Ronconcón, una Latinoamérica repensada y representada

ronconcón caballito
Fotos de @discover.bsas

Bien adentro de Caballito, lejos de las zonas todavía salpicadas por Palermo o Villa Crespo; se encuentra una propuesta que combina lo mejor de cada color de Latinoamérica. Dos gastronómicos venezolanos y un bartender argentino se unieron para abrir las puertas de Ronconcón. 

La carta muestra una clara influencia venezolana – pero no es un restaurante venezolano. Es un restaurante de comida latina, con un corazón tropical que se nota en el ambiente y la buena onda que recibe a sus comensales con brazos abiertos. ¡La atención es excelente! y habiendo trabajando en el mundo gastronómico por años (tanto “por dentro” como “por fuera”) estoy consciente de la gran diferencia que hace este factor. 

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Los platos están pensados para pedir varios y compartir entre dos o en grupo. Son más pequeños que un principal y un poco más grandes que una tapa; la casa recomienda pedir aproximadamente dos por persona y que cada quien pruebe todo lo que hay sobre la mesa. 

La panera, que parece lo más sencillo, nos encantó: trae pan de café, buñuelos colombianos y mini arepitas andinas con nata venezolana (especie de crema de leche agria). La gente de Ronconcón recomienda con mucho orgullo su ceviche (“los clientes nos dicen que está entre los mejores de la zona”); otros grandes favoritos incluyen los patacones con carne mechada y su versión del “asado negro”, un plato típico venezolano.

Muchos platos de la carta coquetean con la cocina argentina; y creo que ahí es donde encontramos la propuesta de valor, en esa especie de fusión que no busca ser demasiado agresiva, sino sugerente, amigable. Por ejemplo, los tequeños vienen rellenos de queso y salchicha parrillera (a veces chorizo). Muy ricas salsitas para acompañar. También pedimos una ración de las cachapas (o como se las explican a los clientes argentinos: una cama de mini-tortillas de choclo dulce) que vienen con mollejas y chimichurri, ahí va de nuevo el coqueteo venezolano-argentino. Además ese chimichurri tiene huacatay, hierba típica de los países andinos; incorporando más elementos a la mezcla. 

El asado negro no es el tradicional venezolano, ya que el corte usado es diferente (acá se usa cachete de novillo; el original usa un corte trasero llamado localmente “muchacho”), pero definitivamente toma la inspiración con una cocción lenta y su salsita caramelizada típica. La carne es sumamente tierna y viene sobre un puré de zapallo y mandarina delicioso. 

Hay que destacar la carta de tragos a cargo de uno de los socios, quien ha estado detrás de barras como 878, Florería Atlántico y Frank’s. El “tamarindo daisy”, su versión de la Margarita, es fuertecita y rica. Nos gustó el “Amarillo Sour” con pisco macerado en ají amarillo. También hay vinos (bien elegidos), sidra y cerveza.

Casi nos vamos sin postre pero hubiera sido un gran error: el volcán de plátano con dulce de leche, servido con crema de queso y sirope de guayaba, ¡es realmente cautivante! una mezcla de sabores que quizás no se imaginaron los clientes argentinos. 

El respeto por la calidad de los ingredientes es admirable. También el esfuerzo por darle un toque propio a las gastronomía tradicional de los países vecinos. No hay muchos lugares parecidos cerca, pero pueden continuar con la misma onda leyendo nuestro top de restaurantes venezolanos; nuestro top de restaurantes peruanos o ir a bailar salsa.

Ronconcón
Beauchef 527 – Caballito
Miércoles, jueves y domingos de 20h a 24h, viernes y sábado de 20h a 1h
Precios: $ $ $