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Librerías alternativas, rincones literarios no-tradicionales

librerías buenos aires
Foto: Facebook de Eterna Cadencia

El libro es un objeto muy arraigado en la cultura argentina. La gente lee en los bares, en el transporte público, en las salas de espera o en el cómodo sillón de su casa. En otra época, era un signo de prestigio tener una biblioteca bien abastecida, que generalmente se colocaba en el living, a la vista de todos, si no es que se tenía una habitación especial para ellos. No parece extraño que a la par de este interés hayan surgido en Buenos Aires librerías de todo tipo para dar diversidad a un público que busca todo el tiempo qué leer, desde best-sellers hasta clásicos, desde novedades editoriales hasta libros viejos en tiernas ediciones olvidadas o raros ejemplares que ya no se consiguen. Por eso es que junto con los cafés, otro lugar emblemático de lectura, Buenos Aires es también una ciudad de librerías y cada librería es un mundo.

Entonces… ¿Dónde podemos comprar libros? En demasiados lugares. Si bien en la actualidad más de una cadena ha acaparado el mercado de libros, el entusiasmo literario no se ha dejado amedrentar. Buenos Aires está llena de joyas asombrosas  donde ir a refugiarse, a tomar café, a encontrarse con un autor que desconocíamos, a pedir recomendaciones y a distenderse un rato con la amable visión de las estanterías. Esta nota tiene un objetivo claro y es decir lo siguiente: cópense y salgan a comprar libros, porque lograr conseguir un libro puede ser tan emocionante como leerlo.

Falena, lectura ultra-zen

Falena es una de las librerías más asombrosas. Está ubicada en una casa antigua de ladrillos y con solo entrar sentimos que estamos seguros en este oasis de confort y de libros. No será posible que nos decepcione un lugar con tantos libros y tantos rincones hermosos donde ir a leer en esta casa con terrazas, patios y enredaderas. Falena además organiza presentaciones de libros y tiene un pequeño bar que ofrece té, café y copas de vino. (Chacarita)

Eterna Cadencia, librería, café, editorial y blog

Esta es una librería amigable e íntima con más de una curiosidad. Además de tener un surtido impresionante de libros y un café dónde leer por horas sin ser molestado, Eterna Cadencia hace de editorial también, con un catálogo impresionante de narrativa, ensayo, crónica y música. Además, aquí podemos encontrar las asombrosas medias con imágenes y citas literarias. Por otro lado, Eterna Cadencia tiene un blog donde constantemente se publican artículos, crónicas, ensayos y entrevistas sobre literatura, arte y cultura. Uno de sus sellos es una entrevista de nueve preguntas que le hace a distintos escritores contemporáneos. (Palermo)

Céspedes, curaduría de libros y arte

Esta es una librería pequeña, decorada con madera, que en el medio de la cuadra oscura se abre como un claro. La librería es atendida por su dueña, la cálida escritora Cecilia Fanti, que siempre está dispuesta a recomendarnos algo. Ella ha seleccionado un cuidadoso catálogo de libros asombrosos, con mucha literatura infantil y además ha tenido al peculiaridad de incluir a su oferta cuadernos artesanales, fanzines y obras de arte. Esta librería parece haber sido ordenada con la misma delicadeza que un jardín japonés. Por otro lado, Fanti organiza inauguraciones y también lecturas de escritores. Céspedes es de esos lugares sencillos que no pretenden llamar la atención y que sin embargo lo logran porque son demasiado honestos. (Colegiales)

Alamut, duo inseparable de libros y vinos

Alamut es una librería fantástica cuyos libreros están siempre ahí para ofrecer ayuda. Daniela y Luciano son espectaculares, porque conocen y quieren los libros que venden. Además, pasan la mejor música, ofrecen en ocasiones tragos a los clientes, escriben las mejores entradas de Facebook de la historia y organizan talleres literarios, charlas y presentaciones. Como si esto fuera poco, Alamut comparte el local con la vinería Autre Monde, por lo que al mismo tiempo que compran un libro, pueden comprarse el vino con el que lo van a acompañar. (Palermo)

Walrus Books, paraíso de libros usados en inglés

Esta es una tímida librería inglesa que tiene uno de los catálogos más completos de libros en inglés. Tienen fantásticas ediciones usadas en muy buen estado y también cuentan con libros nuevos. Entrar a este ambiente cálido es una experiencia muy grata y lamentamos decirles que seguramente saldrán con un libro bajo el brazo. Además, Walrus organiza periódicamente cursos y talleres de traducción, escritura creativa y debate literario en inglés, para los que quieran practicar esta lengua. (San Telmo)

