Gauchito Gil, el Robin Hood argentino

gauchito gil
Foto: Sanjuan8.com

¿Mito, leyenda o verdadero santo? Lo cierto es que el Gauchito Gil integra desde hace tiempo el panteón de personajes de la cultura popular argentina y es objeto de plegarias y devoción.

Si tuvieron ocasión de viajar por el interior del país, seguramente les habrá llamado la atención unos pequeños santuarios adornados con banderas y trapos rojos sobre el costado de la ruta. Son los mausoleos donde viajeros y creyentes dejan ofrendas para el Gauchito Gil.

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Santoral profano (es decir, no reconocido por la Iglesia), el Gauchito es venerado por una gran parte de la población argentina y su día se festeja el 8 de enero, aniversario de su muerte.

La leyenda más difundida cuenta que nació en la región de Mercedes en la provincia de Corrientes, en 1840 bajo el nombre de Antonio Mamerto Gil Nuñez, más conocido como Antonio Gil. En las constantes luchas entre Liberales (azules) y Autónomos (colorados), el Gauchito fue reclutado pero se negó so pretexto de no querer luchar contra sus hermanos. Considerado desertor, fue condenado a muerte.

Aquí es donde las versiones se bifurcan, según algunas, terminó cediendo y se enlistó en el ejército, otras cuentan que se volvió un fugitivo al que se acusaba de todos los crímenes no resueltos, también se dijo que como Robin Hood, le robaba a los ricos para repartir el botín entre los pobres. La imagen más conocida es la del gaucho justiciero, el vengador de las injusticias.

Su leyenda de santo empezó a forjarse el día de su muerte. Cuando fue detenido, le dijo a su verdugo: “No me mates porque la orden de mi perdón está en camino”, como el comisario se negó, el gauchito le dijo entonces: “Sé que vas a matarme, pero cuando regreses a Mercedes con la orden de mi perdón, te enterarás de que tu hijo se está muriendo y como habrás derramado la sangre de un inocente, me invocarás para que interceda ante Dios por la vida de tu hijo.” Cuando regresó, el comisario se enteró de la enfermedad de su hijo, y tal como lo había vaticinado el condenado a muerte, el hijo se salvó cuando invocó al Gauchito.

Se convirtió entonces en un santo y numerosos creyentes le ofrecen regularmente regalos, pidiendo protección, salud y riqueza. El santuario principal se encuentra a 8km de la ciudad de Mercedes y alberga una cantidad impresionantes de ofrendas de toda clase: muletas, vestidos de novia, casas y coches miniaturas, cartas de agradecimiento, patentes de vehículos,… todo ello con la esperanza de recibir la bendición y protección del Gauchito santo.