Cada primavera, Buenos Aires cambia de color. Entre fines de agosto y enero, cinco árboles marcan el ritmo de la temporada en calles, plazas y parques: el lapacho rosado, el plátano, el jacarandá, la tipa y el ceibo. Noviembre es el mes clave, cuando el violeta de los jacarandás se cruza con el amarillo de las tipas, sobre todo en las avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta, entre Recoleta y Palermo.
Termina septiembre y parece que toda la ciudad se pone en movimiento. Los parques se llenan de personas que practican deportes, que pasean o toman mate buscando el calor del sol de primavera.
Poco a poco, los árboles también se despiertan de su sueño invernal y comienzan a mostrar sus colores.
En este artículo haremos un paseo por las especies más significativas de esta estación para saber cuándo y dónde verlas. Las presentamos en orden cronológico, siguiendo el calendario de floración: del rosa del lapacho, que abre la temporada, al rojo del ceibo, que la cierra en pleno verano. Una guía de los árboles en flor en Buenos Aires para recorrer la ciudad de septiembre a enero.
Lapacho rosado: el primero en florecer
Sabemos que comenzó la primavera en Buenos Aires cuando vemos que aparecen sus primeras flores. Tienen forma de embudo o trompeta, los bordes de los pétalos son ondulados y por dentro se tiñen de amarillo. Crecen en pequeños racimos o grupos.

Generalmente, su floración en la ciudad comienza entre fines de agosto y septiembre.
Hay 3 mil ejemplares esparcidos por todos los barrios, en calles y avenidas. El más conocido se encuentra en la esquina de Av. Figueroa Alcorta y Mariscal Ramón Castilla, en el elegante Barrio Parque, en Palermo. Fue plantado entre 1930 y 1940 por el paisajista Martín Ezcurra y es por eso que se lo conoce como «el lapacho de Ezcurra».
Están presentes en varios países de Sudamérica y, en Argentina, son originarios de Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca.
Dónde verlo: además del lapacho de Ezcurra, hay ejemplares muy lindos en el Parque Micaela Bastidas (Puerto Madero), en la Vuelta de Rocha (La Boca), frente al Museo de Ciencias Naturales (Caballito) y en los parques Avellaneda, Chacabuco, Lezama y Saavedra.
Plátano: el gigante de las avenidas
Es un árbol grande y frondoso, da sombra y ayuda a reducir la polución en las ciudades. Es fácil de identificar ya que su tronco se descama.
Su floración ocurre entre septiembre y noviembre pero sus flores no son vistosas, son verdes y pequeñas, como uvas.
Se distinguen sus hojas, parecidas a la hoja de arce que aparece en la bandera de Canadá. En otoño caen y toda la ciudad se cubre con ellas.

También su fruto es fácil de reconocer, redondo y marrón. Y es gracias a él que el plátano es uno de los árboles más odiados por los habitantes, debido a la alergia que causa. Al llegar la primavera y los primeros calores, las semillas que estaban todas juntas en el fruto, se desprenden y caen al suelo. Cada una de ellas tiene en la base un ramillete de pequeños pelos, que son las «pelusas» que causan las alergias. Según estudios, lo que causaría las alergias no es el polen, sino que esos pelitos raspan e irritan cuando entran en contacto con la nariz o los ojos.
Fueron traídos desde Estados Unidos por Domingo Faustino Sarmiento cuando era presidente del país, entre 1868 y 1874. En la ciudad hay más de 36 mil ejemplares y se encuentran en la mayoría de las grandes avenidas, como la avenida de Mayo, Juan B. Justo, San Martín o Coronel Roca.
Dónde verlo: la avenida Coronel Roca es la que reúne más plátanos de la ciudad, seguida por Juan B. Justo, entre Floresta y Palermo, y por la avenida San Martín, entre Parque Centenario y Agronomía.
Jacarandá: el árbol distintivo de Buenos Aires