Librería del Fondo, la obra póstuma de Clorindo Testa

Esta librería fue construida nada menos que por Clorindo Testa. Con sus formas de hormigón a la vista y sus hermosos ventanales, el edificio es una obra de arte en sí misma. La librería está muy bien abastecida y cuenta con una cafetería interna en manos de Lattente. Los sábados podemos encontrar los bagels de Sheikob’s. Además, el lugar es también un centro cultural y regularmente se celebran charlas, ciclos de cine, presentaciones y demás. (Palermo)

Clásica y Moderna , libros y música

Este lugar es un culto no solo a la buena literatura sino a la música y al café. Fundada en 1938 por Francisco Poblet, miembro de una familia de libreros españoles, con los años se convirtió en uno de los salones literarios más importantes de la Ciudad, hasta que en 1987, uno de sus herederos decidió hacerla crecer. Hoy día este establecimiento fusiona por un lado un café y restaurante donde cotidianamente se desarrollan espectáculos de jazz, tango y otras expresiones musicales, y por otro una librería al fondo que tiene una variedad asombrosa de títulos y que además organiza talleres. Clásica y Moderna se mueve siempre en esa tensión que su título le augura, entre ser uno de los Bares Notables de la ciudad y el de estar en sintonía con lo nuevo. (Recoleta)

Libros del Pasaje, o una nueva Alejandría

Esta es una librería imponente, que ya solo con entrar, nos sorprenderá con sus paredes repletas de libros hasta el cielo raso. El material que maneja es excepcionalmente variado y va desde libros importados hasta editoriales independientes argentinas. Tiene un café en el interior y organizan una programación cultural. (Palermo)

Caligari, cueva de libros usados y sesiones de jam

Esta atípica librería de Caballito se ubica en una esquina, dentro de una casona antigua, en un área de casas. Todo el lugar está tapizado con libros antiguos y el aparente caos en realidad está dividido en secciones prolijas. Lalo, su librero, conoce cada uno de sus volúmenes y logrará dar con lo que buscan. También es profesor de guitarra en Caligari, que también organiza sesiones de jazz. Uno de los secretos mejor guardados del barrio. (Caballito) 

Librería de mujeres, compromiso con la igualdad de género

Esta librería tiene una impronta muy particular: se dedica a recopilar textos escritos por mujeres, que indaguen temáticas de género o que pertenezcan a la corriente feminista. Fundado en 1995, mantiene firme su compromiso con la visibilización de la mujer y de otras minorías, así como con la concientización sobre los problemas de género. Además está ubicada en una calle excepcional, una de esas curiosidades arquitectónicas de Buenos Aires: el pasaje Rivarola. (Centro)

El Rufián Melancólico, casa tomada… por libros

Este es un lugar asombroso donde los libros han copado todos los espacios. Las rarezas más insospechadas se esconden detrás de los miles de volúmenes que guarda esta librería. Y lo único que podemos hacer es empezar a hurgar hasta dar con algún tesoro. Este es de esos lugares a dónde no vamos a buscar sino a encontrar. Les anticipamos a los lectores que la librería cuenta con una interesante selección de libros franceses a buen precio. La decoración un tanto peculiar, que echa mano a esculturas estrafalarias como a afiches y otros artículos vintage, seguramente llame la atención de los visitantes. (San Telmo)

Librerías a puertas cerradas, los secretos mejor guardados 

No solos los restaurantes pueden ser a puertas cerradas, sino que también hay librerías. Estos lugares secretos, que conocemos por el boca a boca o por las redes sociales, son verdaderas aventuras. Sus libreros suelen ser escritores y/o amantes de los libros que ponen todo su empeño en aconsejar y que nos reciben muchas veces en la intimidad de sus casas. Además suelen tener ejemplares dificilísimos de encontrar, conseguidos en viajes remotos o encomiendas disparatadas, que cualquier amante de las rarezas apreciará mucho. Recomendamos Mi Casa de la pionera de esta movida y también escritora Nurit. Pueden leer nuestra nota para enterarse más al respecto.

La noble calle Corrientes

La calle Corrientes cuenta con una de las tradiciones más viejas en cuanto a la compra y venta de libros. Usados o nuevos, aquí hay todo, desde grandes cadenas hasta librerías históricas, pasando por cuevas con libros viejos apilados, librerías de abogacía que esconden sótanos enormes de literatura argentina y galpones enormes repletos de ofertas. La Avenida Corrientes puede intimidarnos, pero basta ir con paciencia. Además de librerías, la avenida cultiva otra de nuestras tradiciones más arraigadas, el café, por lo que ya sea para ver las joyas que hayan adquirido o para descansar de la caminata, siempre encontrarán donde sentarse a tomar algo.

