El Obelisco: historia y curiosidades del «guardián» de Buenos Aires

Por primera vez en sus casi 90 años de historia, el Obelisco abrió su mirador al público y pudimos subir a conocerlo: la experiencia de ver Buenos Aires desde sus 67,5 metros de altura es imperdible. Acá te contamos cómo reservar tu visita gratuita, toda la historia y las curiosidades de este ícono porteño… Pero también: qué hacer en la zona después de bajar.


¿Tenemos que celebrar? ¡Vamos al Obelisco! ¿Tenemos que manifestarnos? ¡También! Este monumento, ubicado en la intersección de las avenidas 9 de julio y Corrientes, no sólo se encuentra en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires: se ha convertido en uno de los símbolos por los que se reconoce a Buenos Aires por el mundo.

El nuevo mirador del Obelisco

Depuis le 1er novembre 2025, el Obelisco estrenó una novedad histórica: por primera vez desde su construcción, el público general puede ascender hasta su cúspide y disfrutar de una vista panorámica de 360° a 67,5 metros de altura.

La instalación de un ascensor panorámico permite ahora que turistas y porteños vivan la experiencia de mirar la ciudad desde las alturas.

«El Obelisco es un orgullo no solo para los porteños sino para todo el país. Esperamos que vengan turistas de todas partes del mundo», comparte Nicolás Quintana, del Ente de Turismo de Buenos Aires, quien además explica: «Esto va a estar abierto todos los días del año, de lunes a lunes, de 9 a 17 horas. Y eso llega después de un gran esfuerzo que se hizo para poder tener este mirador de una manera turística y que lo puedan disfrutar todos los que transitan esta ciudad».

El elevador recorre desde la base hasta los 55 metros, desde donde una escalera caracol de 35 escalones conduce hasta la cima. Allí, cuatro ventanas orientadas a los puntos cardinales ofrecen una panorámica inigualable del corazón mismo de Buenos Aires. Las visitas son pagas y requieren inscripción previa debido al cupo limitado.

Se visita de a 4 personas, por turnos de 15 minutos y…

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¿Cuál es el origen del Obelisco?

La historia del Obelisco se remonta a 1936, fecha que coincide con el cuadrigentésimo aniversario de la fundación de la Ciudad de Buenos Aires. En ese contexto, el monumento buscó conmemorar esta fecha tan importante para los porteños, como parte de un proyecto de modernización urbana en el que también se ensancharon calles y se crearon nuevas avenidas.

Polémicas entorno a este monumento de Buenos Aires

La noticia de esta construcción cayó como un baldazo de agua fría entre muchos de los vecinos de la zona, quienes no dudaron en manifestarse en contra. El motivo: en ese mismo lugar se encontraba la iglesia de San Nicolás de Bari (inaugurada en 1812). En ese edificio no sólo se había izado por primera vez la bandera nacional en la ciudad de Buenos Aires el 23 de agosto de 1812, sino que también habían sido bautizados Mariano Moreno y Manuel Dorrego, y descansaban los restos de Manuel Alberti.

A pesar de las críticas y reclamos, la piedra fundamental del monumento fue colocada el 16 de marzo de 1936, y los constructores comenzaron a trabajar. Nueve semanas después, el 23 de mayo de 1936, fue oficialmente inaugurado. El arquitecto elegido para planear y supervisar la construcción fue Alberto Prebisch, quien también se encargó de los edificios del teatro Gran Rex, el Cine Atlas y dos de las residencias de la escritora Victoria Ocampo.

El Obelisco en sus primeras semanas. Foto: archivos.
El Obelisco en sus primeras semanas. Foto: archivos.

Detalles técnicos que tenés que conocer antes de subirte al mirador del Obelisco

En cuanto a sus detalles técnicos, el Obelisco mide 67,5 metros de altura, pesa 177 toneladas y tiene 49 metros cuadrados de base. Es hueco por dentro y cuenta con una escalera marinera de 206 escalones que originalmente permitía ascender hasta la cúspide con descansos intermedios cada ocho metros.

La habitación que se encuentra en el ápice cuenta con cuatro ventanas con persianas metálicas desde las que se puede mirar hacia los distintos puntos cardinales. Además, sobre la parte superior, el monumento presenta un pararrayos, que, según afirman los expertos, es muy difícil de distinguir desde la base.

El Obelisco, ayer y hoy

A lo largo de sus casi 90 años, esta construcción ha presenciado festejos multitudinarios por los distintos logros deportivos, recitales gratuitos, y se ha convertido en el punto de encuentro de las distintas tribus urbanas. A su vez, es testigo de reclamos y manifestaciones por parte de partidos políticos y agrupaciones sociales.

