Luma, el estudio de fotos de autorretrato a pasos del Barrio Chino

En pleno Barrio Chino, el estudio de fotos Luma propone algo poco habitual en Buenos Aires: sacarse el retrato uno mismo, sin fotógrafo.


En mayo de 2024, Elena Koroleva-Mikhailova y Artem Mikhailov, una pareja de Moscú instalada en Buenos Aires, abrieron Luma, el primer estudio de fotos tipo autorretratos de la ciudad, en Belgrano, a pasos del Barrio Chino. El concepto de este estudio de fotos: una sala, un espejo que esconde la cámara y un control remoto para disparar a solas, sin fotógrafo. Dos años después, Elena hace el balance para Buenos Aires Connect.

Luma, dos años después

Luma abrió en mayo de 2024. ¿Qué es lo que más cambió desde entonces? ¿Quiénes son hoy sus clientes y quiénes de ellos los sorprendieron más?

En estos dos años no diríamos que hubo muchos cambios. El formato del estudio sigue siendo algo nuevo, casi una curiosidad, para Buenos Aires, así que no quisimos cambiar demasiado. El cambio principal que incorporamos fue una pantalla para previsualizar las fotos, que es de gran ayuda en las sesiones grupales.

Nos pone muy contentos que en estos dos años hayamos sumado clientes fieles, que ya vinieron al estudio más de dos veces. La mayoría de las reservas las hacen mujeres, pero alrededor del 70% de las sesiones son grupales: con amigos, con la familia o en pareja.

Lo que más nos sorprendió, y nos sigue sorprendiendo, es la reacción de las personas a las que no les gusta que les saquen fotos. Suele pasar algo así: llega una familia con dos chicos. La reserva la hizo la mamá; el marido y los chicos, en general, están tensos. A los diez minutos se les pasa la vergüenza. A los 45 minutos salen todos felices, ansiosos por ver las fotos.

También tuvimos un caso muy divertido: vino una profesora de yoga a hacer fotos para su curso. Vino con una asistente y en 45 minutos sacaron 2.000 fotos, nuestro récord absoluto.

Expansión e inteligencia artificial

A fines de 2024, su prioridad para 2025 era dar a conocer al público el formato del estudio de autorretrato y preparar la expansión por Argentina y América Latina, usando herramientas de inteligencia artificial para sugerir poses. ¿En qué etapa están hoy esos proyectos?

Dar a conocer en Argentina el formato del estudio de autorretrato sigue siendo un objetivo vigente para nosotros.

En cuanto a abrir nuevos locales: dimos y seguimos dando asesorías online para abrir estudios similares en Ecuador, Ciudad de México y Brasil, pero por ahora no tenemos pensado salir por nuestra cuenta a otros países. Todavía tenemos mucho por hacer para crecer en Buenos Aires.

Sobre la inteligencia artificial: hicimos una encuesta entre nuestros clientes y llegamos a la conclusión de que en esta etapa no conviene complicar el servicio. La mayoría de nuestros clientes vienen, en primer lugar, por la experiencia, y en segundo lugar por el resultado. Un 2% de los clientes ni siquiera se guarda las fotos. Luma es, ante todo, una experiencia.

De Moscú a Buenos Aires

Ustedes dicen que se «enamoraron» de Argentina. ¿Por qué eligieron justamente Buenos Aires, y qué los retiene acá en el día a día como familia?

Estábamos eligiendo entre varios países de América Latina, pero por las fotos de las calles, por la atmósfera, por las películas que habíamos visto sobre la ciudad, pensamos que era la que más probablemente nos iba a tocar el corazón. Y así fue.

Llegamos y nos dimos cuenta de que nos encantaba, de que acá estábamos dispuestos a animarnos a abrir un negocio. Claro que la economía tiene sus complicaciones: es inestable y eso le pone ciertos límites a nuestro emprendimiento. Pero los argentinos nos caen muy bien y sentimos que hoy este es un lugar realmente genial para nuestra familia.

Un estudio de fotos a pasos del Barrio Chino

¿Por qué Belgrano, a pocos pasos del Barrio Chino? ¿Qué le aporta este barrio a su proyecto y cómo se lo describirían a alguien que nunca estuvo ahí?

Cuando buscábamos el local, para nosotros era importante que cerca del estudio hubiera algo interesante que complementara la experiencia después de la sesión. Algunos clientes tardan más de una hora en llegar, así que estar al lado del Barrio Chino les permite sumar a la sesión una salida a comer o una visita a un supermercado chino. Además, la zona está muy bien conectada: tenemos cerca la avenida del Libertador, la estación del Mitre y, a pocas cuadras, el subte.

