5 monumentos en Buenos Aires con una historia muy curiosa

Un recorrido por 5 monumentos en Buenos Aires que esconden una historia curiosa.


 

Buenos Aires es una ciudad llena de arte «casual»: edificios increíbles, estatuas, esculturas y monumentos hacen que toda la ciudad pueda recorrerse como un museo.

Pero más allá de las más conocidas, estos monumentos «extranjeros» menos populares tienen una historia interesante que contar. Algunos quizás no conocían, otros quizás han visto pero no saben la historia. ¡A ver!

1. El monumento más antiguo de Buenos Aires

Apenas más alto que una persona y ubicado en una esquina de plaza Italia, muchos de los transeúntes pasan por allí sin notarlo. Sin embargo, con más de 2000 años de antigüedad, esta columna del Foro Romano, regalo de la alcaldía de Roma a Buenos Aires, es sin lugar a dudas el monumento más antiguo de la ciudad. El objeto en cuestión, llegó a la capital argentina en 1955 y no fue sino hasta 1984 que encontró su lugar fijo en Plaza Italia.

2. Las dos Estatuas de la Libertad porteñas

Después de dar un paseo por el barrio chino donde todo lleva salsa de soja y tientan los aromas de unas ricas brochettes de pollo, recorran las Barrancas de Belgrano hasta divisar, entre los árboles, a Lady Liberty en versión más pequeña, ¡realizada por el mismísimo Bartholdi!

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La otra estatua de la Libertad en la ciudad se ubica justo en lo alto de la fachada del colegio normal Domingo Faustino Sarmiento. Noble y orgullosa, reinando sobre la calle Callao, ésta puede jactarse de tener más edad que su hermana norteamericana. El colegio Domingo Faustino Sarmiento se inauguró el 3 de octubre de 1886, es decir 25 días antes que la famosa estatua de la isla de la Libertad, al sur de la isla de Manhattan.

3. El tótem canadiense

¿Similitudes entre Argentina y Canadá? Sus extensísimas tierras es uno de los puntos en común así como las fundaciones en territorios indígenas. El tótem de la plaza de Canadá, con sus 12,9 metros de alto está allí para recordárnoslo.

En 1964, se había instalado un primer tótem en esta misma plaza. Construido por uno de los miembros de la tribu Kwakiutl de la isla de Vancouver, en 2008 lo retiraron por su estado muy deteriorado. Cuatro años más tarde, un nuevo tótem se inauguró, creación de Stan Hunt, el hijo de Henry Hunt, el artista que había realizado el anterior.

4. El «Pensador» de Rodin

La mano que sostiene su mentón, el cuerpo perfectamente esculpido en bronce, sin dudas se trata del “Pensador” de Rodin. Adquirido en 1906 por el director del Museo de Bellas Artes, esta réplica, fundida en el molde original de la mega reconocida obra del escultor francés, se destaca en pleno centro de la Plaza Moreno.

Así como él parece ignorar todo lo que lo rodea, el “Pensador” no atrae la curiosidad ni de los turistas, ni de los transeúntes. A pesar de su discreción y de estar rodeado de rejas, sufrió actos de vandalismo en varias ocasiones.

5. Réplica de la casa de Anna Frank 

Escondida en una casa de los Países Bajos durante la Segunda Guerra Mundial, Anna Frank escribió su diario antes de ser capturada por los nazis. En 2009, una réplica de esta casa se abrió en la calle Superí en el barrio de Coghlan, vecino de Belgrano. El centro Anna Frank Argentino tiene como misión promover los valores democráticos y sensibilizar con el objetivo de luchar contra todo tipo de discriminación, especialmente entre los jóvenes.


Y si querés conocer un poquito más de los monumentos en Buenos Aires:

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