13 «pequeñas» diferencias entre argentinos y franceses

Mucho se habla de las cosas que tienen en común ambos países. Hasta se podría pensar que lo único que los separa es el océano Atlántico. Sin embargo, si miramos con detenimiento, hay un par de claras diferencias entre argentinos y franceses.

1- La forma de saludar

En Argentina se saluda con un solo beso, cuando en Francia es con dos, y puede llegar a ser con tres, ¡incluso con cuatro en algunas partes del país! Cuántos franceses en Argentina se quedaron con la mejilla colgando, dando un beso en el aire sin entender qué estaba pasando. Con el tiempo se van acostumbrando, e incluso, al final, les parece más simple dar un solo beso, en lugar dos.

2- El arte de la incertidumbre

Una institución en Argentina. Conseguir una respuesta clara por parte de un argentino puede llegar a ser una carrera de obstáculos, ya que son maestros en el arte de manejar la incertidumbre. La regla, acá, es dar una respuesta vaga que no es realmente una respuesta («vamos viendo», gran ejemplo). Se rumorea que dar un plazo, una fecha, o dar un precio fijo, es razón suficiente para perder la nacionalidad argentina.

3- Pagar con tarjeta de crédito

Acá en Argentina, para pagar con tarjeta, hay que mostrar su DNI o pasaporte, anotar el número y firmar un recibo. Este es un proceso que a los franceses les resulta demasiado largo. Así que a tener paciencia, sobre todo si las 5 personas que tenés por delante en la caja también decidieron pagar con tarjeta.

4- Zapatos con plataforma

En Argentina, las chicas son absolutamente fanáticas de los zapatos con plataformas. Cuanto más altas, mejor. Es un detalle que llama mucho la atención de las francesas, quienes se dan vuelta con los ojos fuera de órbita cada vez que ven pasar un par.

5- El último minutismo

El «último minutismo» va de la mano del arte de la incertidumbre mencionado anteriormente: todo se decide a último momento. El argentino nunca está seguro de dónde va a estar más allá de los próximos 10 minutos. Para los franceses esto implica tener cuidado: todo lo que se organiza a último momento, también se desorganiza a último momento.

6- El valor del dinero

El valor del peso argentino cambia constantemente. Bueno, para ser más precisos, BAJA constantemente. Esto se debe a la inflación que azota al país desde hace mucho tiempo. Cada cinco o seis meses, los precios suben en todas partes: en las tiendas, en los restaurantes, en los transportes, en los alquileres…

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7- El castellano

Desde Europa, se piensa ingenuamente que Brasil es el único país de América Latina en el que no se habla español. Para los franceses, ¡NO ES ASÍ! Las particularidades y los modismos propios del castellano que se habla en Argentina hacen que les cueste reconocer el idioma ibérico que aprendieron en el colegio!

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8- El amor por Francia

Los argentinos aman a Francia más que los franceses mismos. Basta con decir la palabra mágica: «París». Y les encanta el acento francés, incluso cuando lo escuchan en boca de un recién llegado que apenas puede balbucear dos palabras en castellano: si a cualquier francés le da vergüenza ajena escuchar un compatriota arruinar el idioma, los argentinos lo miran con ternura. ¡Andá a saber!

9- El «boludo»

Si hay una palabra cuyo significado es difícil de explicar a alguien que no es argentino, es ésta. Si le decís «boludo» a un amigo, es una palabra de afecto. Sin embargo, si lo usás con alguien que no conocés, o en una relación formal (con tu jefe, tu profesor…) se transforma en un insulto. Ya ven, para los franceses el uso de esta palabra es un arte complejo que es mejor dejar a los argentinos.

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10- Mercado Libre

Mercado Libre para un argentino es una mezcla de Le bon coin + Ebay + Amazon para un francés. Por los elevados impuestos de importación, es más fácil y barato usar Mercado Libre para las compras online. Cualquier expatriado que haya cometido el error de hacer un pedido en Amazon desde Argentina se va a enterar rápidamente.

11 – El timbre que no sirve para nada

El concepto de timbre en Argentina debe haber enojado a muchos franceses. Acá, se permite contestar por intercomunicador, pero no se puede abrir la puerta como en Francia (¡un bajón!). Así que hay que subir y bajar para abrirles la puerta a los 17 invitados que llegan a tu asado dominical uno por uno (obvio). ¿La solución? Adoptar la costumbre local: «el último en llegar baja a abrirle la puerta al que viene».

12- Los psicólogos

Buenos Aires tiene el récord mundial de la ciudad con más psicólogos por metro cuadrado. Ir al psicólogo en Argentina no es tabú, al contrario: es lo normal. Incluso los políticos hablan del tema abiertamente. Pero, ¿por qué tanto entusiasmo? A los franceses les cuesta entenderlo.

13- Contarle adónde vamos al chofer del colectivo

Cuando te subís a un colectivo en Argentina, hay que decirle al chofer a dónde vas (más concretamente, a qué esquina), para que sepa cuánto vas a pagar. Al principio les parece tedioso a los franceses, pero luego se acostumbran. Ojo con tratar de hacer lo mismo una vez en Francia: al chofer probablemente no lo haga ninguna gracia («y ése, para qué me cuenta su vida?»).


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Pauline Escobarhttps://paulinescobar.wordpress.com/
Apprentie expat', voyageuse dans l’âme, écrivain en herbe et dessinatrice de cartes à mes heures perdues.
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