Encarnación del boom del tatuaje en Buenos Aires, Henry Anglas nos cuenta su historia y la de este arte, que practica desde 2001.
Henry Anglas nació en Tarma, una pequeña ciudad del centro de Perú a siete horas de Lima. A los 8 años, se mudó con su familia a la capital peruana, donde su padre tenía una pequeña empresa de colectivos. Empezó a trabajar a los 14 años, captando clientes en la calle para llenar los colectivos. Un trabajo duro y mal pago. Durante la adolescencia, se reunió con su madre, que se había ido a Buenos Aires. Fue acá donde se convirtió en tatuador, hace un cuarto de siglo.
Desentrañar el misterio del mundo del tatuaje en Buenos Aires
BAC: ¿Cómo empezaste en el mundo del tatuaje y por qué?
HA: Por mi hermano mayor, Franco. Él fue quien empezó a tatuarse. Yo era apasionado del dibujo desde chico. Primero, multiplicaba las changas, hasta el día que mi hermano mayor Franco abrió un estudio de tatuajes en el barrio de Puerto Madero (Arcangel Tattoo Studio). Así empecé a tatuar. Primero tatué a un amigo, que después me llevó a tatuar a sus amigos, en la villa 31 de Retiro. Después, iba solo a la villa a tatuar gratis, con una mochila y cajones de frutas para la mesa, me entrené así durante mucho tiempo antes de tatuar en un estudio.
Iba solo a la villa a tatuar gratis, con una mochila y cajones de frutas para la mesa.
Tendría 22 años en esa época. No era como hoy, no existían las redes sociales y todo se hacía por el boca a boca o por las revistas especializadas, como DGN o Tattoo Mag. Cuando vi a algunos tatuadores hacer retratos a color sobre la piel, me dije que quería hacer eso sobre la piel.
¿Cuáles son las etapas de la creación de un tatuaje?
HA: Después de 20 años de experiencia, lo que me interesa son los tatuajes de brazo o pierna completa, lo que llamamos manga. Composiciones. Trato de hacer convivir varios elementos realistas en una misma parte del cuerpo. Primero, escucho las ideas del cliente, después creo un diseño digital que pego en una parte de su piel, y ahí empezamos el tatuaje. Antes, tatuaba en mi propio estudio, en Nordelta, hoy tatúo más que nada en mi casa. Cuando uno se quiere hacer tatuajes más clásicos, hay que ir al barrio de Palermo o a la Galería Bond Street en el barrio de Recoleta.
¿Cómo calificarías tu estilo de tatuaje?
HA: Mi estilo puede entrar en la categoría del «Black and Grey». Eso no quiere decir que todo el tatuaje tenga que ser negro y gris. Puedo usar un poco de color, pero es más que nada una manera de decir que creo realismo sobre la piel. También me gusta mucho el surrealismo, entonces calificaría mi estilo como «Black and Grey» realista y/o surrealista.

¿Cuál es el lugar del tatuaje en el ecosistema del arte según vos?
HA: Considero que el tatuaje es un arte. Es un arte joven, pero ya bien valorado. En Buenos Aires, tatúo todo tipo de gente. No hay solo rockeros, sino también abogados y médicos… Una vez impresos los tatuajes en sus pieles, van a seguir siendo abogados o médicos. También es un arte con un potencial muy fuerte, viendo los avances de la tecnología, se crean constantemente máquinas más performantes y diseños cada vez más complejos.
Lima, Buenos Aires, París… El viaje por el tatuaje
¿Cómo el tatuaje te abrió las puertas del viaje? ¿Y qué relación tenés con Francia?
HA: Cuando empecé a tatuar, no sabía nada sobre el lifestyle del tatuador. De a poco, me di cuenta que en realidad, todos mis viajes estaban ligados al tatuaje. ¡Solo tres o cuatro no lo están! Además, es difícil irse sin mi máquina y pensar: «Me voy a visitar este país, y no dejo ninguna huella».
También me gusta acordarme de los encuentros y las historias que me cuentan los que tatúo, incluso cuando está la barrera del idioma, siempre logramos entendernos gracias al arte.
Primero fui a Francia como turista, en una época los peruanos no necesitaban visa. Más tarde, trabajé en el estudio de Tin-Tin [el tatuador francés más famoso, creador del mundial del tatuaje] en París, y también participé en el mundial del tatuaje ahí. Me fascinó Francia, por su amor al arte, por el idioma, y por las sesiones de tango bajo la Ópera, ¡donde bailamos escuchando la música de Carlos Gardel!
¿Cuál sería tu anécdota de tatuaje más impactante?
HA: Con mi asistente tenemos un top 5 o top 10 de las anécdotas más divertidas. Me acuerdo por ejemplo de un cliente de Buenos Aires que me pidió que le tatuara un retrato de su padre, que había muerto unos meses antes, con las cenizas agregadas a la tinta del tatuaje.
Obviamente me negué, pero nos hicimos muy amigos. Hace algunos años, escuché decir que el cantante de Metallica tenía un tatuaje así, con ceniza integrada. Entonces quién sabe, un día… No, ¡prefiero que no!
¿Cuáles son tus ambiciones y proyectos en los meses y años que vienen?
HA: Me gustaría participar una vez más en el Mundial del tatuaje en París. De manera general, me gustaría participar en este tipo de eventos muy gratificantes y que permiten conocer gente. También me gustaría integrar la inteligencia artificial a mi trabajo. Eso forma parte de mis objetivos.
Ficha práctica: ¿Dónde tatuarse en Buenos Aires?
Arcangel Tattoo Studio: En el número 439 de la avenida Florida, a dos cuadras del Obelisco, en el tercer piso. Abierto de lunes a sábado de 10 a 19 horas. Presupuesto: medio, para los tatuajes más chicos. Con o sin turno (teléfono: + 54 11 2468 3690). Estación de subte: 9 de Julio (Línea D)
Galería Bond Street: En el 1670 de la avenida Santa Fe, en el barrio de Recoleta. Abierto de lunes a domingo de 11 a 20 horas. Presupuesto: económico, para los tatuajes más chicos. Sin turno. Estación de subte: Callao (Línea D)
Kraneo Tattoo Studio: Para una experiencia que mezcla tatuaje y galería de arte, en el 486 de la avenida Scalabrini Ortiz entre los barrios de Palermo y Villa Crespo. Abierto de lunes a domingo de 11 a 20 horas. Presupuesto: medio, para los tatuajes más chicos. Con o sin turno (teléfono: +54 11 5593 0009).


