Presentación de Merci, una panadería francesa en Buenos Aires reconocida en el barrio de San Telmo. Nacida entre los puestos del viejo mercado, hoy tiene siete locales en la ciudad.
Merci en síntesis
– Panadería y pastelería francesa fundada en 2016 en el Mercado de San Telmo por dos franceses, Antoine y Jean.
– Especialidades: pan de masa madre, viennoiserie dulce y salada, clásicos de la cocina francesa.
– Siete locales en Buenos Aires: San Telmo, Puerto Madero, Recoleta, Palermo Soho y la Alianza Francesa.
– Para probar: el brunch Torre Eiffel, un surtido de todas las especialidades de la casa.
¿Andan con ganas de una buena baguette o de alguna exquisitez de la pastelería francesa en San Telmo? Encaren para el lado del Mercado, por la entrada que está sobre Carlos Calvo.
La típica baguette «tradición», el pan de campo (pain de campagne), el croissant o el pain au chocolat (chocolatine, según la región de Francia)… Todas las delicias de una panadería francesa las van a encontrar ahí. Y no podían faltar los sándwiches ni platos típicos como la sopa de cebolla y las famosas quiches.
El sábado y el domingo se sirven platos del día, y unas diez mesas permiten almorzar tranquilos en un ambiente popular.
La historia de Merci y de la panadería francesa en Buenos Aires
El nombre «Merci» se eligió por su simplicidad y cercanía. La historia, en cambio, empieza con una apuesta tan audaz como arriesgada.
Jean, que reciclaba departamentos, y Antoine, periodista desde hacía años y corresponsal de medios franceses en Argentina, le dieron una mano a Arce, un armenio de 65 años sin trabajo. Arce les aseguró que sabía hacer pan, y a ellos justamente les faltaba un buen pan en Buenos Aires. Durante un mes, todo empezó en un departamento chico: bolsas de harina compradas por kilo en el supermercado, agua, sal y, todos los jueves, viernes y sábados, Arce hacía unas cien baguettes y unos treinta panes de campo. Después hubo que salir a buscar clientes y recorrer Barracas y San Telmo para ofrecer el pan a carnicerías y almacenes gourmet.
Al principio, el negocio no despegó demasiado, pero lo suficiente para que los dos amigos se animaran a abrir su propia panadería. Sin su panadero armenio, que siguió su camino hacia otros horizontes, arrancaron la aventura con Aurélien, panadero francés. Antoine y Jean remodelaron un viejo local abandonado del mercado, y su panadería no tardó en volverse un éxito en el barrio.
«Merci empieza en 2016», cuenta Jean. «Buscábamos un lugar en San Telmo y el mercado nos pareció tan pintoresco. Tenía sentido instalar una panadería de barrio acá. Después llegaron otros comercios. Hoy tenemos la panadería, la pastelería y especialidades francesas saladas. Todo en propuestas que los llevan de viaje a Francia. Acá, los clientes pueden comer de 9 a 20 h.»
Propuestas y productos: ¡merci por tanto!
En sus comienzos, los viernes hasta las 20 h, Merci servía tapas gratis a quienes compraban una botella de vino. En cuanto a la cocina del fin de semana, los dueños siempre pusieron el pan en el centro de sus platos.
Sopa de cebolla con croûtons en invierno, bruschettas, gazpacho o incluso croque-monsieur aparecen seguido en la carta. Después de deleitarse con los sabores del pan francés, pueden dar un paseo por el mercado y, si van un domingo, recorrer la feria de San Telmo.
Merci hoy: siete locales en Buenos Aires
Diez años después de la apertura del puesto del mercado, la apuesta de los comienzos salió más que bien. Merci tiene hoy siete locales en Buenos Aires, y una pizzería debería sumarse próximamente a la familia. Además del local histórico del mercado y de un segundo local a pocas cuadras, sobre la misma Carlos Calvo, la panadería desembarcó en Puerto Madero, en Recoleta, en Palermo Soho, sobre Malabia, donde antes funcionaba Cocu Boulangerie, y hasta en la Alianza Francesa, sobre la avenida Córdoba.
El oficio, eso sí, se mantiene intacto. Merci sigue siendo una panadería y pastelería francesa fiel al pan de masa madre, de corteza bien crocante. En materia de viennoiserie, croissants dulces y salados se reparten la vitrina. En la carta, los grandes clásicos dicen