Bonus track: el jeite de los libros usados

Como habrán visto, muchas de las librerías no solo venden libros nuevos sino muchos libros usados. Esta es una práctica muy arraigada en Buenos Aires, que quizás hayamos heredado de Francia, con sus famosos bouquinistes a la margen del Sena. Además de la calle Corrientes, y de la infinidad de librerías específicas de libros usados que hay por todo Buenos Aires, como El Banquete en Belgrano, hay tres ferias a donde podemos recurrir, que están todos los días: la feria del Parque Rivadavia y la de Primera Junta y la de Plaza Italia. Allí podremos encontrar joyas impensadas y sobre todo a muy buen precio.

Esperamos que este recorrido les haya gustado y que se animen a recorrer la Buenos Aires librera. Hay libros escondidos por doquier en esta ciudad, en loslugares más insólitos y en los más bellos también. No se pierdan de disfrutar la aventura. Para conseguir libros en francés exclusivamente, pueden ir a algunas de las librerías recomendadas en la nota o leer nuestro artículo específicamente dedicado al tema. ¡A leer!

The Creme Lab, donde la ciencia rompe el hielo

The Creme Lab, Palermo
Foto: Pauline Escobar (Buenos Aires Connect)

The Creme Lab, ubicado en pleno corazón de Palermo, esconde un concepto asombroso: prepara sus helados con nitrógeno líquido.

A simple vista cualquiera diría que The Creme Lab es una heladería “normal” como cualquier otra. El local está decorado con un estilo simple, casi con un aire escandinavo: tonos blancos, toques de madera clara y algunas plantas verdes. Sin embargo, apenas observamos al personal fabricar detrás del mostrador -con toda dedicación- las bolas de helado, nos damos cuenta que la preparación nada tiene que ver con las tradicionales bochas: aquí el helado es el resultado de una reacción química que produce una bruma espesa como un humito blanco.

Y un día el laboratorio se convirtió en heladería… ¡alguien tenía que hacerlo!

Si las clases de física y química del secundario quedaron un poco en el olvido, les va a costar un poco comprender por qué el nitrógeno líquido es utilizado cada vez más por los heladeros innovadores de todo el mundo. Pasamos al frente y se los explicamos rápidamente. La temperatura del nitrógeno líquido, que oscila entre -210 y -195 grados Celsius, es muy fría, bastante fría. Esto explica por qué al mezclarse con una base cremosa de cualquier gusto permite obtener una textura helada. ¿A qué se parece este nitrógeno líquido? A simple vista se puede decir que es como agua.

Si no sabían de qué se trataba el concepto de The Creme Lab, seguramente quedarán boquiabiertos al ver el vapor blanco aparecer ante sus ojos. Es novedoso porque el helado no pasó ni siquiera un ratito por congelador alguno: es el resultado de una mezcla de líquidos. Y si observan más en detalle podrán percibir que la textura es especial, ni demasiado dura, ni demasiado blanda.

En la lista aparecen seis gustos muy originales: avellana con granizado de chocolate, yogur de cereza, crema de expreso, té verde japonés. También encontrarán los sabores para los más golosos: chocolate, dulce de leche o Nutella. Personalmente, nos encantó el “Lemon Cookie” y el “Matcha Latte”. Les recomendamos también el “Hong Kong Waffle” que viene relleno de helado y frutas, ideal para la hora de la merienda.

Para disfrutar de sus helados, pueden instalarse en alguna de las mesas al fondo o afuera en el patio, muy agradable cuando el tiempo lo permite.

El barrio está repleto de lugares para seguir paseando: se pueden acercar al vecino Burger Joint para comer una hamburguesa o disfrutar de unas cervezas en el Temple Bar.

The Creme Lab
El Salvador 4872 – Palermo
Tel: 2757-6729
De domingos a jueves de 11h a 23h; viernes y sábado de 11h a 01h
Precios: $ $

Nueva York, París y Barcelona se esconden en Buenos Aires

Estatua de la Libertad Buenos Aires
Foto: Eliseo C. Martínez (Panoramio)

Buenos Aires, ¿mezcla de Nueva York, París y Barcelona? Aunque parezca imposible: en la arquitectura porteña se esconden construcciones inspiradas en obras de estas tres ciudades… Así que a afinar bien la vista y a descubrir a Eiffel, Fréderic Auguste Bartholdi y Gaudí por las calles de Buenos Aires.

