Catalino, la revolución de la cocina sincera

catalino colegiales
Foto: Cortesía de Catalino

Catalino es el único restaurante de Buenos Aires que trabaja exclusivamente con vegetales agro-ecológicos, que conversa y tiende redes con productores y consumidores, que usa sólo productos de estación y carnes de caza o de pastura al horno de barro o a la parrilla, que tiene su propia carta de vinos naturales y que ayuda a que seamos más soberanos sobre lo que elegimos y comemos.

El primer ejemplo de esta búsqueda es la carta que debajo de cada plato incluye el nombre de los productores que brindaron los ingredientes.

Y es que esta historia empieza mucho antes de que se hablara de “agro-ecología” o de “consumo responsable”. Raquel y Mariana son las hijas que aprendieron casi todo de Catalina, una inmigrante ucraniana que se casó con Félix, salteño. Juntos unieron dos cocinas disímiles pero con identidad.  Unos 30 años después de esas comidas en Hurlingham las hermanas Tejerina abrieron Catalino, en homenaje a su mamá (pero también a su papá que le decía así cuando le sentía un espíritu demasiado “masculino”).

Mariana es la chef que hace magia en una cocina pequeña pero plena de emociones y cada 15 días repiensa por completo la carta para apoyarse en lo que le llega desde distintos puntos del país, en especial productores agro-ecológicos de la provincia de Buenos Aires. La carta combina su experiencia en restaurantes de altísima gastronomía francesa con una inventiva propia y la certeza de que hay que aprovecharlo todo (hasta las pencas de la verdura, hasta el fondo de olla de una carne o la leche que se convierte en ricota).

Algunas de sus creaciones incluyen almejas traídas en temporada desde la Patagonia combinadas con porotos pallares, carne de búfalo silvestre del litoral con emulsión de berenjenas agro-ecológicas o arroz con leche cruda de receta familiar con dulce de leche casero. Cada carta es un viaje e incluye platos vegetarianos o veganos, aptos celíacos y siempre nuevas formas de comer más sustentable.

La casa antigua en Colegiales donde funciona el restaurante (a puertas cerradas y sólo con reserva) podría haber sido la casa de infancia de las Tejerina, con ese sentir íntimo y pausado a la hora de sentarse a la mesa. Uno de los lemas más escuchados durante las cenas es “el que sabe comer sabe esperar”.

Con tanto a favor no sorprendería que Catalino se llene cada noche, pero esta no es una propuesta anclada en el marketing ni en precios exagerados o franquicias en cada barrio. Acá se come bien, se ayuda a los productores, y el consumidor puede descubrir nuevos ingredientes, cortes y sabores a un precio justo, real, sincero.

Catalino es una fuerza de revolución imparable: además de sus platos, su foco está puesto en aceitar la logística de los productores artesanales y agro-ecológicos a quienes les cuesta llegar a la gastronomía porteña. En 2019, planifican además la primera Feria de Vinos Naturales del país, en alianza con la Enoteca de Lis Cereja de San Pablo que ya va por su segunda edición en Brasil.

Catalino 
(Dirección sólo con reserva) – Colegiales
Tel: 15-6384-6461
De jueves a sábado de 20h30 al cierre y domingos al mediodía
Precios: $ $ 

Comunicadora, especialista en redes sociales e inquieta seguidora de la cultura local a través de los platos, los tragos, los bares clásicos y los refugios secretos.