Manual de Supervivencia: Buenos Aires para los amantes del queso

queso buenos aires
Foto: El Club de los Quesos

Si le preguntan a cualquier francés qué es lo que más extrañan cuando están en otro país, la respuesta es unánime: ¡El queso! De consistencia dura, tierna, azul, desbordante, cremosa… si tan solo de leer la descripción se les hace agua la boca (franceses o no) y les dan ganas de comer queso, presten atención porque esta nota es para ustedes.

Aunque Argentina no sea el país que tiene tantas variedades de queso como días tiene el año, y aunque aquí no existe esa fascinación por el olor fuerte del queso (tipo medio transpirado, casi podrido…), ni comprenden esa sensibilidad hacia los tonos verdosos y azulados que puede llegar a adquirir la lactosa pudriéndose… a pesar de todo esto, no todo está perdido.

Para  ayudar a los nostálgicos del queso a sobrellevar este momento, les proponeos echar un vistazo no exhaustivo de los pequeños tesoros queseros de la capital porteña. Olvídense de la muzza, el rallado tipo “Parmesano” y el queso con gusto a plástico del chino…

Historia de queseros

El maestro quesero Paul Fabianos ofrece con su Super Fromage una increíble variedad de quesos franceses y suizos. Morimos por un “Chevrotin” ahumado, un “Brie” cremoso como se debe, un pedazo de “Tomme” o de “Gorgonzola” que se deshaga como una manteca. El pedido se hace por mail e incluye la entrega a domicilio sin gastos adicionales por toda la capital y Zona Norte (Mail: le.super.fromage@gmail.com | Tel: 5859 6186).

Francés, expatriado en Córdoba y productor de queso, Julien Baudet nos deleita con su  Bonne Étoile. La estrella de los quesos: ¡la cabra! El mínimo de cada pedido es de 5 kg de queso madurado, así que les recomendamos la opción de compra grupal entre amantes del buen queso. Por unidad, se puede comprar en Co-pain o mientras acompañan un buen vino en la bodega secreta de Los Divinos.

En los mercados porteños

En la feria de San Telmo, ¡Exigimos ver a la señora del queso! Todos los domingos, podrán encontrar los quesos de Elise de Rincquesen y su  Granja Champs Élysées hasta que se agote el stock dominical. Por supuesto que se pueden hacer pedidos.

Entre otras maravillas de este mercado artesanal, solidario y biológico, el Mercado Bonpland reúne a pequeños productores de sabrosos y auténticos quesos de granja de la provincia de Buenos Aires. Hay para todos los gustos: desde el queso de cabra blando (perfecto para tostaditas) al “Reggiano” para rallar, pasando por el “Provoleta” con finas hierbas para acompañar los asados. Anuncio para los fanáticos: ¡los quesos de consistencia más dura son los grandes protagonistas y hay cuanta variedad se les ocurra!

Quesería especializada y otros locales premium

Dentro de una gama de precios razonables, la encantadora Pulpería Quilapán les propone una deliciosa selección de quesos artesanales para degustar en el lugar o para llevar. Además de la muy buena “Mimolette”, les recomendamos (muy acaloradamente) la “Ricotta” de cabra. ¡Una joyita!

Las Picadas del Mercado la Gran Tienda o las de Don Cosme van a fascinar a sus amigos. La entrega a domicilio es gratuita en las cercanías del punto de venta y los precios son accesibles.

Para darse un gustito les recomendamos Valenti. Este local premium ofrece muy buenos quesos, como el “Brie”, el “Raclette” y hasta el “Morbier”. Los precios son altos, pero los quesos, excelentes. La ventaja: sus sucursales están por toda capital en Belgrano, Palermo y Recoleta.

Un paquete sorpresa en la puerta 

¿Qué mejor que dejarse sorprender todos los meses con nuevos sabores, entregados directamente en la puerta de sus casas y sin pasar siquiera por el suplicio de tener que elegir? Ustedes lo soñaron, ¡El Club de los Quesos lo hizo! Suscribiéndose con un abono, todos los meses recibirán en sus casas una cajita con una selección de tres quesos, es decir 36 variedades para descubrir a lo largo del año.

Les aconsejamos además consultar este blog para descubrir todas las ofertas de cajas que abundan en Argentina.

Con toda esta información, ¡Ya podrán satisfacer esos antojos incontrolables!