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Parque Bar, tragos de autor en un oasis botánico

Saliendo un poco de lo usual y buscando la diferencia para sorprender, abrió en Palermo Parque Bar. Tratando de transmitir la tranquilidad que hayamos en un jardín y el placer de estar rodeados de verde y frescor, ese es el leitmotiv de este nuevo bar en la zona.

Logra una atmósfera de paz inspirada en parques famosos del mundo como Central Park. Encontramos elementos decorativos que integran espacios internos y externos, varios jardines verticales y plantas por todos lados. Lo más destacable es la barra de madera con un cielorraso decorado con ramas y hojas que dan la sensación de estar al aire libre. Tiene árboles en el techo, plantas exóticas, sillas colgantes… Todo lo necesario para que la experiencia de sentirnos en un parque sea real, rodeados de naturaleza y muy descontracturados.

La parte de la cócteles y comida está muy cuidada, al mismo nivel de la decoración. La carta de coctelería incluye novedades como el Julep Los Alerces con almíbar de rosa mosqueta y el Calixto Fizz con ron blanco, té de jengibre y lima y clásicos con un twist como el gin tonic con pepino, albahaca y durazno. La comida es simple, directa y bien ejecutada, huyen de cosas rebuscadas… van directo al paladar con sabores de campo y hacen hincapié en el uso de especias.

Es nuevo must en el barrio. Un interior cálido colmado de plantas, un patio nocturno con espacios y asientos. Abrigos para el  frío y pochoclera. Es el espacio para disfrutar la noche si quieres ver las estrellas en medio de la ciudad.

Siempre que les apetezca pueden pasar a probar los delicias gourmet de Chori o si quieren empezar temprano pueden visitar Bruck Bar para su increible happy hour.

Parque Bar
Thames 1472  – Palermo
Tel: 6462-5773

De martes a jueves de 20h a 02h
De viernes a sábado de 20h a 04h
Precios: $ $

Foto: Facebook de Parque Bar

Avant Garten, cerveza y música en los bosques de Palermo

avant garten

Los Bosques de Palermo están sin duda entre los imperdibles de Buenos Aires, con sus extensas áreas verdes, sus lagos, sus patos, sus atardeceres detrás de los edificios circundantes, las bicicletas, los deportistas, los jovenes skaters… pero más recientemente, en el área conocida como “los arcos” justo debajo de donde pasa el tren de la línea General San Martín, se está formando una movida nocturna que nos está enamorando.

Uno de estas encantadoras propuestas en los arcos es Avant Garten, un bar inspirado en los Biergärten de Berlín: Mesas de madera comunitarias, plantas y lucecitas colgantes por doquier. El local llama la atención desde afuera por su bonita decoración y su techo arqueado con ladrillos a la vista. Sin embargo, no se dejen engañar: Aunque su cuidada decoración es lo que los va a invitar a entrar, el verdadero gancho va a terminar siendo su oferta gastronómica y musical.

Suponemos que la mayoría de la gente no se imagina la carta tan buena que tiene Avant Garten, con varias especialidades europeas. De su menú estacional, fue la “mamushka” que nos hizo latir el corazón: una masa filo rellena de queso morbier, cubierta con cebollas caramelizadas y almendras. Realmente excelente como entrada a sus principales, de los cuales tenemos dos recomendaciones: El wrap de cordero y la “Argentinian Burger” que nos sorprendió con un pan de queso medio dulzón, una carne de muy buena calidad, queso raclette, panceta, pepinos y cebollas crocantes. Para acompañar, cervezas de Antares y de Gambrinus, también un estilo estacional que va rotando.

Qué lindo comer todo eso después de chocar nuestras pintas de cerveza con un buen acompañante, bajo las luces cálidas de adentro y las lucecitas de que se cuelan desde afuera por los ventanales, con el sonido ocasional del tren que hace temblar el lugar de vez en cuando -y eso por alguna razón, nos parece un flash- y además, con un ambiente musical impecable. 

Porque musicalmente hablando, Avant Garten es un pro. Tienen artistas poniendo vinilos casi todos los días, ¡más de 40 artistas por mes! entre ellos, nombres muy conocidos internacionalmente.  Imaginen un miércoles común y corriente, pero disfrutando de buena música en medio de los bosques. Eso es el corazón de este bar que persigue la vanguardia.

