Top 10: ¿Qué hacer en Bariloche?

Llamada la “Suiza Argentina” debido a la gran presencia de inmigrantes suizos así como su gastronomía y su arquitectura de tipo europeo de montaña; la región de San Carlos de Bariloche (o simplemente “Bariloche”) realmente nos hace pensar inmediatamente a algún paisaje austríaco o suizo más que en los clásicos paisajes de Sudamérica. Con sus chalets de madera, sus pinos, las montañas e increíbles lagos (también sus excelentes chocolates, una especialidad de Bariloche que también podemos comparar con los de Suiza), esta ciudad en la provincia de Río Negro vive principalmente del turismo aunque también es considerada una de las estaciones de esquí más importantes y chic del continente. Pero reducir a San Carlos de Bariloche y su región como “un pedacito de Europa en Patagonia”, sería sólo hablar de los paisajes excepcionales que posee y a la naturaleza extraordinaria y salvaje, sin tener en cuenta sus demás atracciones. ¡Con este top 10, Buenos Aires Connect los llevará hoy a descubrir esta magnífica región que no pueden dejar de visitar!

San Carlos de Bariloche

Fundada por los jesuitas durante una misión en 1670, San Carlos de Bariloche es una ciudad de unos 150.000 habitantes ubicada al pie de la Cordillera de los Andes y se extiende a lo largo del lago Nahuel Huapi en el Parque Nacional que lleva el mismo nombre. Es la puerta de entrada a la región. En su pintoresco Centro Cívico, se encuentran varios puntos interesantes con su arquitectura en piedra y madera. En esta pequeña plaza, el Museo de la Patagonia es el primer lugar que les recomendamos visitar. Detrás de la gran puerta de piedra, la calle peatonal Mitre los llevará de paseo por sus agradables negocios, restaurantes y chocolaterías y la Catedral de la ciudad, antes de dar un paseo por el lago y el parque.

Circuito chico

Lo que llaman el “circuito chico” es en realidad un recorrido que se realiza en medio día (en auto) y que los llevará a lo largo del lago Nahuel Huapi hasta la península Llao Llao, pasando por el Cerro Campanario y el lago Moreno. Es un circuito para no dejar de hacer debido a sus paisajes espectaculares que podrán apreciar y que les recordarán a aquéllos que alguna vez vieron en alguna postal hibernal suiza. Comienza a la altura del kilómetro 17 de la avenida Exequiel Bustillo donde encontrarán la aerosilla del Cerro Campanario. Una vez  allí arriba, se sorprenderán por la privilegiada vista panorámica de la ciudad de Bariloche y el lago Nahuel Huapi. Un espectáculo que permanecerá grabado en sus retinas. Continuando el camino, en la rotonda deberán ir hacia la izquierda para tomar la Ruta 77. Todos los lugares de interés están muy bien señalizados por carteles. Entre los más lindos, sin duda mencionaremos el Punto Panorámico y su escenario idílico, el mágico lago Escondido al que podrán acceder luego de una caminata por el bosque en medio de la nada, la magnífica Bahía López y para terminar, el ya clásico hotel Llao Llao. Un buen comienzo, sabiendo lo que viene después… También pueden hacer el recorrido de 27 kilómetros a pie o alquilando una bici.

Colonia Suiza

Si realizan el Circuito Chico un miércoles o domingo, tal vez quieran combinar la salida con la Colonia Suiza. Si no, les aconsejamos enérgicamente que vayan hasta esta preciosa colonia suiza cualquiera de estos días, para disfrutar de la feria artesanal que tiene lugar allí mismo. Rodeado por pequeñas cabañas de madera, también podrán degustar las especialidades locales en el patio de comidas, como el chucrut, el choripán con chorizo cocido a la cerveza o los famosos waffles. Los fans de la cerveza estarán felices con tantas cervezas artesanales para probar y si lo desean, hasta podrán visitar una fábrica: “La Berlina ”.

Cerro Otto

Seremos totalmente sinceros, no tiene la vista espectacular del Cerro Campanario, pero también es digna de recomendación. Se accede por aerosilla y es la segunda cima más conocida de Bariloche. Una vez arriba, un increíble restaurante con una vista fuera de lo común los espera, así que si bien es un poco turístico vale la pena sentarse a disfrutar de la vista mientras comen algo rico.

Hacer esquí en el Cerro Catedral

“LA” estación de esquí de Argentina y Sudamérica, donde los más exigentes conocedores y aficionados de esquí se encuentran durante el invierno para andar y desandar mil veces sus pistas. El terreno esquiable abarca más de 120 kilómetros de pistas de esquí, 34 rieles mecánicos y 14 restaurantes. Además, se pueden realizar otras actividades tales como el esquí de fondo, esquí con raquetas, trineo, luge (o “culipatín”) e incluso motos de nieve. Ideal para los nostálgicos esquiadores de los Alpes.

Comer chocolate

Y sí… Sucumbimos ante el chocolate. Estamos en el lugar justo para probar los más ricos y conocidos chocolates de Bariloche. La inmigración suiza le permitió a la región transformarse en la “referencia” en cuanto a chocolate se refiere a nivel nacional. En el centro de la ciudad, en la calle Mitre, dos lugares nos llamaron la atención: Rapanui, que seguramente conocen por su sucursal en Buenos Aires y Mamuschka. Allí no se cansarán de comer la especialidad que es el chocolate en rama, un clásico del chocolate barilochense que no encontrarán en Europa así nomás. Coman todo lo que quieran, las dietas no valen en estos dos templos del chocolate… Y para terminar bien enchocolatados, dense una vuelta por el Havanna Museo del Chocolate.

