La Biblioteca Nacional ofrece mucho más que libros: una cafetería especializada, un bar de gins artesanales, un kiosco food truck y un café con arte y diseño a sólo unos metros, en una zona de Recoleta llamada La Isla, que parece una miniatura de París.
A la clásica pregunta «¿qué te llevarías a una isla?», más de un porteño respondería «un libro y un café». No digo que todos, pero sí muchos, porque el libro y el café tienen una relación histórica en Buenos Aires, que sigue presente en la actualidad.
Basta con salir a caminar y cruzarse con innumerables postales que dan cuenta de esta costumbre. No importa si en cafés más o menos tradicionales: los porteños suelen tomarse una pausa y aislarse, entre lecturas y cafecitos, del ritmo ciudadano.
Claro que algunos por sí solos y por dónde están ubicados, parecen más propicios que otros. Como los de La Isla, por ejemplo, que tiene como centro de gravedad la mismísima Biblioteca Nacional, donde el aroma a libros y cafés, se respira dentro y fuera de ella.
La Biblioteca Nacional
El actual edificio fue construido por el arquitecto Clorindo Testa y declarado Monumento Histórico Nacional. Sus formas geométricas y la presencia del hormigón a la vista, exponen una estructura de estilo brutalista que respeta el espacio verde, la barranca y la diversidad botánica. La mayor parte está enterrada para que los depósitos puedan seguir creciendo. Le siguen la planta baja y las salas de acceso público, sostenidas sobre un sistema tradicional de vigas, columnas y losas, que elevan el cuerpo más representativo del edificio.
Parecido a un gliptodonte (mamífero prehistórico del que se encontraron restos fósiles durante las excavaciones previas a su construcción), este emblema de la arquitectura argentina es un atractivo turístico ideal para visitar y recorrer de punta a punta. Y quienes estén trabajando en un proyecto de investigación, o quieran estudiar en un ambiente que favorezca la concentración, que sea luminoso y amplio, no van a encontrar mejor lugar que la Biblioteca Nacional. Entre otras cosas, porque su diseño integra el entorno y tiene espacio para una cafetería con balcón y vista panorámica realmente única.
Recomendación. Viajar al pasado consultando revistas, diarios y demás archivos de la hemeroteca que está en el subsuelo, y revivir historias personales a través de los acontecimientos históricos de nuestro país.
La Biblioteca Nacional Mariano Moreno está ubicada en Agüero 2502, Recoleta, La Isla. Abre de lunes a viernes de 9 a 21 hs, y los sábados y domingos de 12 a 19 hs. Importante: llevar DNI para poder ingresar.
Qué comer y tomar cerca de la Biblioteca Nacional
La Cafetería
En el primer piso de la Biblioteca Nacional, entre libros y una vista que permite contemplar una de las zonas más exclusiva de Recoleta, La Isla, se esconde una cafetería atendida por su dueña que ofrece un menú exquisito: pasteles artesanales, croissants, tartas y sándwiches, entre otras opciones dulces y saladas.
Todas preparadas con manos de autora, las de Paula Roldán, quien parece inspirada por las obras literarias más enriquecedoras. ¿El Aleph? ¿Los siete locos? ¿Rayuela? Su gastronomía tiene el efecto de los mejores libros, nos transporta a otra realidad, una más profunda, como si La Cafetería combinara los dos sentidos de «saber»: me refiero al sabor y a la sabiduría, a esa conexión entre el paladar y la inteligencia, que la etimología de la palabra sintetiza como «tener buen gusto», «saborear».
Recomendación. Café americano y torta de chocolate y castañas con dulce de frambuesa, dulce de leche y crema, por supuesto en el balcón, apreciando el reflejo del sol en los paisajes naturales y urbanos de La Isla.
La Cafetería de Paula Roldán está en el primer piso de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Agüero 2502. Abre de lunes a viernes de 9 a 20:30 hs, y los sábados y domingos de 12 a 18:30 hs.
Bar Invernadero

Debajo de la Biblioteca Nacional, entre el edificio y la Plaza del Lector Rayuela, se esconde Invernadero. Como lo sugiere su nombre, se trata de un bar con interiores vidriados e iluminación tenue, y exteriores repletos de plantas exóticas. Por supuesto que el hormigón está presente, igual que esa atmósfera de calma propia de los refugios urbanos. La vedette de Invernadero es un gin artesanal elaborado en nuestro país, exclusivamente para el bar. Se puede acompañar con tapas o cualquiera de los platos sofisticados que ofrece el menú. La música de fondo predispone para extender la pausa y pedir otro gin, con tónica o alguna mezcla que lleve el nombre de un clásico de la literatura. Si bien es ideal para almorzar o disfrutar un brunch, también se puede desayunar un café con leche clásico y tostadas, rodeado de naturaleza y arquitectura brutalista.
Recomendación. Gin tirado El Alquimista y taquitos de langostinos, previos a una visita al Centro de Historieta y Humor Gráfico Argentinos, una galería circular que está integrada al jardín del bar.
Invernadero está debajo de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Agüero 2502. Abre todos los días de 9 a 1 hs.
Kiosco food truck
Frente a la puerta de la Biblioteca Nacional, encajado como pieza de Tetris entre dos columnas, hay un puesto que hace las veces de kiosco y algo más. Se trata de una opción económica y práctica, que les permite a los visitantes, a quienes van a estudiar en plan de no gastar mucho, abastecerse de golosinas y demás dulces para degustar entre libro y libro. También para quienes salen y quieren, tras horas de estudio y lectura, tomarse un café al aire libre en algún sector de la explanada. O ir por más y llevarse un sándwich de milanesa, unas empanadas, a uno de los tantos parajes que tiene La Isla: la plaza Leloir, ese rincón donde reina el silencio y la tranquilidad; la plaza Mitre, y su amplitud panorámica hacia el paisaje natural y urbano de Recoleta, o alguna de las escalinatas parisienses, rodeadas de fuentes, esculturas y calles de piedra.
Recomendación. Sándwiches de miga, café o gaseosa, y un buen chocolate para disfrutar en un sector apartado de la explanada, que está repleto de canteros con flores coloridas.
El kiosco está frente a la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Agüero 2502. Abre de lunes a viernes de 9 a 20:30 hs, y los sábados y domingos de 12 a 18:30 hs.
Café Vittoria
La Isla es uno de los atractivos más singulares de Recoleta: calles que suben y convergen en una rotonda, que bajan desde ese epicentro y trazan recorridos entre veredas angostas, monumentos, escalinatas, árboles añejos, plazas, construcciones aristocráticas, fuentes, petits hotels, jardines, y la presencia del mármol en los edificios, del empedrado en los pasajes… Como una maqueta de París, que incluye un palacio histórico en su punto más elevado, donde hoy funciona la embajada británica.
En medio de esos paisajes naturales y arquitectónicos, se encuentra el Café Vittoria. Se trata de un café muy pequeño y acogedor, que además de las variantes de café, pasteles, tortas, sándwiches, postres y otras delicias elaboradas ahí mismo, tiene una propuesta que une el arte con el diseño.
De hecho, todos los meses un artista nuevo interviene el local por dentro y por fuera, y lo hace en vivo, en el marco de un evento con música y danza. Ideal para coronar un paseo por La Isla o la Biblioteca Nacional y seguir inspirado.
Recomendación. Café espresso y croissant relleno en las mesitas de afuera, mientras cae la tarde y el silencio apacigua el espíritu, y todo se siente como estar en París.
El Café Vittoria está en el Pasaje Francisco Vittoria 2363, La Isla, Recoleta. Abre todos los días de 8 a 22 hs.