Describiríamos el Barrio Chino como una mezcla de culturas, con lugares muy lindos para comer y negocios chiquitos.

También pensábamos que la enorme cantidad de gente que viene los fines de semana al Barrio Chino iba a entrar al estudio a sacarse fotos. Pero, la verdad, todavía no aprendimos a aprovechar ese flujo: una sesión de fotos es algo que se planifica. Igualmente, estamos muy contentos con la ubicación.

Argentinos y rusos frente al espejo

¿Los argentinos se comportan distinto frente al espejo que los rusos?

La diferencia principal es que los argentinos son más abiertos y menos tímidos. Es como si los argentinos se quisieran a sí mismos por defecto, mientras que los rusoparlantes suelen ser muy exigentes consigo mismos. Los argentinos son sensibles al clima: si hace frío o llueve, cambiar de planes es lo más normal del mundo. Un ruso, en cambio, aunque haga 25 grados bajo cero, va a la escuela haciendo cinco kilómetros en esquí y vuelve igual… imaginate si no va a ir a un estudio de fotos en Buenos Aires.

Si algo sale mal o no está perfecto, lo más probable es que un ruso intente cancelar o reprogramar la sesión. Un argentino, en cambio, va a pensar: «Bueno, no pasa nada si este saco no me queda del todo bien. Me pongo otro».

¿Hubo algún caso interesante con franceses?

Los extranjeros son alrededor del 10% de nuestro público, pero no recordamos anécdotas particulares con franceses. Nos encantaría que vinieran más. En Francia también hay estudios de autorretrato, y quizás algún francés quiera probar uno acá, en Buenos Aires, y después seguir la tradición en su ciudad.

Cómo es una sesión en el estudio de fotos Luma

¿Cómo es una sesión, desde la llegada del cliente hasta que recibe las fotos? ¿Qué aconsejarían para sacarle el máximo provecho? ¿Y por qué motivos suele venir la gente?

El primer valor de Luma es la simplicidad. Empieza desde el momento de la reserva. Entrás a la web y elegís un horario disponible. La simplicidad sigue durante la sesión: no tenés que generar un vínculo con nadie. Estás solo en la sala; solo vos y el espejo, y así es mucho más fácil soltarte.

El segundo valor es la posibilidad de verte tal como sos. Te mirás al espejo todos los días y sabés cómo te gusta que te quede el pelo, cómo te gusta que te caiga el saco. Lo ves y podés ajustarlo en el momento.

En una sesión larga, de 45 minutos, e incluso en una de 15, te da el tiempo para cambiarte varias veces, así que podés traer ropa.

Lo único que recomendamos es pensar un poquito de antemano qué fotos te gustaría hacer.

Además, en el estudio tenemos una Alexa: podés conectar tu música o pedirle que ponga alguna canción.

En cuanto a los motivos, bastante seguido vienen embarazadas con su familia para inmortalizar ese momento, y después vuelven cuando el bebé ya nació. También se puede venir para un cumpleaños, para renovar sus fotos profesionales… Vienen emprendedores que venden ropa, actores, músicos. Pero, en realidad, siempre vale la pena venir porque sí.

Emprender en Buenos Aires

Elena y Artem Mikhailov, fundadores del estudio de fotos Luma. Foto: cortesía.
Elena y Artem Mikhailov, fundadores del estudio de fotos Luma. Foto: cortesía.

¿Qué le aconsejarían a un francés que llega a Buenos Aires con un proyecto de negocio?

Nuestro consejo principal es vivir en el país al menos seis meses antes de lanzar cualquier cosa. Hay que recorrer muchos lugares, observar a la gente, probar los hábitos de los argentinos. Y empezar, sí o sí, por el mate. En cierto sentido, Argentina es un país conservador para los negocios, y siempre existe el riesgo de que un servicio nuevo tarde más de lo normal en instalarse. Pero, por otro lado, si tenés o tuviste experiencia lanzando un negocio en otro mercado y sos experto en lo tuyo, tenés muchas chances de ganarte el corazón del cliente argentino.

El Buenos Aires de Elena y Artem

¿Cuáles son los lugares que más les gustan y que les recomendarían a nuestros lectores?

Sí, claro, tenemos un recorrido favorito. Arrancar el día con un cafecito en Cuervo Café. Después, obviamente, pasar por el estudio Luma para una sesión de fotos relajada. Luego ir al Lago de Regatas a mirar los pájaros y dar una vuelta alrededor del lago. Más tarde, almorzar en Narda Comedor y, si te quedan ganas, seguir con una larga caminata hasta la Floralis Genérica. Es el recorrido que les proponemos a todos nuestros amigos que nos visitan desde distintos países. ¡Estamos seguros de que a los franceses también les va a encantar!