Eiffel –  San Telmo

Hasta que puedan ir y ver en persona la verdadera torre Eiffel en París, la cita local es en Perú al 500, en el barrio de San Telmo. El célebre ingeniero francés fue quien supervisó la construcción del Forjador, edificio que se reconoce por sus hierros en la fachada (imposible no reconocer ese estilo “Eiffel”) y por la estatua del forjador que la domina desde lo alto. Literalmente es un pedazo de Francia: la mayoría de los materiales fueron traídos de allá.

Al principio, en el edificio funcionaba una ferretería y fábrica de molinos de viento. Actualmente, allí se encuentra la discoteca Club Museum.

Estatua de la libertad – Belgrano

Buenos Aires también tiene algo de Manhattan: en las Barrancas de Belgrano, se encuentra una estatua de la Libertad. Más pequeña que su melliza neoyorquina (la local mide tres metros mientras que la americana 93), algunas fuentes afirman sin embargo que sería más antigua: habría sido adquirida por la ciudad de Buenos Aires e inaugurada el 3 de octubre de 1886… ¡25 años antes que su hermana del hemisferio norte!

Como su hermana más “alta”, también fue esculpida por el francés Frédéric Auguste Bartholdi; su molde sirvió para hacer varias réplicas porque Lady Liberty, de hecho, tiene varias hermanas en Argentina y por el mundo. En Buenos Aires, se puede ver una en Belgrano y otra en Callao 450, en lo alto de la fachada de una escuela.

Gaudí –  Congreso

Cerca del Congreso, en Rivadavia 2031, esta vez el estilo arquitectónico nos transporta a España. El Palacio de los Lirios, construído a principios del siglo XX por el arquitecto argentino Eduardo Rodríguez Ortega, está evidentemente influenciado por el excéntrico español Gaudí (responsable, entre otras maravillas, del Parque Güell y la Sagrada Familia en Barcelona). El estilo Art Nouveau y las curvas florales nos remiten al universo del célebre catalán. De hecho es una referencia reconocida por Eduardo Rodríguez Ortega, quien instaló una placa en la fachada con la inscripción en catalán: “No hi ha somnis impossibles” que significa “No hay sueños imposibles”.

¡Más, más arquitectura!

¿Ya logramos despertarles las ganas de saber un poco más de arquitectura? Continúen con las más insólitas obras arquitectónicas de la capital. Y si prefieren los más clásicos, tómense el tiempo para redescubrir estos magníficos: Teatro Colón,  Teatro Cervantes, la Casa Rosada, la Catedral… Y si quieren algo de Le Corbusier, el finde pueden tomar el tren a la ciudad de La Plata y visitar la Casa Curutchet – que lleva el nombre del propietario- construida en 1953. Además de ser la única obra del arquitecto franco-suizo en América Latina, también sirvió como locación para la película “El hombre de al lado” de Mariano Cohn y Gaston Duprat…

Al Árabe, sabores envueltos que te envuelven

al árabe palermo
Photo : Eva (Buenos Aires Connect)

Frente a mi edificio estaba un café al que nunca iba. A pesar de tener una ubicación inigualable en el ojo del huracán palermitano (Thames y El Salvador), le faltaba mucha onda. Un día cerró, y abrió en su lugar un bar… al que le faltaba todavía más onda. No duró mucho. Podrán imaginar mi desconfianza cuando una mañana veo un cartel que dice “shawarma… muy pronto”.

Así que cuando abrió “Al Árabe”, fui de las primeras en explorar. Atendido por una pequeña familia siria, el ambiente es realmente auténtico y casi tiene un aire más a esquina de Almagro o de Villa Crespo que a Plaza Serrano. Todo sencillo, ligeramente improvisado, el sonido de un canal de cable árabe y con un olor embriagante a carne recién cocinada: Todas las señales que delatan prematuramente un buen puesto de shawarma.

Señores, olviden todas sus malas experiencias con shawarmas en Buenos Aires. Éste es el lugarcito al que siempre van a querer volver. No sé cómo lo hacen pero la carne siempre es intensa, con textura, temperatura en su punto, la salsa es adictiva con ajo muy presente, pero conviviendo armoniosamente con los condimentos de la carne. Después de comerlo es difícil explicar por qué les gustó tanto, es como una satisfacción abstracta más que una fijación por un sabor o cualidad específica. Más tarde les va a costar convencer a sus amigos de que esa sencilla esquina esconde algo tan bueno… y más tarde serán ustedes los que no van a entender ustedes por qué vuelven tan seguido.

