CIRCUITO: Tras la pista de Borges en Buenos Aires

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«El propósito que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre: quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad.» – J. L. Borges, Las ruinas circulares

Borges fue dueño de una literatura brillante, fantástica, complicada, maravillosamente contradictoria… Fue, por ello, poseedor de un estilo profundamente singular, lo cual no deja de ser paradójico en un autor que se describió siempre como un gran lector antes que como un escritor.

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Tenía la habilidad de llevar el lenguaje hasta su extremo; de crear mundos paralelos donde era posible afirmar y negar una misma cosa con idéntica fuerza en el mismo espacio; en la misma oración. Y no sólo lograba eso sino que dejaba al lector convencido de la verosimilitud y simultaneidad de ambas alternativas contrarias. Tal vez esa fue su mayor contribución al “pluralismo” de ideas. Construyó mundos paralelos, plagados de países, paisajes, geografías, personas, idiomas, gramáticas propias, y sobre todo de una lógica fantástica tan rutilante que acaba más de una vez en el absurdo. Quien lea con atención podrá encontrar entre líneas en sus textos las grandes y pequeñas discusiones de la filosofía contemporánea y antigua, añejos dilemas matemáticos y simbólicos. Pero, sin duda, la genialidad del autor radica en su capacidad de incluir todas esas cuestiones, preguntas y respuestas en el marco de una belleza rayana con la pulcritud – y también, a veces, con el caos. Consiguió asimismo, tal vez sin buscarlo y a pesar de dedicarse de lleno a la literatura, ser un favorito en los análisis de filósofos, filólogos, psicoanalistas y mitólogos.

Jorge Luis nació en 1899 en la calle Tucumán de la Ciudad de Buenos Aires. Vivió allí sus primeros años. Se mudó con su familia a Europa en plena Primera Guerra Mundial y volvió a Buenos Aires en 1923, donde se convirtió rápidamente en un escritor reconocido. Cambió varias veces de hogar, ganó infinidad de premios y menciones, quedó ciego a los 55 años de edad y fue al año siguiente el tercer Director de la Biblioteca Nacional con ese padecimiento, cargo que ocupó durante 18 años. Murió a los 86 años, en Ginebra, con el doble mérito de haberse convertido en uno de los escritores más eruditos y destacados de la literatura del siglo XX, y de haber cambiado más de una vida con sus palabras.

Podemos encontrar rastros de su paso por este mundo, aquí en esta ciudad porteña que lo vio nacer, visitando los siguientes lugares:

Solar natal de Borges, Microcentro (Tucumán 840)

Aquí nació Borges. La casa no existe ya pero una placa allí recuerda el suceso. El escritor hizo mención de este hogar en sus memorias : «Aquí nací yo, en el corazón de la ciudad, en la calle Tucumán, entre las calles Suipacha y Esmeralda, en una casa (como todas las de ese tiempo) pequeña y sin pretensiones, que pertenecía a mis abuelos maternos…”.

Zoológico de Buenos Aires (ahora Ecoparque), Palermo (Av. Sarmiento y Av. Gral Las Heras)

Borges tenía una fascinación por los tigres. Contó su madre alguna vez que le costaba lograr que el niño se alejara en el zoológico de la jaula de los tigres, y que sólo conseguía apartarlo cuando le advertía que si no lo hacía le quitarían sus libros. Así describía su devoción El Hacedor: «Yo solía demorarme sin fin ante una de las jaulas en el zoológico; yo apreciaba las vastas enciclopedias y los libros de historia natural, por el esplendor de los tigres.»

La Casa Museo de Xul Solar, Recoleta (Laprida 1212)

Alejandro Schultz Solari fue no sólo un gran pintor argentino, sino también un astrólogo, inventor de religiones, y de un inmenso juego de ajedrez. Borges entabló una gran amistad con él, y solía visitarlo a menudo.

Fundación Internacional Jorge Luis Borges, Recoleta (Anchorena 1660)

Esta fundación fue creada en 1988 por María Kodama, compañera de vida del escritor. Está ubicada inmediatamente al lado de una de las casas que habitó Jorge Luis durante su estadía en Buenos Aires. Allí pueden encontrarse multitud de cuadros, talismanes, libros, premios, diplomas y demás. Además, la Fundación tiene armada una propuesta de recorrido biográfico para seguir más ampliamente los pasos del escritor por la ciudad.

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