(A tomar en cuenta: No hay Wi-Fi en el lugar, lo cual es bueno para conversar pero malo si queremos compartir fotos de su bonito espacio.)

Para un día relajado es ideal para después de pasear por los bosques, y para un día salvaje es ideal para hacer la previa antes de un amanecer electrónico en Crobar.

Avant Garten
Avenida del Libertador 3883 – Palermo
Martes a jueves de 18h a 2h
Viernes y sábado del mediodía a las 5h
Domingo de 12h a 22h
Precios: $ $

Foto: Eva

 

Otero, con su reinado imbatible en desayunos y meriendas

otero

Otero está apostado en una pequeña esquina de un edificio antiguo de Caballito, cerca pero apartado del bullicio del cruce de Av. Acoyte y Av. Rivadavia, centro comercial del barrio. Con una propuesta variada y productos simples y de calidad, este lugar se ganó nuestra confianza para los desayunos, almuerzos y meriendas.

Llegamos a este pequeño café con grandes ventanales y de inmediato sentimos el aire familiar y relajado del lugar. En lo que a la decoración respecta, predomina la madera, las mesas están adornadas con pequeñas plantas y las estanterías exhiben té en hebras y vajillas coloridas. La moza que vino a tomarnos el pedido nos aclaró amablemente algunas dudas sobre la carta y nos contó que Otero tiene platos para vegetarianos y aptos para celíacos.

Los desayunos y las meriendas son el punto fuerte del lugar. Podemos elegir entre una amplia variedad de propuestas armadas que incluyen opciones más saludables como yogur con granola u otras más calóricas y abundantes, como el “American breakfast” con huevos revueltos y panceta o el “Luisa’s breakfast” con torrejas (o tostadas francesas). Si acaso son más tradicionales, siempre pueden recurrir a algunas de sus opciones dulces o saladas para acompañar el té o el café. Nuestras recomendaciones son: el cuadrado de coco y dulce de leche, y bagel de lomito y queso.

Los almuerzos también pueden sorprendernos. Nos recibieron con una opción saludable para picar: zanahorias y apio con humus. La carta ofrece tres posibilidades bien concretas: sándwiches, ensaladas o la tarta del día. Nosotros nos animamos a probar el sándwich vegetariano de berenjena y no nos arrepentimos: berenjenas, zanahorias, zucchinis, rúcula y espinaca dentro de pan negro. De las ensaladas, aquellos que prefieran una opción clásica pueden pedir la césar, los que prefieran el pescado pueden ordenar la de salmón con arroz yamaní y los más osados probar la que tiene base de fideos y lentejas. De ninguna se van a decepcionar.

Un tip final: si están apurados y no pueden sentarse a pasar un tiempo aquí, Otero está preparado para que nadie se pierda de probar lo que hacen. El café cuenta con una barra a la calle con un gran cartel que dice “Take away” para que pedir para llevar sea aún más fácil y cómodo.

Otero ya ha ganado cierta popularidad en el barrio y la prueba está en que siempre está lleno de gente. No obstante, incluso así, no pierde ni su frescura ni su espíritu tranquilo. Es perfecto para ir a conversar con amigos, en pareja, o para ir solo y disfrutar de leer un libro, de trabajar en la computadora o estudiar. Se encuentra a metros del Parque Rivadavia, así que si el día lo amerita, no duden en ir a caminar, hacer un picnic o ejercitarse. Cruzando la Av. Rivadavia, encontrarán frente al parque otro bar particular, el Coleccionista.

Otero
Guayaquil 389 – Caballito
Tel.:11-2077-6431
De lunes a domingo de 07h 30 a 08h 30
Precio: $$

 Foto: Santiago Hamelau

La Republiqueta de Acracia, el “Gastro-Estado” de Núñez

En una esquina justo al lado de la estación de trenes, se encuentra un restaurante-Estado que pasa casi desapercibido si no fuera por la terraza cubierta de rojo que nos llamó tanto la atención con sus grandes letras anunciando “La Republiqueta de Acracia”. Dicho de otro modo, estamos frente a un territorio organizado de manera precaria (Republiqueta) que tiene como política la supresión de toda autoridad y la defensa de la libertad individual (Acracia). ¡Vaya nombre para un restaurante! Tampoco es para preocuparse, no reina la anarquía ni hay revoluciones a la vista. ¡Todo lo contrario! Si son lo suficientemente curiosos, empujarán la puerta de esta gran casona para disponerse a viajar en el tiempo…