Un par de meses después me mudé y me alejé involuntariamente de la esquina de Al Árabe. Cosas que pasan. Pero cuando pasé de nuevo por allí y terminé comprando un shawarma mixto atraída irremediablemente por ese olor que conocía, terminé convencida y corrí a escribir esto para ustedes. Para que más nunca tengan que invertir en un shawarma malo o -peor- un shawarma olvidable.

Creo que lo mejor es que están en un punto medio perfecto entre el shawarma o roll más gourmet servido con cerveza artesanal, tan de moda (Kon-Kon, Kebab Roll) y ese puesto de shawarma con dudosas condiciones de higiene al que sólo van para el bajón de madrugada. ¿El precio? imbatible para la zona. Ideal si ya fueron demasiadas veces a Chori y quieren lanzarse a la aventura sin ir lejos.

Al Árabe
El Salvador 4999 – Palermo
Domingos a jueves de 12h a 0h, viernes y sábado hasta las 2h
Tel: 4833-0219
Precios: $

Las personalidades francesas que tienen un vínculo con Argentina

trezeguet
Photo: as.com

En el amplio paisaje cultural francés, nos encontramos con algunas personalidades que tienen un vínculo con el país de los gauchos y la carne. Aquí se los presentamos:

Berenice Bejo

La bella actriz, que supo cautivarnos en numerosas oportunidades junto al actor Jean Dujardin, también es argentina. Nacida en Buenos Aires, su familia huyó de la dictadura para instalarse en Francia cuando tenía 3 años. Orgullosa de sus orígenes, declaró “me siento tan argentina como francesa”. Actualmente se encuentra rodando una película argentina, la primera en su carrera, bajo la dirección de Pablo Trapero.

Keny Arkana

La rapera marsellesa tiene orígenes argentinos por parte de su padre, a quien no conoció. Desde el momento en que pudo viajar, fue hacia América del Sur. Declaró: “me sentía en casa en medio de jóvenes que tenían una conciencia revolucionaria”. En uno de sus fragmentos, Victoria, ella evoca la situación de Argentina y sus desigualdades. El cantante argentino Claudio Ernesto González la acompaña en sus estribillos, en español.

David Trezeguet

El futbolista nació en Francia, pero a sus dos años, su familia, argentina volvió a Buenos Aires. Creció como argentino y no habló francés durante toda su infancia. Sin embargo se creó un vínculo fuerte con Francia y a sus 16 años volvió para jugar al fútbol. Durante una entrevista declaró que su corazón “siempre fue argentino” pero también precisó: “Siempre di lo mejor de mí por Francia, incluso cuando tuve que jugar contra Argentina”.

Inés de la Fressange

La madre de Inés de la Fressange, verdadero ícono de la moda y del estilo parisino, es argentina. Inés explica que su mamá nació en París porque sus abuelos eran muy snobs, pero su madre pasó el resto de su infancia en Argentina. En una entrevista para La Nación, Inés habla del vínculo que tiene con el país, y aclara que ella se siente mitad argentina, incluso si no vive allí. Le gustaría mucho abrir una boutique en Buenos Aires (¡y sólo nos dan ganas de alentarla para que logre este proyecto!)

Florent Pagny

Desde hace 25 años, Florent Pagny comparte su vida con su mujer Azucena, de origen argentino. Decidieron instalarse con sus dos hijos en Patagonia, donde Florent pasa al menos 6 meses al año. El resto del tiempo, según sus compromisos, lo pasa entre Francia y Estados Unidos.

René Goscinny

El creador de Astérix es uno de los autores más reconocidos en todo el mundo. Pero pocos saben que a la corta edad de 2 años, partió junto a su familia para vivir en Buenos Aires. Allí pasó toda su infancia y hasta concurrió al liceo francés de la capital porteña. Dejaría Argentina a la edad de 19 años. Varias personas afirman que Goscinny se habría inspirado de una historieta argentina, Patoruzito, para escribir Astérix.

Antoine de Saint-Exupéry

El autor del principito vivió dos años en Argentina en el marco de su profesión como aviador. Aquellos años lo marcaron enormemente: tal es así que Argentina lo inspiró para escribir una novela y también hizo que el amor de una mujer lo enamorara.

Carlos Gardel

El lugar de nacimiento de la “voz del tango” generó bastante polémica durante años. Pero después de algunas investigaciones, el veredicto indicaría que Carlos Gardel habría nacido en Toulouse. Una de las figuras más importantes del tango en todo el mundo sería de origen francés.

