La Salsera, templo de salsa y ritmos calientes

Su nombre todo lo dice: la Salsera es el lugar indicado de la capital para ir a bailar y aprender salsa. Allí podrán probarse en distintos tipos de baile: salsa dominicana, cubana, rueda de casino, etc. Este templo caribeño es el más antiguo de Buenos Aires y abre sus puertas todas las noches desde hace veinte años para hacer vibrar a todos, en cuerpo y alma.

Si bien la salsa es la reina sin dudas de lunes a domingo por la noche con clases de calidad y su baile social, también suelen organizarse en La Salsera fiestas temáticas al ritmo de bachata, zouk o lambada. Para estar bien informados lo mejor es echar un  vistazo en su página de Facebook y así poder agendarse todos los eventos.

El lugar cuenta con dos pistas de baile, lo que permite a sus habitués tomar algún curso y luego subir al primer piso para invitar, cerca de las campanadas de las doce, a algún o alguna compañero/a de baile a practicar todo lo aprendido. Las luces que recorren el salón al ritmo de la música y los afiches de los que alguna vez fueron profesores hacen aún más auténtico el ambiente. Si bien no aconsejamos que se tomen un descanso para ir a beber tragos (salvo que quieran tener dolor de cabeza al día siguiente), sí le sugerimos que se den una vuelta por la agradable terraza que se encuentra al fondo del local. Ésta es ideal en las noches de verano para tomar aire fresco, estirar piernas y brazos antes de volver a la sala de baile.

Antes del programa danzante tal vez quieran darse una vuelta por la calle Corrientes, por el barrio de Almagro donde encontrarán un sinnúmero de cafés legendarios como lo es El Banderín. Y ya que están con el cuerpo y espíritu acompasados, a pocas cuadras de la Salsera se toparán en La Catedral con todo el tango porteño en un lugar único para bailarlo.

La Salsera
Yatay 961 – Almagro
Tel: 4864-1733
Todos los días de la semana, de 19h30 a 23h (de jueves a sábado, hasta las 6h)
Precios: $

Foto: La Salsera

Traductora pública de francés, apasionada por el idioma y la comida de todo el mundo. En parte bretona y porteña a la hora de salir elijo descubrir los lugares con ese "no sé qué" indescriptible.