Porque la Republiqueta, si bien abrió sus puertas en 2013, conservó la arquitectura tradicional de la casa: las paredes de madera y piedra, la gran escalera, los mosaicos en pisos y cielorrasos. Incluso algunos objetos parecen salidos directamente de otra época. Sentados en una de las mesas, nos sentimos inmediatamente como en casa y nos preparamos para abrir el menú de este “restaurante-estado” en medio de un ambiente cálido y ruidoso.

La comida de la Republiqueta se parece a la decoración, una mezcla de tradición y originalidad, todo caserito. Carne, pescado, clásicos que no pueden faltar en las cartas y postres a rolete. ¿Qué pide el pueblo? Por mi lado, Lomo al Malbec, y ya que lo nombramos, la carta de vinos es tan amplia que hasta nos desconcierta con tantas opciones… Aprovechamos el momento de espera de nuestro pedido para imaginar a qué podía parecerse este lugar en el siglo pasado, pero no pudimos terminar antes de que nuestros platos llegaran a la mesa. El lomo ya tenía una pinta bárbara y un aroma extraordinario, y con el primer bocado realmente comenzamos a apreciar los sabores de este territorio y toda su política.

En La Republiqueta de Acracia, la política es simple: el cubierto no se paga, la atención y el servicio de mesa es muy cuidadoso y atento, el menú ejecutivo cambia todas las semanas y el ambiente es familiar y agradable. En realidad, la Republiqueta no le debe su nombre al sistema instalado dentro del lugar. Se lo debe a su historia. Ubicada en la esquina de la calle Crisólogo Larralde, los vecinos del barrio bien saben que esta calle antes se llamaba Republiquetas… y el rumor dice que la abuela del dueño vivía en esta casa y que se llamaba Acracia. ¿Mito o verdad? Nuestra cena no nos confirmó nada de eso. En todo caso, el lugar y su cocina casera supieron conquistar al barrio de Núñez con una propuesta totalmente original y distinta de los demás bares y restaurantes del barrio. Acracia seguramente estaría orgullosa de los sabores que gobiernan su barrio con tanta alegría y calidez que sólo las preparaciones caseras saben lograr.

La Republiqueta de Acracia
O’Higgings 3574 – Núñez
Tel: 4704-9206
De martes a domingo, de 12h a 02h
Precios: $$$

Foto: Facebook de La Republiqueta de Acracia

TOP 10: Los bares notables que todavía no conociste (pero deberías)

Alternativos, literarios o deportivos… son 92 los bares que llevan la mención de “bar notable” en la Capital Federal argentina. El denominador común es que todos son los “más representativos de Buenos Aires” y varios de ellos han sido reconocidos como “patrimonio cultural de la ciudad de Buenos Aires” por su continuidad en el tiempo, su arquitectura, su relación con la historia de la ciudad y también por haber contribuido a sus logros culturales. Hoy los llevamos a recorrer diez de estos bares un poco alejados de los circuitos más turísticos. Ideal para descubrir Buenos Aires de otra manera. ¿Vamos?

Bar Oviedo – Mataderos

El Bar Oviedo funciona desde 1900 en el barrio de Mataderos. Durante mucho tiempo fue punto de encuentro entre la ciudad y el campo por estar situado donde llegaban los animales con destino a los mataderos (de allí el nombre del barrio). El bar, todo recubierto en madera, es una referencia hasta el día de hoy. Un billar acompaña las mesas de madera y las de metal que se dispersan en el salón principal donde todavía se ven hombres vestidos “a lo gaucho” con bombachas de campo, alpargatas y boina. El estilo rural del barrio perdura en el Bar Oviedo. Una buena opción para los domingos de visita a la famosa Feria de Mataderos.

Café de Garcia – Villa Devoto

Un café tradicional del barrio de Villa Devoto con tres mesas de billar en su salón principal. Pero lo que más llama la atención es la enorme cantidad de fotos y objetos que adornan las paredes: máquinas de coser, espejos, cajas registradoras y hasta viejos sifones. Una colección incomparable. El otro atractivo de este bar es su conocidísima picada que se sirve todos los días de jueves a sábado y que incluye una degustación de 30 tablas diferentes.

