Cervantes, bodegón porteño en Microcentro

De repente agarramos una callecita que nos aleja de la locura de Callao y Corrientes y llegamos a esta cantina porteña abriendo las puertas dobles vaivén. Apenas entramos nos invade el bullicio típico de la hora de comer, ruido de cubiertos, vasos que brindan, charlas y risas, y esos suspiros de satisfacción que sólo nacen luego de haber disfrutado alguna exquisitez digna de “chuparse los dedos”. La cocina abierta que está en el primer salón permite que de allí salgan todos los aromas de carnes, salsas, frituras y demás delicias que seducen a todos por igual. En el mostrador suele haber bastante gente ya que se pueden hacer pedidos para llevar, y en el salón del fondo también sigue una larga cola de espera feliz. Las luces blancuzcas y frías recuerdan ciertos probadores de ropa mientras que las paredes de color rosa fuerte con viejas publicidades de bebidas y de tango podrían chocar un poco a los que prefieren el lujo y la elegancia, pero que sin duda encanta a los amantes de lo “típico argentino” y objetos de antaño.

Una mezcla asombrosa de caos y tranquilidad reinan en la sala, no hay música lamentable ni fuera de lugar. En El Cervantes los que conocen el lugar, lo quieren así, tal cual es. De generación en generación los clientes van pasando sonrientes y hambrientos, día y noche por las mesas vestidas con manteles negros testigos silenciosos y añejos de sobremesa. Los mozos serios y con aire apacible están desde siempre en el lugar, y eso les da la experiencia de los que han visto, oído y vivido todo tipo de situaciones y saben que no hay motivo para estar preocupados, apurados o nerviosos. Por eso mismo, no tendrán que esperar de más para que les tomen el pedido ni para ser servidos. Rápidos, eficientes, dinámicos, elijan a los mozos más grandes y expertos: les sabrán explicar los platos, aconsejar y servir como nadie. Los precios son bastante accesibles y los platos pantagruélicos, piensen en compartir algún plato (y aún así puede que sobre).

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¿Y qué elegimos de esta infinita carta? Los platos con salsa son bastante abundantes (a nosotros nos encantó el pollo a la provenzal), las papas en todas sus variantes son riquísimas, la carne es muy buena (el lomo al champignon, una delicia) y en su punto exacto de cocción. No esperen alta gastronomía pero para ser sinceros, la milanesa es increíble y los sorprenderá como a nosotros. Y mientras van llegando las cazuelas humeantes y las montañas de papas fritas, los ojos de todos los comensales empiezan a brillar. Es el lugar ideal para comer después de ver una peli en el Gaumont, a pocas cuadras y para el postre aprovechen para estirar las piernas y comer un rico helado sobre la calle Corrientes. Velada sin gastar mucho y súper completa.

Cervantes                                                            
Tte. Gral. Juan Domingo Perón 1883 – Centro
Tel: 4372-5227
De lunes a sábado, de 11h a medianoche
Domingo desde mediodía hasta medianoche
Precios: $

Foto: www.tripadvisor.com