidades históricas se trata, Saavedra hace referencia a quien fuera el presidente de la Primera Junta de Gobierno, aquella que se formó el épico 25 de mayo de 1810. Su sobrino, Luis Maria Saavedra, poseía su chacra en lo que en ese entonces eran las afueras de la ciudad, más precisamente donde desde 1941 funciona el Museo Histórico Cornelio Saavedra, en el parque Mujica. En sus salas, se pueden visitar exhibiciones permanentes de objetos que reflejan la vida y costumbres de la Buenos Aires del siglo XIX.

Este barrio también se jacta de poseer una de las áreas verdes más grandes de Buenos Aires. Lo que popularmente la gente conoce como Parque Saavedra, en realidad, es el conjunto de tres enormes parques: el ya mencionado Carlos Mujica, el General Paz, y el  Parque Sarmiento, siendo este último el más grande de todos. El verdadero Parque Saavedra, no forma parte de este grupo de áreas verdes, sino que se encuentra justo en el corazón del barrio. Su forma circular, hace que al menos diez calles del barrio converjan en él, transformandóse asi en el centro social de Saavedra por excelencia.

Si bien no posee vida nocturna y cuenta con apenas dos calles comerciales, los contrastes en el barrio existen y son bien marcados. Hay solo unas cuadras de diferencia entre el Saavedra de los edificios de multinacionales como Philips, Coca-Coca y Dot Baires -el mas nuevo centro comercial- y el Saavedra que bien podría tratarse de un barrio privado, ya que las calles circulares aledañas a los Parques Mujica y General Paz solamente tienen casas de máximo un piso de altura. Además de la tranquilidad que allí se respira, claro, muy similar al ambiente de los countries de fuera de la ciudad.

Quizá sea esta la razón por la cual La Republica Popular China lo eligió para construir su embajada, ese imponente predio de paredes color coral que se impone en la Avenida Crisologo Larralde.

En Saavedra todo puede ser.

FICHA DE IDENTIDAD

  • El barrio en tres palabras: pasional, tranquilo, cálido 
  • Lo destacado: El ambiente barrial del circular parque Saavedra, en el medio del barrio 
  • Nuestros restaurantes favoritos: Raíces, Crisólogo Larralde 3995. La chef Fernanda Tabares sorprende diariamente con recetas para comer al estilo de la abuela
  • Nuestros bares/cafés preferidos: Cerini Bar, Arias 4745. Ideal para un brunch de domingo. También Moshu y Gula
  • Nuestros flechazos: Un domingo barrial en sus extensas zonas verdes o tomar un trago al atardecer en la terraza de Dot Baires
Porteña y guía de turismo. Travel Blogger . Ciudadana del mundo en proceso. Apasionada de la escritura y de comprar pasajes baratos. Situación actual: cuerpo en Buenos Aires, corazón en Francia.