Café de la U – Villa Urquiza

Ubicada en la magnífica esquina de la Avenida Triunvirato y Franklin Roosevelt, el Café U funciona desde el 15 de diciembre de 1986 y rinde homenaje, por su nombre, al barrio de Villa Urquiza. Presenta diferentes opciones gastronómicas muy interesantes, como por ejemplo sus variedad de sándwiches o el famoso crêpe de espinacas con champiñones y queso con salsa rosa y el mega clásico flan casero con dulce de leche.

Café Don Juan – Villa Santa Rita

Don Juan es un típico café de barrio, construido en 1920 en la esquina de Camarones y Condarco. Ocupa la planta baja de un edificio de dos plantas. La decoración está compuesta de materiales nobles (sillas vienesas, ventanas de madera, etc.) y la propuesta gastronómica resulta también muy interesante: un servicio atento y agradable, deliciosos sándwiches caseros y medialunas suculentas. Otra de las cosas que hace que sea legendario, es la cantidad de películas que se rodaron en su salón, por ejemplo “El verso” de Sami Shaw, “Assassination Tango” de Robert Duvall, “Ilusiones”, “¿Dónde estás amor de mi vida que no te puedo encontrar?” y “Rosas, rojas, rosas”. Ya lo saben: Don Juan es el lugar de referencia del barrio de Villa Santa Rita.

Café Margot – Boedo

En el barrio de Boedo, cerca de otro bar notable (Esquina Homero Manzi), se encuentra una casa tradicional construida a principios del siglo XX por el genovés Lorenzo Berisso. En la planta baja funciona el mítico Café Margot. Anécdota: nos situamos en los años 1950, el presidente Don Juan Domingo Perón circula por la Avenida Independencia, de pronto, le ordena a su chofer de volver en dirección a Boedo para llegar hasta la esquina de Avenida Boedo y San Ignacio. Ante el asombro generalizado, el General desciende de su automóvil y entra al Café Margot. Quería probar sí o sí el sándwich de pavita en escabeche del que tanto le habían hablado. Luego de haber visto pasar a distintas personalidades muy conocidas, el Café Margot fue distinguido por la Asamblea de Estudios Históricos de Boedo como uno de los lugares históricos del barrio. Un diploma de la Secretaría de Educación (GCBA) agradece incluso al Café Margot por su participación en el Programa “Buenos Aires lee”, mientras que el Museo de la Ciudad lo declaró “Testimonio vivo de la memoria ciudadana”. Nada más y nada menos, señores…

Café Olimpo – Monte Castro

Este establecimiento se creó en 1950 y su nombre se debe al equipo de fútbol que jugaba justo en frente. Se pueden observar varias piezas de colección como repuestos de automóviles, volantes, luces, insignias, carburadores, y objetos antiguos como fotos de Carlos Gardel en la playa y otras sorpresas que podrán descubrir como las patas de una vieja máquina de coser Naumann o el primer “televisor del barrio”. Además de estas reliquias, los habitués del Café Olimpo (entre los que están Goyeneche, Alejandro Doria y los actores Luis Brandoni, Julio De Grazia, Betiana Blum y Enrique Pinti entre otros) también elogian su faceta como snack-bar. El “Olimpo” es una excelente opción para los grandes amantes de los cafés históricos de Buenos Aires, sin tener que salir de la zona oeste de la ciudad.

El Buzón – Nueva Pompeya

Una esquina que conserva su construcción original y donde funcionó, hasta el 1927, el Colegio Luppi antes de que el director de aquella época Eduardo Colombo Leoni se hiciera propietario del mismo. Este colegio del barrio de Nueva Pompeya tuvo en sus aulas como alumno al célebre compositor Homero Manzi, entre 1920 y 1923. La leyenda dice que se inspiró en aquel lugar para escribir sus tangos más conocidos “Manoblanca” (1939), el “Barrio de tango” (1942) y “El Sur” (1948). Homero Manzi también era hincha del CA Huracán, un club fundado en este mismo café El Buzón.