Este es, sin dudas, uno de los árboles más vistosos, con su gran porte y sus flores violetas.
Es originario del noroeste argentino, de las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca.
Es fácilmente reconocible en cualquier momento de su ciclo anual. Sus flores tienen un color violáceo y, al igual que el lapacho, tienen forma de campana.
Florecen de octubre a enero y, a veces, hay una segunda floración menos vistosa en febrero o marzo.
Las hojas se disponen en un tallo largo, del cual se desprenden, a ambos lados tallos más pequeños que tienen hojas enfrentadas de menos de 1 centímetro.
Se distingue también el fruto, que tiene forma circular, muy parecido a una castañuela de danza de color marrón. Dentro de cada uno se encuentran cientos de semillas.
En la ciudad, hay unos 19 mil ejemplares y se distribuyen en todos los barrios, adornando calles y parques y en las principales avenidas como la Av. 9 de Julio, Callao, Santa Fe y Corrientes, entre otras.
La avenida por excelencia para ver los jacarandá en flor es la Avenida del Libertador, en la zona de Recoleta y Palermo, donde se encuentra la Facultad de Derecho de la UBA, la Floralis Genérica -flor de metal- y el Museo Malba, sobre la vecina avenida Figueroa Alcorta. Para obtener una excelente panorámica, el mejor lugar es el puente del Sesquicentenario, frente a la facultad antes mencionada.
Desde 2015, el jacarandá es además el árbol distintivo de la Ciudad, por decisión de la Legislatura porteña. Fue el paisajista francés Carlos Thays quien lo incorporó al paisaje urbano a fines del siglo XIX, y María Elena Walsh le dedicó su célebre Canción del jacarandá.
Dónde verlo: además de Libertador y Figueroa Alcorta, los jacarandás tiñen de violeta la Plaza de Mayo, la Plaza San Martín y, en Belgrano, las calles 11 de Septiembre y 3 de Febrero. Todo el recorrido, en nuestra guía de los mejores lugares para ver jacarandás en Buenos Aires.
Tipa: la lluvia amarilla de diciembre

La tipa posee pequeñas flores amarillas con forma de mariposa. Sin embargo, son difíciles de apreciar ya que son árboles altos, de gran porte y, además, posee hojas grandes.
Además, a diferencia del jacarandá o del lapacho, cuyas flores aparecen cuando el árbol no tiene hojas, en la tipa ambos coinciden, lo que hace que las flores se pierdan en el follaje, ya que son mucho más pequeñas que las hojas.
La floración comienza tímidamente en octubre, siendo su pico máximo en diciembre, mes en el que caen, tapizando las calles porteñas, como una alfombra amarilla.
Es una especie originaria del noroeste argentino. En Buenos Aires hay alrededor de 15 mil ejemplares, que se encuentran en calles y en casi todas las avenidas y también en plazas y parques.
En primavera, además, la tipa «llora»: las gotitas que caen de su copa no son savia ni lluvia, sino una secreción inofensiva de un pequeño insecto, la chicharrita de la espuma.
Dónde verla: en Belgrano, la avenida Melián, entre La Pampa y Olazábal, forma un túnel de unas 130 tipas; en Caballito, la avenida Pedro Goyena reúne unas 350, que alcanzan hasta 24 metros de altura.
Ceibo: la flor nacional cierra la temporada
No podía faltar en esta lista la flor nacional. Este árbol no es tan alto como los otros, lo que hace que sus flores rojas se luzcan y sean fáciles de ver.
Si bien en otras ciudades florece de noviembre a abril, en Buenos Aires los mejores meses para verlas son diciembre y enero.

Sus flores tienen un color rojo intenso con pétalos alargados y de gran espesor.
Este árbol se puede ver generalmente en plazas y parques, ya que su baja altura y su copa amplia no lo hacen apto para adornar las calles.
No hay tantos ceibos en la ciudad, se calculan unos 1200 ejemplares. Los podemos ver, por ejemplo, en Plaza de Mayo, Plaza Lavalle, Parque Centenario, Parque Carlos Thays, Parque 3 de Febrero, en el Jardín Botánico y Parque de los Niños, Plaza Clemente, Parque Saavedra, entre otros.
Dónde verlo: el Jardín Botánico Carlos Thays y los Bosques de Palermo son ideales para combinar la búsqueda de ceibos con un largo paseo a la sombra.
Calendario de floración en Buenos Aires
- Lapacho rosado: de fines de agosto a septiembre. Flores rosas.
- Plátano: de septiembre a noviembre. Flores verdes, poco vistosas.
- Jacarandá: de octubre a enero, con su pico en noviembre. Flores violetas.
- Tipa: de octubre a diciembre, con su pico en diciembre. Flores amarillas.
- Ceibo: diciembre y enero. Flores rojas.
Floración 2026
Este año, los lapachos aparecieron ya entrado el mes de octubre. Esto se explica por las condiciones climáticas que hubo este 2026: el frío se extendió un poco más y hubo lluvias que trajeron más humedad.
Consejos para recorrer Buenos Aires en flor
- La mejor luz: las primeras horas de la mañana y el atardecer son ideales para las fotos. En días de semana, el puente frente a la Facultad de Derecho está mucho más tranquilo.
- Un paseo combinado: recorran Figueroa Alcorta desde la Floralis Genérica hasta el Rosedal, a pie o en bici, pasando por el Malba.
- Miren hacia abajo: en noviembre las veredas se cubren de violeta y en diciembre de amarillo. Las alfombras de flores son parte del espectáculo.
- Si son alérgicos: anteojos de sol en los días de viento y, para esquivar las cuadras más cargadas, el mapa de plátanos de la ciudad elaborado por la Facultad de Agronomía de la UBA.
- Más planes de temporada: toda la agenda en nuestra guía de qué hacer en primavera en Buenos Aires.


