BAM, el Museo de Buenos Aires

bam buenos aires museo
Foto: Facebook BAM

En la esquina de las calles Adolfo Alsina y Defensa seguramente llamará su atención una entrada a una casa antigua, del siglo pasado, que además de haber sido residencia de la recordada actriz Niní Marshall, funciona desde 1968 el sorprendente Buenos Aires Museo o BAM.

Ante todo, el museo rememora el pasado de la ciudad, de sus habitantes y de las tradiciones porteñas a través de exposiciones de fotos, arquitectura, objetos varios sobre moda y costumbres de la vida cotidiana en la Buenos Aires de aquélla época.

El BAM abarca cuatro edificios: la Casa de los Altos de Elorriaga, la Casa de Ezcurra, la Casa de los Altos de la Estrella y la Casa de los Querubines. Pero lo más interesante se encuentra en el piso inferior donde está la Farmacia de la Estrella, fundada en 1834.

Su dueño, el doctor Malfitani, la donó al Museo de la Ciudad en 1969 y hoy en día, su diseño es el mismo que tenía en esa época, por lo que, inmediatamente se sentirán en un verdadero museo viviente. El piso de mosaico veneciano y la bellísima boiserie le dan un aspecto único al lugar e incluso si miran hacia arriba, observarán increíbles frescos pintados a mano representando a la enfermedad, la farmacopea y la química. El dato más relevante es que la farmacia sigue funcionando y se especializa en homeopatía y fitoterapia.

Los frascos tradicionales y la presencia de materiales tan nobles como el mármol de Carrara o el cristal de Murano hacen que el lugar conserve su encanto sin igual. La farmacia cierra los domingos durante la Feria de San Telmo, por lo tanto les conviene combinar el Museo de la Ciudad y la visita a la Farmacia de la Estrella durante la semana, una buena escala antes de recorrer el Zanjón de Granados a pocas cuadras de allí.

Buenos Aires Museo
Defensa 187 – San Telmo

infobam@buenosaires.gob.ar
Todos los días de 11h a 19h
Miércoles Gratis

Traductora pública de francés, apasionada por el idioma y la comida de todo el mundo. En parte bretona y porteña a la hora de salir elijo descubrir los lugares con ese "no sé qué" indescriptible.