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En pleno Barrio Chino, el estudio de fotos Luma propone algo poco habitual en Buenos Aires: sacarse el retrato uno mismo, sin fotógrafo.


En mayo de 2024, Elena Koroleva-Mikhailova y Artem Mikhailov, una pareja de Moscú instalada en Buenos Aires, abrieron Luma, el primer estudio de fotos tipo autorretratos de la ciudad, en Belgrano, a pasos del Barrio Chino. El concepto de este estudio de fotos: una sala, un espejo que esconde la cámara y un control remoto para disparar a solas, sin fotógrafo. Dos años después, Elena hace el balance para Buenos Aires Connect.

Luma, dos años después

Luma abrió en mayo de 2024. ¿Qué es lo que más cambió desde entonces? ¿Quiénes son hoy sus clientes y quiénes de ellos los sorprendieron más?

En estos dos años no diríamos que hubo muchos cambios. El formato del estudio sigue siendo algo nuevo, casi una curiosidad, para Buenos Aires, así que no quisimos cambiar demasiado. El cambio principal que incorporamos fue una pantalla para previsualizar las fotos, que es de gran ayuda en las sesiones grupales.

Nos pone muy contentos que en estos dos años hayamos sumado clientes fieles, que ya vinieron al estudio más de dos veces. La mayoría de las reservas las hacen mujeres, pero alrededor del 70% de las sesiones son grupales: con amigos, con la familia o en pareja.

Lo que más nos sorprendió, y nos sigue sorprendiendo, es la reacción de las personas a las que no les gusta que les saquen fotos. Suele pasar algo así: llega una familia con dos chicos. La reserva la hizo la mamá; el marido y los chicos, en general, están tensos. A los diez minutos se les pasa la vergüenza. A los 45 minutos salen todos felices, ansiosos por ver las fotos.

También tuvimos un caso muy divertido: vino una profesora de yoga a hacer fotos para su curso. Vino con una asistente y en 45 minutos sacaron 2.000 fotos, nuestro récord absoluto.

Expansión e inteligencia artificial

A fines de 2024, su prioridad para 2025 era dar a conocer al público el formato del estudio de autorretrato y preparar la expansión por Argentina y América Latina, usando herramientas de inteligencia artificial para sugerir poses. ¿En qué etapa están hoy esos proyectos?

Dar a conocer en Argentina el formato del estudio de autorretrato sigue siendo un objetivo vigente para nosotros.

En cuanto a abrir nuevos locales: dimos y seguimos dando asesorías online para abrir estudios similares en Ecuador, Ciudad de México y Brasil, pero por ahora no tenemos pensado salir por nuestra cuenta a otros países. Todavía tenemos mucho por hacer para crecer en Buenos Aires.

Sobre la inteligencia artificial: hicimos una encuesta entre nuestros clientes y llegamos a la conclusión de que en esta etapa no conviene complicar el servicio. La mayoría de nuestros clientes vienen, en primer lugar, por la experiencia, y en segundo lugar por el resultado. Un 2% de los clientes ni siquiera se guarda las fotos. Luma es, ante todo, una experiencia.

De Moscú a Buenos Aires

Ustedes dicen que se "enamoraron" de Argentina. ¿Por qué eligieron justamente Buenos Aires, y qué los retiene acá en el día a día como familia?

Estábamos eligiendo entre varios países de América Latina, pero por las fotos de las calles, por la atmósfera, por las películas que habíamos visto sobre la ciudad, pensamos que era la que más probablemente nos iba a tocar el corazón. Y así fue.

Llegamos y nos dimos cuenta de que nos encantaba, de que acá estábamos dispuestos a animarnos a abrir un negocio. Claro que la economía tiene sus complicaciones: es inestable y eso le pone ciertos límites a nuestro emprendimiento. Pero los argentinos nos caen muy bien y sentimos que hoy este es un lugar realmente genial para nuestra familia.

Un estudio de fotos a pasos del Barrio Chino

¿Por qué Belgrano, a pocos pasos del Barrio Chino? ¿Qué le aporta este barrio a su proyecto y cómo se lo describirían a alguien que nunca estuvo ahí?

Cuando buscábamos el local, para nosotros era importante que cerca del estudio hubiera algo interesante que complementara la experiencia después de la sesión. Algunos clientes tardan más de una hora en llegar, así que estar al lado del Barrio Chino les permite sumar a la sesión una salida a comer o una visita a un supermercado chino. Además, la zona está muy bien conectada: tenemos cerca la avenida del Libertador, la estación del Mitre y, a pocas cuadras, el subte.

Describiríamos el Barrio Chino como una mezcla de culturas, con lugares muy lindos para comer y negocios chiquitos.