Cerro Tronador y las cascadas los Alerces

La entrada al Parque Nacional se encuentra en Villa Mascardi (a unos 35 kilómetros de Bariloche). La ruta para subir al Cerro Tronador está abierta (si las condiciones climáticas lo permiten) de 10h a 14h en sentido de subida y de 16h a 19h en el sentido que baja. Luego deberán recorrer una ruta bastante sinuosa en medio de lagos y bosques (también pasarán por la magnífica Isla Corazón, cuya forma dio nombre a la isla) hasta llegar a la base del Cerro Tronador. En ese preciso instante, se encontrarán frente a frente con el Ventisquero Negro, un glaciar negro. Sí, negro, leyeron bien. El escenario que se presenta es grandioso y nos enteramos que el color negro se debe a que en realidad, el Cerro Tronador es… un volcán. Simplemente diremos que nos cautivó. De regreso, no duden en tomar el camino de la derecha, por otra ruta, siempre dentro del parque y abierta de 14h a 17h, para llegar hasta las cascadas Los Alerces. No esperen encontrar las cataratas de Iguazú, pero sí aprecien la belleza natural de este paradisíaco lugar, el color esmeralda y la transparencia de sus aguas que no son cosas que se ven todos los días… ¡A respirar profundo, relajarse y a sacar fotos para recordar una vez que estén de regreso en la ciudad!

Isla Victoria

Una excursión bastante cara con salida desde Puerto Pañuelo (pequeño puerto de la península de Llao Llao) en dirección a la Isla Victoria, dentro del Lago Nahuel Huapi. Se llega después de 45 minutos reparadores de navegación atravesando el lago. Una vez que la embarcación toma el rumbo en dirección a Puerto Quetrihué, otro espectáculo se presenta ante nuestros ojos, el magnífico bosque de arrayanes, una especie de árbol que sólo se encuentra en Bariloche y… en Japón.

Ruta de los 7 lagos

La visita obligada si vamos a Bariloche. La ruta de los siete lagos, en realidad parte de la legendaria Ruta 40, es un circuito de alrededor 400 kilómetros entre Bariloche, Villa La Angostura y San Martín de los Andes. Quedarán boquiabiertos a lo largo del recorrido de los distintos punto de vista panorámicos sublimes hacia estos famosos lagos que en realidad no son 7 sino 10, aunque sólo 7 resultan visibles (en orden: Lago Espejo, Correntoso, Villarino, Falkner, Hermoso, Machónico y Lacar). Si tienen tiempo, no duden en llegar hasta Villa La Angostura, un pueblo realmente encantador con un muelle de postal. Como pequeña anécdota, era el lugar preferido por la familia Perón para pasar sus vacaciones. Por su lado, San Martin de los Andes brilla con belleza propia entre el Parque Nacional Lanín y el lago Lacar. Curiosidad: allí se encuentra un galpón donde durmió el Che Guevara y su compañero de periplo, Alberto Granado, aquél enero de 1952 durante su viaje por América del Sur. Actualmente el lugar se transformó en otro museo dedicado al Che.

Parque Nacional Lanin

Uno de los parques más grandes del país muy cerca de San Martín de los Andes. Allí tendrán la oportunidad de realizar distintos recorridos a pie así como actividades tales como rafting, disfrutar de las aguas termales o canoa. Y si están en buen estado físico y las condiciones del clima lo permiten, anímense a escalar durante dos días hasta hacer cumbre en el volcán Lanin.

Cómo llegar: En micro desde la terminal de Retiro: las  líneas Crucero del Sur, Vía Bariloche y El Valle entre otras. Horas de viaje: 21h aproximadamente.

En avión desde el Aeroparque de Buenos Aires: las líneas Aerolíneas Argentinas y LATAM. Diez vuelos aproximadamente por día.

En auto desde Buenos Aires: por la Ruta Nacional 5. Calculen unas 17h de ruta.

Incluso si resulta muy fácil organizar excursiones desde San Carlos de Bariloche hacia todos los lugares que mencionamos en la nota, les recomendamos alquilar un auto en el lugar para poder disfrutar con ritmo propio de todos los espectaculares puntos de interés de Bariloche y cercanías.

Oficina de turismo de San Carlos de Bariloche
Centro Cívico
Tel: (+54) 294 442-9850
Todos los días de 08h a 21h

Nuestros restaurantes preferidos:

Alto el Fuego (una de las mejores parrillas de la ciudad), Rincón Patagónico (por su cordero, otra especialidad culinaria de la región patagónica) y La Marmite (por su riquísima fondue de queso)

Nuestros bares preferidos:

Cervecería Kunstmann (por sus cervezas artesanales al aire libre) y Wilkenny (pub irlandés buena onda)

Nuestros hostels / hoteles preferidos:

Bonita Lake House – Hostel & Bungalows (por su relación calidad – precio y su vista increíble al lago Nahuel Huapi) y el Hôtel Llao Llao (una experiencia inolvidable para los que puedan permitírselo)

Foto: Wikipedia Commons

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Traductora pública de francés, apasionada por el idioma y la comida de todo el mundo. En parte bretona y porteña a la hora de salir elijo descubrir los lugares con ese “no sé qué” indescriptible.