Península Valdés, encuentro con ballenas y animales marinos

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La Península Valdés, reserva protegida en la Costa Atlántica, se encuentra a unas 20 horas de micro o una hora y media de avión desde Buenos Aires. En su hábitat, podemos cruzarnos tanto con pingüinos de Magallanes, elefantes y lobos marinos, como con orcas y ballenas francas australes que vienen a reproducirse una vez al año entre agosto y octubre.

Puerto Madryn: Punto de partida   

Los micros y aviones que salen de Buenos Aires van directo a Puerto Madryn. Éste es el lugar ideal para instalarse y visitar los alrededores. Hay dos opciones para hacer excursiones en la naturaleza: la más cómoda es contactando a una de las tantas agencias de turismo de la ciudad que organizan tours a la Península Valdés y a Punta Tombo; mientras la más flexible es alquilar un auto para recorrer los alrededores por cuenta propia. Ésta última opción requiere quedarse varios días en el mismo lugar, ya que es complicado encontrar autos disponibles en plena estación de ballenas de agosto a octubre. La lista de agencias que alquilan autos está disponible en la oficina de turismo, en el centro de la ciudad. Si están apurados, olvídense de ir en auto: en los alrededores hay que manejar despacio y de manera responsable, ya que están circulando en el territorio de los animales.

Mientras esperan su auto o la excursión, aprovechen las actividades que Puerto Madryn tiene para ofrecerles. Caminen por la línea costera y las playas de Punta Este con su buque hundido, Punta Loma y su colonia de elefantes marinos y la playa El Doradillo. A lo lejos, los más suertudos podrán ver ballenas saltando en plena estación, pero olvídense de meterse al mar: ¡el agua del océano Atlántico es helada! Por otro lado, las colinas y el Cerro Avanzado son ideales para ciclismo de montaña. Y para los amantes de los deportes náuticos hay una oferta variada: windsurf, kayak, ciclismo y buceo. Al sur de la ciudad, Punta Cuevas y su estatua del indio anuncian la entrada del Ecocentro, el museo sobre la fauna marina de la región.

Puerto Pirámides: Observación de ballenas

La Península Valdés es una reserva natural rodeada por el océano, conectada al continente por una franja de tierra que lleva hacia al pequeño pueblo de Puerto Pirámides. Vale la pena quedarse en La Península dos o tres días, así que dejen sus valijas en Puerto Pirámides y disfruten de la onda especial del pueblo.

La excursión que no se pueden perder en Puerto Pirámides es el avistaje de ballenas francas australes y sus ballenatos recién nacidos dando sus primeros saltos, entre agosto y octubre. El paseo no es muy barato pero realmente vale la pena: las ballenas van a pasar muy despacio debajo de los barcos y nadar a un par de metros de ustedes. La visita es especialmente mágica durante el atardecer. Las guías ofrecen un curso muy completo sobre la fauna marina de la región. También hay un submarino para contemplar las ballenas bajo el mar.

Desde la ciudad, hay caminatas a pie que los llevan de una punta de la Península a la otra, y en particular a la Lobería Punta Pirámide, hábitat de leones marinos con una vista increíble del golfo, donde también se pueden ver los saltos de las ballenas.

La reserva natural de Península Valdés 

Idealmente, la visita a la reserva se hace en dos días. Está bordeada por dos golfos (San José al norte y el Nuevo al sur) y es Patrimonio mundial de la UNESCO desde 1999. Se puede recorrer por tres caminos con cualquier tipo de auto, teniendo cuidado con las piedras y los baches, y sobre todo con los animales (la velocidad está limitada para garantizar su seguridad). ¡Asegúrense de llenar el tanque en Puerto Pirámides antes de salir!

En medio de la típica estepa de la región viven guanacos (una especie de llama), zorros grises, ñandús (una especie de avestruz), y otros pequeños mamíferos como los tatús y las maras. Estén atentos para poder verlos mientras hacen el recorrido y salgan temprano a la mañana o al final de la tarde, ¡ya que cuando hace calor, los animales se esconden!

Al final del camino -de la Punta Delgada a la Punta Norte- una centena de animales marinos toman sol en las playas de la península. Las parejas de pingüinos de Magallanes se turnan para incubar entre septiembre y marzo (¡el pingüino es feminista!), los elefantes marinos se confunden con las rocas por lo imponentes e inmóviles que son, y los jóvenes leones marinos se pelean para ver quién será el jefe de la manada. En las playas de Punta Norte y Caleta Valdés, podrán ver orcas entre finales de febrero y mediados de abril, tres horas antes o después de la marea alta, con la ayuda de un telescopio que se pone a disposición.

¡Continúen su excursión en la Patagonia!

Después de pasar por la Península Valdés, pueden seguir su escapada por la naturaleza en la Patagonia argentina.

Al sur de la Península Valdés pueden recorrer Punta Tombo, un circuito de aproximadamente una hora a pie entre pingüinos . Tengan cuidado con los flashes de las cámaras que pueden incomodar a los animales, a los cuales es preferible no alimentar ni tocar. ¡Pero el océano no es sólo para los pingüinos: una playita los espera al final del recorrido para refrescarlos y tirarles buena onda!

A 4 horas de ruta al norte de la Península, se encuentra Las Grutas: una ciudad balnearia que cuenta con un microclima, ideal para disfrutar de la playa antes de volver a Buenos Aires. ¿Los tira más conocer la Patagonia? Tomen el tren de los años 1960 de San Antonio Oeste a Bariloche. Éste pasa una vez por semana y se dirige rumbo a Bariloche y la ruta de los siete lagos. ¡La Patagonia los esperará con los brazos abiertos!

*Traducción: Daniela Gambarotto