El Faro – Parque Chas

En la esquina de La Pampa y Avenida de los Constituyentes, en el cruce de los cuatro barrios: Parque Chas, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y Agronomia, El Faro nace en 1931. Mantuvo de manera intacta el espíritu del café auténtico de los años 1930. Sus paredes cuentan la historia de Buenos Aires donde se exponen fotos de Carlos Gardel, Enrique Santos Discépolo, Amadeo Carrizo, Rattín, Niní Marshall, Alberto Olmedo, Minguito o Sandro. También se puede ver una foto de Rubén Juárez tocando el acordeón en el bar cantando con algunos clientes bastante sorprendidos. Actualmente, para los fanáticos del tango, los viernes, El Faro recibe a músicos y cantantes de tango con motivo de su programa “El tango vuelve al Barrio” y el sábado es sede de las noches de peñas de folklore. Un clásico infaltable para todos los tangueros.

La Farmacia – Flores

En la esquina de la Avenida Directorio y la Avenida Rivera Indarte, a cuatro cuadras de la Plaza Flores, se encontraba la farmacia Santa Elena. Inaugurada en 1910, Leopoldo López fue el gerente de la misma entre 1936 y 1953. Luego fue Don Mauricio Giwnewer el que continuó con la gerencia hasta su cierre definitivo. Pero Lucas Vidal, nieto de Don Mauricio quiso darle una nueva oportunidad al local a principios del año 2000. Con entusiasmo, trabajó junto a su padre, el arquitecto Fernando Vidal, con el objetivo en mente. Gracias a toda la familia, se creó el Café La Farmacia. En este edificio característico de dos pisos que data del siglo XX se luce un gran salón muy agradable con vista a dos avenidas. Con sus vitrinas de madera y los estantes de la época de la farmacia, la atmósfera allí es muy cálida y atípica. Desde el punto de vista culinario, las especialidades de la casa son variadas: la tradicional e infaltable picada, los crêpes salados o la fondue de queso o de chocolate. Todos los mediodías podrán disfrutar de las sugerencias del chef como pollo salteado con verduras y almendras y el pollo a la parrilla entre otros. Así quién no quiere visitar una farmacia…

Los LaurelesBarracas

En el barrio donde funcionan tres bares notables actualmente (El Progreso, la Flor de Barracas y Los Laureles), este último llamó poderosamente nuestra atención. No sólo porque Alfredo Palacios era habitué de allí sino porque es uno de los más antiguos de la ciudad ¡fundado en 1890! Podemos ver en todo momento, el cartel en homenaje a sus fundadores españoles “Café-Bar-Billares de Hidalgo, González y Santamariña”. También por su cercanía con el club Deportivo Barracas, algunos boxeadores muy conocidos fueron clientes de Los Laureles. Entre ellos: José María Gatica (aquí también se filmaron escenas de la película Gatica, de Leonardo Favio), Tito Sáenz, los hermanos Carlos y Osvaldo Cañete y el fabuloso Oscar “Ringo” Bonavena. Todos los viernes a la noche, los vecinos habitués del barrio de Barracas se acercan hasta Los Laureles para tocar la guitarra y cantar algún que otro tango en compañía de Roberto Flores, Elba del Valle, Roberto Quiroga, Sergio Veloso, Raymond Vergara y Omar Casas, siempre acercándose a su gente y siempre tan aplaudidos en las formidables noches que los tienen de protagonistas.

Foto:  José María Pérez Núñez

Tucumán, cuna de la independencia argentina

A más de 1.200 kilómetros de Buenos Aires, se encuentra la provincia de Tucumán, conocida por todos los argentinos gracias al papel importante que tuvo su capital, San Miguel de Tucumán, a lo largo de la historia nacional. Sin embargo no es tan conocida para los turistas extranjeros. No saben lo que se pierden hasta que la conocen, ya que esta provincia (la más pequeña del país) está repleta de sitios arqueológicos y su capital posee numerosos atractivos históricos y turísticos. Una buena propuesta de BAC para que conozcan la región antes de continuar explorando el Noroeste argentino en las provincias de Salta y Jujuy

Consejos BAC

En general, llegamos a Tucumán por dos razones. La primera, para hacer escala ya que la provincia es una parada obligatoria en las rutas que van de norte a sur. La segunda, porque decidimos alejarnos un poco de los lugares más conocidos y empezar nuestra aventura por el Noroeste argentino del lado de las provincias de Salta y Jujuy. En cualquiera de los casos, Tucumán no está a dos pasitos de Buenos Aires… Por eso habrá que prever alguna escala, aún más sabiendo que cuando lleguemos, las sorpresas estarán a la orden del día tanto por la gastronomía, la cultura y la historia de la provincia.