Charlone, la verdadera “cerveza de la casa”

Charlone Colegiales
Foto: Facebook de Charlone

Charlone es un bar de cerveza fuera de lo común, ya que sirve la pinta más local que pueda existir elaborada en el mismo sitio donde se sirve. Una vez que ingresamos a este  edificio antiguo, una típica casa chorizo de Buenos Aires, nos encantó la enorme ventana a la calle, el patio invadido de plantas y decorado con un enorme mosaico colorido. Las paredes de ladrillo a la vista y los accesorios de madera reciclada crean realmente un ambiente cálido y con un toque rústico.

Contrariamente a lo que indica su nombre, Charlone no se encuentra sobre la calle Charlone sino sobre Freire, en pleno corazón de Colegiales. Fuimos allí por consejo de un amigo, un “bon vivant” que aprecia el buen comer y así como conoce el tema, también es exigente en cuanto a calidad se refiere. Llegamos un sábado a la noche, ya era tarde y el bar estaba repleto: ni un lugar para sentarse. La espera no fue larga a pesar de la cola,  y una vez instalados, el servicio se mostró eficiente inclusive con la cantidad de personas que había.

¡Por supuesto la cerveza no decepcionó! De los estilos propuestos, dos son de la casa. La APA y la Bitter se producen en el lugar y el resto va cambiando, proviniendo de distintas cervecerías. ¿No nos creen? Los barriles se encuentran en la casa y están a la vista de todos. Beber una cerveza en Charlone es como comer un asado en una estancia, o comer una manzana directo del árbol. Si la fabricación de la cerveza les interesa, el bar organiza regularmente visitas guiadas por sus instalaciones. Lo mejor es que además de terminar la visita con información sobre malta y fermentaciones, podrán disfrutar de una degustación al finalizar el recorrido.

La sorpresa de Charlone también fue el menú que va más allá de las clásicas hamburguesas. La oferta es variada y propone más que nada tapas con ingredientes de calidad. Nosotros como buenos franceses nos tentamos con nuestra mayor debilidad: los quesos y la bruschetta que combina berenjenas y queso brie fundido nos derritió de amor, literalmente. Nuestra única decepción: no haber podido disfrutar del patio, que aquella noche estaba invadido. Nada que no se pueda solucionar con una nueva visita. Si quieren seguir degustando cervezas artesanales por el barrio, les recomendamos enfilar para el lado de Buena Birra Social Club y si quieren una cerveza en un contexto más rock, lo mejor es ir a el Escandinavo.

Charlone
Ramón Freire 745 – Colegiales
Tel: 5221-3729
De lunes a sábado desde las 18h
Precios: $ $

¿Dónde conseguir Frozen Yogurt en Buenos Aires?

Hay una pequeña falla en el paraíso culinario de Buenos Aires. Pero aunque es pequeña, es evidente especialmente cuando suben las temperaturas y los kilos también…. En Capital, hay muy buen helado artesanal pero es difícil conseguir Frozen Yogurt o Yogurt helado, esa delicia fría que no termina de convencer a los argentinos aunque en cualquier otra ciudad se consigue en cada barrio.

Muchas veces quisimos escribir acerca del “Fro-Yo” en Buenos Aires y hemos sido frenados por la falta de material. Pero con la apertura de nuevas yogurterías, brilla una luz de esperanza y finalmente podemos darles algunas recomendaciones:

Yogutella

En Recoleta y Liniers, Yogutella enaltece los beneficios que el yogur tiene sobre el helado tradicional. Cero grasas, bajo en calorías, rico en proteínas, calcio y vitaminas… sí, pero a partir de ahí, cada quien puede prepararlo tan goloso como quiera: frutas frescas, nueves y toppings energéticos o explosión de azúcar con galletas y chocolates varios. 

Moody

Un pequeño local en Belgrano con un modesto repertorio de toppings y frutas, buenos precios y buena atención. Desde chips de chocolate hasta kiwi, los toppings no parecen variar mucho de yogurtería en yogurtería.

Yogurtmania

Tienen varios locales en la ciudad, nosotros visitamos el de Belgrano, muy cerca de Moody. El local también es pequeño pero acogedor, con un yogurt natural realmente “natural” y auténtico que aprobamos. Además, tienen opciones para celíacos, lo cual es un muy buen plus considerando lo “inflados” que pueden ser algunos añadidos al yogurt.

Candy

Candy es una tienda de yogur helado en Villa del Parque con mucha onda. Su oferta de toppings y agregados es muy completa, ¡incluso tienen una ruleta en su local para ayudarte a elegir lo que vas a pedir! Definitivamente el más colorido de todos, y pueden aprovechar para pasear por los verdes jardines de Agronomía.