Esta enorme construcción ha visto cómo las grandes hinchadas de los clubes se abrazan, lloran y cantan a sus pies cada vez que sus equipos ganan un torneo y levantan una copa. También se festejan allí los triunfos del Seleccionado Nacional.

Anécdotas

Al haberse convertido en el gran símbolo de la Ciudad, el Obelisco fue utilizado a lo largo de los años como herramienta para ayudar a transmitir todo tipo de mensajes.

  • Un ejemplo de esto fue cuando su superficie fue cubierta por un enorme preservativo de color rosa para concientizar sobre la prevención del VIH.
En 2005, el Obelisco fue cubierto por un preservativo en el marco de Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Foto: Erik Stattin.
En 2005, el Obelisco fue cubierto por un preservativo en el marco de Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Foto: Erik Stattin.
  • En otra ocasión, su punta «desapareció» para reaparecer posteriormente en la puerta del museo MALBA en el marco de una performance planteada en 2015 por el artista Leandro Erlich.
  • Mirtha Legrand contó que se convirtió en una de las afortunadas niñas que pudo asistir a su inauguración el 23 de mayo de 1936. «Sí, yo estuve. Sabés que le cuento esta historia a mi hija y ella no me cree», reconoció con humor la conductora durante una entrevista con Santiago del Moro. Sin filtros, él le respondió: «¡Sos la prehistoria viviente!».
  • Otro de los detalles que oculta esta construcción es un soneto de Baldomero Fernández Moreno. El texto está ubicado en el frente sur dentro de una pequeña placa rectangular. «¿Dónde tenía la ciudad guardada esta espada de plata refulgente, desenvainada repentinamente y a los cielos asestada?», puede leerse en la primera frase.​
  • Un dato curioso adicional: solo un mes después de su inauguración, durante un acto público, se produjo el desprendimiento de algunas de las lajas de piedra que lo recubrían. Este incidente reavivó las voces críticas, y el 13 de junio de 1939, el Concejo Deliberante de la ciudad sancionó una ordenanza disponiendo su demolición. Sin embargo, la ordenanza fue vetada por el entonces intendente porteño, Arturo Domingo Goyeneche, salvando así al icónico monumento que hoy conocemos.

¿Qué hacer cerca del Obelisco?

  • Bautizada como «la calle que nunca duerme», sobre Corrientes se ubican algunos de los teatros más relevantes de la escena nacional.
  • A la salida de los espectáculos, no pueden faltar las clásicas porciones de pizza en Güerrín, Banchero o Los Inmortales.
  • Pueden visitar las librerías de la avenida Corrientes (entre Callao y 9 de julio) y perderse entre los cientos de estantes con publicaciones que esconden promociones y joyitas difíciles de conseguir.
  • Al transitar por estas veredas, la cafetería El Gato Negro resulta uno de los sitios infaltables para hacer una parada debido a su interesante historia y a su gran variedad de tés para la merienda. También la heladería Cadore, famosa por sus deliciosos helados artesanales.
  • Caminando por esta avenida hacia el bajo, se puede llegar a Puerto Madero, zona que ofrece una gran variedad de restaurantes con vista al río.
  • Al acercarse a Corrientes y Leandro N. Alem, nos topamos con el Palacio Libertad, ex-CCK (Centro Cultural Kirchner), donde durante todo el año proponen una agenda de exhibiciones, recitales y talleres gratuitos.
  • Si quieren explorar más a fondo la zona, pueden hacer el circuito completo por Microcentro y Puerto Madero para descubrir los rincones más emblemáticos de estos barrios icónicos.
  • Para los amantes de la arquitectura y la historia, a pocas cuadras se encuentra el imponente Teatro Colón, considerado una de las salas de ópera más importantes del mundo.
La vista hacia el norte, la embajada de Francia y el Río de la Plata, desde el mirador del Obelisco. Photo: BAC.
La vista hacia el norte, la embajada de Francia y el Río de la Plata, desde el mirador del Obelisco. Photo: BAC.

Finalmente, es relevante destacar que la avenida 9 de julio es el eje central del Metrobus, por lo que, desde allí, parten colectivos que podrán trasladarte hacia muchos puntos de la Ciudad.

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Maria Eugenia Mastropablo
Maria Eugenia Mastropablo
Periodista y amante del arte. En búsqueda de todos aquellos sitios de la Ciudad que vale la pena conocer.
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