En lo que a excursiones se refiere, es bastante fácil organizarlas desde San Miguel de Tucumán, pero les recomendamos como ya es costumbre, alquilar un auto allí mismo para poder recorrer la zona al ritmo de cada viajero, deteniéndose las veces que deseen y quizás continuando luego la ruta hacia el Norte.

San Miguel de Tucumán

Capital de la provincia con más de 500.000 habitantes, la ciudad será el punto de partida del recorrido de la región. Es la ciudad donde desde la primera lección de historia aprendemos que fue allí donde un 9 de julio de 1816 se firmó el acta de la independencia de Argentina. Rebelde y luchadora, tuvo desde siempre hasta en los años más candentes de los años 1970, su deseo de libertad intacto.

El primer lugar que nos viene a la cabeza si nombramos San Miguel de Tucumán es la Casa histórica de la Independencia. En este monumento histórico se firmó el tratado de independencia (el Salón de la Jura permanece intacto con sus muebles de época) y resume la importancia de Tucumán en la historia de todo el país. Las demás salas del museo conservan documentos históricos, armas, muebles y pinturas. Una visita que vale la pena hacerla acompañados de un guía para entender mejor la admiración que sienten por la provincia todos los argentinos.

Además de la riqueza histórica y política, cuando llegamos a San Miguel de Tucumán enseguida nos sorprende la sublime Plaza Independencia y su estatua Libertad rodeada de palmeras, lapachos, robles y naranjos. Fue por su bella y rica vegetación que Sarmiento la llamó “el jardín de la República”. Cerca de allí, la Casa de Gobierno (construida a principios del siglo XX) también llama la atención además de funcionar como sede del poder ejecutivo provincial. Enseguida vemos dos iglesias que sobresalen: la Iglesia San Francisco (declarada Monumento Histórico donde se conserva la primera bandera argentina de 1816, y que sirvió de enfermería para los heridos durante la batalla de Tucumán) y la Iglesia Nuestra Señora de la Merced (donde se expone el bastón de mando ofrecido por el General Belgrano luego de la victoria en la batalla de septiembre de 1812).

Gastronomía Tucumana

La gastronomía local forma parte de los clásicos norteños. Como bien conocemos: Las empanadas tucumanas, que se diferencian por su masa más crocante, o las especialidades andinas típicas como los tamales y las humitas (envoltorios de masa de maíz con distintos rellenos), tampoco nos olvidemos del locro (especie de guiso a base de calabaza, maíz, porotos, carne de vaca, y se puede agregar carne de cerdo). Si quieren probar los quesos, anímense con los quesillos y aprovechen para acompañarlo con dulce de cayote, o miel de caña, a modo de postre. Y si quieren un recuerdo bien dulzón, deléitense con los ricos alfeñiques (caramelos duros a base de caña de azúcar) o las nueces confitadas (nueces confitadas con dulce de leche bañadas en chocolate). Por supuesto que no pueden dejar de probar los riquísimos vinos y visitar alguna bodega de la región. Los últimos años han adquirido gran renombre y constituyen una de las principales atracciones de la región.

Parque de Los Menhires

Luego de recorrer la Ruta 307 y su bella quebrada de Los Sosa (una estrecha cadena montañosa cubierta de vegetación y de donde proviene la caña de azúcar), llegarán al pueblo El Mollar donde podrán admirar el sitio arqueológico, parque Los Menhires. En realidad es un cerro y desde allí la vista sobre el valle es espectacular aunque con la particularidad de albergar más de 120 menhires. ¡Para los fanáticos de la famosa historieta Asterix y Obelix, este parque les resultará más que un escenario familiar! Pueden medir hasta tres metros de alto provistos de esculturas cuyo significado nos resulta aún desconocido… Se calcula que son anteriores a la era cristiana. Todo el misterio está en este parque con esculturas en roca, donde se cree que se realizaban rituales solares…

Tafi del Valle

Significa en diaguita, “Pueblo de entrada espléndida”. Y apenas miramos a nuestro alrededor, comprendemos el por qué. Plantado a 2000 metros de altura en pleno centro de la Sierra del Aconquija y a orillas del lago, Tafí del Valle se parece a una estación balnearia donde nos dan ganas de quedarnos unos días descansando en alguna estancia de la zona. Desde allí, cualquiera sea la vista que tengan, será sin dudas maravillosa. Ideal para apreciar la belleza de su geografía con una caminata o, si se animan, realizando una cabalgata.