¿Por qué será que el público local no apoya la moción del frozen yogurt? ¿Será porque tienen tan buen helado que no necesitan mirar más allá? De cualquier manera, estamos contentos de tener cada vez más opciones.

La Tornería, sabores que sorprenden cada 15 días

La Tornería de Camila
Foto: @Evil.Eats

Qué nombre tan apropiado: “La Tornería”. Al igual que un torno, la naturaleza de este restaurante en Colegiales consiste en girar, rotar, mover todo el tiempo sus platos para usar productos frescos de estación; pero siempre alrededor de un eje: una cocina con ingredientes de calidad, platos discretos, sabores gentiles.

Sólo podemos imaginar lo desafiante de cambiar el menú cada dos semanas, con dos procesos paralelos e igualmente complejos sucediendo al mismo tiempo: producción del menú actual y creación del próximo menú. Admiramos la propuesta de Camila Pérez, la ama y señora de La Tornería, que no es cualquier chef: A los 19 años estaba trabajando en la cocina de El Bulli y desde entonces ha practicado la gastronomía en varios lugares del mundo, incluyendo el aclamado Aramburu.

Lo único malo es que no podemos encariñarnos con los platos, no importa qué tan buenos estén. Pero está bueno ejercitar el sentido de la sorpresa. Los principales normalmente incluyen carnes, pescados, pastas y risottos con diferentes variaciones según la temporada, el brunch de los domingos parece ser un poco más estable.

Este brunch está dividido en dos pasos: El primero es el “salado” con dos bebidas frías (probamos limonada y jugo de manzana súper natural), ésta vez vino con un scon relleno de salmón y queso crema, huevos revueltos, panes de masa madre, papas con salsa huancaína y dos salchichas. Todos los sabores, incluyendo las salchichas, nos parecieron muy suaves y naturales, una característica que suele delatar un producto de calidad. Después llega el paso “dulce” con dos panqueques sobre dulce de leche de cabra y yogur con granola, más el infaltable café. Todo en cantidad justa.

Dos cosas supimos después de venir: Una es que realmente el lugar se llama “La Tornería” porque antes era efectivamente, una tornería, y por eso tiene ese aire de galpón industrial; y dos, Camila es la ganadora de un reality show cuyo premio era precisamente la posibilidad de un restaurante propio.

Nos parece igual una lástima si alguien viene al restaurante sólo por la fama de un show de televisión y nos alegramos de haberlo sabido después. Vengan a la Tornería porque van a comer algo fresco, algo creativo, sabores amables con el paladar. Novedoso pero no agresivo. Elegante pero familiar.

Pasen después por el Mercado de las Pulgas para un paseo dominical y cierren el día con un helado en Scannapieco.

La Tornería de Camila
Freire 1084 – Colegiales
Miércoles a sábados de 19h a 0h, domingos de 12h a 20h
E-mail: latorneriaresto@gmail.com
Precios: $ $ $

Arquitectura de Buenos Aires: 5 historias insólitas

arquitectura Buenos Aires
Foto: Julie Desbiolles

Pueden pasar semanas, meses, años, toda una vida en Buenos Aires que la capital argentina siempre va a encontrar una manera de sorprenderlos; ese es su encanto. Aquí les presentamos 5 historias insólitas, poéticas o asombrosas sobre la arquitectura de la ciudad… ¡Material para charlar de lo lindo durante los paseos de domingo!

El mensaje escondido de Evita

Empezamos nuestro periplo por la arteria principal de Buenos Aires: la avenida 9 de julio en pleno centro. A la altura del cruce con la calle Moreno, se levanta el enorme edificio del ex Ministerio de obras públicas, inaugurado en septiembre de 1936.

En 2011, los artistas Alejandro Marmo y Daniel Santoro agregaron dos inmensas estructuras de acero representando a Eva Péron. Una de ellas instalada en la fachada norte, la otra en la fachada sur. Al norte, una Eva combativa que mira hacia los barrios más ricos: la foto en la que se inspiró el dibujo proviene de su discurso del 22 de agosto, uno de los más conocidos, donde miles de personas se juntaron a una cuadra de allí para pedirle que se postule como candidata a la vicepresidencia de la Nación. Del otro lado, de cara al sur, encontramos la cara de una Eva pacífica, maternal y casi icónica, que contempla los barrios más populares.