También pensábamos que la enorme cantidad de gente que viene los fines de semana al Barrio Chino iba a entrar al estudio a sacarse fotos. Pero, la verdad, todavía no aprendimos a aprovechar ese flujo: una sesión de fotos es algo que se planifica. Igualmente, estamos muy contentos con la ubicación.

Argentinos y rusos frente al espejo

¿Los argentinos se comportan distinto frente al espejo que los rusos?

La diferencia principal es que los argentinos son más abiertos y menos tímidos. Es como si los argentinos se quisieran a sí mismos por defecto, mientras que los rusoparlantes suelen ser muy exigentes consigo mismos. Los argentinos son sensibles al clima: si hace frío o llueve, cambiar de planes es lo más normal del mundo. Un ruso, en cambio, aunque haga 25 grados bajo cero, va a la escuela haciendo cinco kilómetros en esquí y vuelve igual… imaginate si no va a ir a un estudio de fotos en Buenos Aires.

Si algo sale mal o no está perfecto, lo más probable es que un ruso intente cancelar o reprogramar la sesión. Un argentino, en cambio, va a pensar: "Bueno, no pasa nada si este saco no me queda del todo bien. Me pongo otro".

¿Hubo algún caso interesante con franceses?

Los extranjeros son alrededor del 10% de nuestro público, pero no recordamos anécdotas particulares con franceses. Nos encantaría que vinieran más. En Francia también hay estudios de autorretrato, y quizás algún francés quiera probar uno acá, en Buenos Aires, y después seguir la tradición en su ciudad.

Cómo es una sesión en el estudio de fotos Luma

¿Cómo es una sesión, desde la llegada del cliente hasta que recibe las fotos? ¿Qué aconsejarían para sacarle el máximo provecho? ¿Y por qué motivos suele venir la gente?

El primer valor de Luma es la simplicidad. Empieza desde el momento de la reserva. Entrás a la web y elegís un horario disponible. La simplicidad sigue durante la sesión: no tenés que generar un vínculo con nadie. Estás solo en la sala; solo vos y el espejo, y así es mucho más fácil soltarte.

El segundo valor es la posibilidad de verte tal como sos. Te mirás al espejo todos los días y sabés cómo te gusta que te quede el pelo, cómo te gusta que te caiga el saco. Lo ves y podés ajustarlo en el momento.

En una sesión larga, de 45 minutos, e incluso en una de 15, te da el tiempo para cambiarte varias veces, así que podés traer ropa.

Lo único que recomendamos es pensar un poquito de antemano qué fotos te gustaría hacer.

Además, en el estudio tenemos una Alexa: podés conectar tu música o pedirle que ponga alguna canción.

En cuanto a los motivos, bastante seguido vienen embarazadas con su familia para inmortalizar ese momento, y después vuelven cuando el bebé ya nació. También se puede venir para un cumpleaños, para renovar sus fotos profesionales... Vienen emprendedores que venden ropa, actores, músicos. Pero, en realidad, siempre vale la pena venir porque sí.

Emprender en Buenos Aires

Elena y Artem Mikhailov, fundadores del estudio de fotos Luma. Foto: cortesía.
Elena y Artem Mikhailov, fundadores del estudio de fotos Luma. Foto: cortesía.

¿Qué le aconsejarían a un francés que llega a Buenos Aires con un proyecto de negocio?

Nuestro consejo principal es vivir en el país al menos seis meses antes de lanzar cualquier cosa. Hay que recorrer muchos lugares, observar a la gente, probar los hábitos de los argentinos. Y empezar, sí o sí, por el mate. En cierto sentido, Argentina es un país conservador para los negocios, y siempre existe el riesgo de que un servicio nuevo tarde más de lo normal en instalarse. Pero, por otro lado, si tenés o tuviste experiencia lanzando un negocio en otro mercado y sos experto en lo tuyo, tenés muchas chances de ganarte el corazón del cliente argentino.

El Buenos Aires de Elena y Artem

¿Cuáles son los lugares que más les gustan y que les recomendarían a nuestros lectores?

Sí, claro, tenemos un recorrido favorito. Arrancar el día con un cafecito en Cuervo Café. Después, obviamente, pasar por el estudio Luma para una sesión de fotos relajada. Luego ir al Lago de Regatas a mirar los pájaros y dar una vuelta alrededor del lago. Más tarde, almorzar en Narda Comedor y, si te quedan ganas, seguir con una larga caminata hasta la Floralis Genérica. Es el recorrido que les proponemos a todos nuestros amigos que nos visitan desde distintos países. ¡Estamos seguros de que a los franceses también les va a encantar!