Amaicha del Valle

Al llegar al Cerro Infiernillo a más de 3000 metros de altura, verán un gran contraste entre el verdor, los cursos de agua, los chalets y los animales de Tafí del Valle, con la aridez del nuevo paisaje. Enseguida se toparán con el Observatorio astronómico Ampimpa, que permite la observación, de forma bastante lúdica, del sol (durante el día) y las estrellas (durante la noche). A pocos kilómetros de allí, un cartel anuncia “el mejor clima del mundo”… Habrán llegado a Amaicha del Valle, un pequeño pueblo, conocido por sus artesanías y escala obligada por su Complejo y Museo Pachamama. Al borde de la ruta principal, este inmenso edificio fue creado por Héctor Cruz, hombre polémico por haber expulsado a los indios del sitio de las ruinas de Quilmes después de ocuparlas ilegalmente durante 5 años. De todas formas, el complejo resulta interesante para comprender lo que representa la Pachamama a través de esculturas, mosaicos, pinturas o cerámicas.

Las ruinas de Quilmes

Es la principal atracción turística de la Provincia de Tucumán. Un sitio que se creó alrededor del año 1000, cuando los Quilmes decidieron instalarse en el lugar para cultivar maíz y criar llamas para obtener leche, carne y lana. Se resistieron en la zona durante más de 130 años a los conquistadores españoles (los Quilmes fueron derrotados en 1634 y deportados a Buenos Aires para construir allí la ciudad) pero éstos fueron dominados desde la construcción erigida en lo alto de la colina y con aires de una fortaleza impenetrable. Reconstruida de acuerdo a su forma original, nos permite comprender la estructura y el modo de vida de los Quilmes, además de ofrecernos una vista insuperable de los valles que lo rodean. Prepárense para quedarse sin aliento…

A tan solo 60 kilómetros de Cafayate, después de esta visita por Tucumán, anímense a seguir hacia el norte, rumbo a la provincia de Salta. Y si disponen de tiempo, quizás hasta puedan continuar hasta llegar a Jujuy o incluso cruzar la frontera hacia Bolivia…

Cómo llegar:

En micro desde la terminal de Retiro: las empresas Expreso del Oeste, Crucero del Sur, Balut y Vosa entre otros. Duración: alrededor 15h.

En avión desde el Aeroparque de Buenos Aires: líneas aéreas Aerolíneas Argentinas y LATAM. Salidas de unos diez vuelos diarios.

En auto desde Buenos Aires: por la Ruta Nacional 157. Calculen alrededor de 13h de ruta.

Terminal de ómnibus de San Miguel de Tucumán:
Avenida Brigido B. Teran 250
Tel: (+54) 381 430-0452

Aeropuerto de San Miguel de Tucumán:
Aeropuerto Teniente General Benjamín Matienzo (TUC)
Delfin Gallo 4117
Tel: (+54)  381 426-5072

Oficina de turismo de San Miguel de Tucumán:
24 de Septiembre 484
Tel: (+54) (0381) – 4303644

Nuestros restaurants preferidos en San Miguel de Tucumán:

El Postino (restaurante italiano que sirve las mejores pizzas de la ciudad), La Querencia (una de las parrillas más conocidas de San Miguel de Tucumán)

Nuestros bares preferidos en San Miguel de Tucumán:

Antares (el famoso bar de cervezas artesanales que también se encuentra en Buenos Aires) y Bar Irlanda (por su ambiente y estilo pub irlandés)

Nuestros hostels / hoteles preferidos en San Miguel de Tucumán:

A la Gurda (albergue juvenil súper buena onda y a buen precio), Tucuman Center (hotel referencia de San Miguel de Tucumán)

Alquiler de autos:
Avis – 24 de Septiembre 364
Hertz – Crisostomo Alvarez 507

Foto: Bastien Poupat

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