Pero el simbolismo no para aquí. Sobre la fachada Norte, el famoso rodete de Evita esconde cifras: 2, 0, 2 y 5… Haciendo alusión a las 20:25, la hora en la que el 26 de julio de 1952, “entró en la inmortalidad” – según la célebre frase del comunicado oficial.

La larga historia de los famosos adoquines

Primero, una cifra: 4.000 de las 26.000 cuadras que componen la ciudad de Buenos Aires son adoquinadas. ¿Simple? No tanto, debajo de cada adoquín, se esconde toda una historia…

Pensemos en el Buenos Aires de los años 1800. Las calles de tierra, constantemente húmedas, hacían de la ciudad el lugar soñado por los mosquitos y propicio para cualquier epidemia. Para remediar esto, el virrey Vértiz fue el primero en hacer adoquinar las calles con una piedra que traían de la isla Martín García (situada en el Río de la Plata). Pero cuando Argentina comenzó a exportar carne y granos hacia Europa, los adoquines tuvieron un nuevo uso, se compraban en el viejo continente y servían como lastre para los barcos que cruzaban hacia América. Más tarde, a principios del siglo XX, Argentina decidió reducir los costos y abrió una fábrica de adoquines en Tandil (en la provincia de Buenos Aires). La producción fue intensa y las condiciones de trabajo difíciles: Tandil fue el terreno elegido para las grandes huelgas de principio de siglo…

Se había pensado en otra solución durante un tiempo: adoquines de madera. Al principio se fabricaron con madera europea. Luego, en 1895, la municipalidad de Buenos Aires decidió utilizar algarrobo, una madera local, que resultó ser más adaptada y menos cara. El éxito fue tal que comenzaron a exportarlos: aterrizaron en París, Londres… ¡Y hasta en la plaza de la Rotonda de Roma!

La simetría perfecta del pasaje Rivarola

Los porteños no tienen nada que envidiarle a Moscú y su calle “perfecta”. Entre las calles Mitre y Perón, se esconde el pasaje Rivarola, que no solo corta una cuadra en dos (lo que de por sí es poco común la arquitectura de Buenos Aires), sino que además tiene la particularidad de ser perfectamente simétrica.

Los ocho edificios del pasaje fueron construidos entre 1924 y 1926 por la aseguradora La Rural, bajo la dirección de los arquitectos Petersen, Thiele y Cruz. Además de ser simétrico, la arquitectura es espectacular: cúpulas y torres en cada esquina, materiales de calidad tales como roble, mármol, hierros forjados, etc.

Las casas más antiguas

No nos sorprende que por los alrededores de San Telmo y Monserrat encontráramos las casas más antiguas. Comenzamos por la del Virrey Liniers, ubicada en Venezuela 469. Construida en 1788, fue una de las primeras de estilo colonial. Fue aquí donde los ingleses habrían firmado el acuerdo de rendición después de las invasiones de 1806… Y el virrey Liniers –el mismo a cargo de la reconquista de Buenos Aires- vivió allí entre 1805 y 1809. Hoy en día es un espacio cultural.

Tómense el tiempo para recorrer hasta la esquina de Defensa y Alsina, donde se encuentra la casa Altos de Elorriaga. Construida entre 1812 y 1820, es una de las primeras en tener dos plantas. Lleva ese nombre por sus primeros ocupantes, que pertenecían a una familia de la sociedad de la época. En la planta baja, hay comercios; en el piso superior, la vivienda y desde la terraza se observaban los caminos y las llegadas de los barcos por el Río de la Plata…

La casa más estrecha

Esta sí que es una verdadera curiosidad arquitectónica y de lo más insólita: la casa más angosta de la ciudad. Para verla, acérquense hasta Independencia y Chile, a la altura de Defensa (San Telmo). Con sus 2,5 metros de ancho, la fachada sólo deja lugar a una puerta, una luminaria y un pequeño balcón. En segundo plano, se pueden ver inmuebles de varios pisos sobre la calle Independencia…

Mi corazón se fue sin duda hacia esta pequeña casita. Minúscula, atascada entre dos edificios de estilos diferentes, rodeada de construcciones de todos los tamaños, en ella se concentra todo lo disparatado que tanto nos seduce de la arquitectura porteña…

¿Ganas de explorar un poco más?

Los aficionados de arquitectura no dejarán de maravillarse en Buenos Aires: el cementerio de Recoleta, conocido en todo el mundo, la Casa Rosada, el Palacio de Aguas Corrientes son algunos de los formidables y sorprendentes lugares para visitar. Y para los que quieren ver algo realmente insólito, rumbeen hasta Campanopolis: ¡una ciudad medieval a 30 km de Buenos Aires!

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