¿Sos fan de Borges y querés investigar donde se encuentra el Aleph? Seguí sus pasos en el barrio de Constitución.
Un recorrido literario por el barrio de Constitución, en Buenos Aires, siguiendo los pasos del cuento El Aleph de Jorge Luis Borges: la Plaza Constitución, la calle Garay y la casa donde el narrador buscaba el punto que contiene todos los puntos del universo.
La Plaza Constitución, corazón del barrio
Parado frente a la plaza Constitución, ya no veía el cartel de Cigarrillos Rubio que vio alguna vez Borges (o su doble narrador) caminando por esas calles. Ahora había un cartel que publicitaba una obra de teatro que vaya a saber cuánto dure en cartelera.
El cuento de Borges comienza en el mítico barrio de Constitución. Sabía que había perdido a su amada, y los rastros que quedaban de ella quería encontrarlos en la casa de la calle Garay, donde vivía su padre y su primo hermano Carlos Argentino Daneri.
La plaza tenía algunos árboles desperdigados, estaba llena de puestos de diarios y de de pasajeros que brotaban por la boca del subte.
Me pregunté si la plaza de Constitución, en la época de Borges, habría visto a los manteros vendiendo bijouterie, o los focos de jóvenes que se juntaban a fumar y tomar en botellas cortadas, o los puestos de salud del gobierno de la ciudad. El universo está en constante cambio, diría el maestro.
La calle Garay, tras los pasos del Aleph
Les pregunté a unos chicos que jugaban a la pelota dónde era la calle Garay; me señalaron con la mano el final de la plaza hacia mi derecha. Caminé desde la plaza hasta la vieja casa invertebrada de Beatriz Viterbo, donde en el sótano había un Aleph.
Caminé por infinitas cuadras, que se mezclaban entre negocios, talleres mecánicos, concesionarias y edificios enrejados. Mientras me acercaba al punto donde convergen todos los puntos, los edificios iban desapareciendo y solo quedaban manzanas de casas bajas.
Caminé durante unos minutos y pensaba cómo Borges, considerado por algunos un escritor extranjero, había ubicado uno de sus cuentos más famosos en el centro de Buenos Aires.
La casa
Llegué a la casa; era una puerta antigua, angosta y larga. ¿Será que nunca demolieron la casa de Beatriz? La puerta estaba despintada y tenía un cartel de alarmas Verisure. ¿Había inseguridad en el barrio en aquella época?
Me alejé un poco, hasta llegar el borde de la vereda. Se veía que arriba tenía dos habitaciones, la casa se extendía para arriba. ¿Tendrá sótano? En el balcón colgaba una bandera argentina: patriotismo en épocas mundialistas.
Me acerqué de nuevo a la puerta. Tenía un timbre. Dudé en tocar, solo por la ridiculez que me invadía de pensar que era una casa de gente común y que yo era un loco en busca de literatura.
Igual toqué. Toqué y no sonó, o por lo menos desde la puerta no escuché.
Me quedé esperando. Esperé a ver si aparecía el padre de Beatriz, o Carlos Argentino Daneri, o simplemente el propio Borges. Pero nada. Nadie.
En la casa contigua había un negocio de servicios técnicos de electrodomésticos. ¿Será lo que alguna vez fue el salón-bar de Zunino y de Zungri? En el interior había un hombre escondido entre lavarropas. Se ve que intentaba acomodar una manguera.
Cuando hicimos contacto visual, lo apunté con una pregunta.
—Señor, disculpe que lo moleste, ¿sabe si esta es la casa famosa donde está El Aleph?
—¿Cómo?—dijo el hombre.
Opté por algo más simple.
—Le decía —pausa—, ¿Sabe usted si vive gente en esta casa?
—Mmm, no lo sé, muchacho. Yo no vivo por acá. Solo vengo a trabajar.
—No hay problema. Que tenga buen día.
Me alejé de la puerta y seguí mi camino por el barrio de Constitución.
El Aleph
Comprendí que esa casa era de un dueño desconocido. Me había quedado atrapado en una pista errónea que me había señalado otro fanático de Borges (como yo). En realidad entendí que la casa que había imaginado Borges realmente no existía.
Finalmente, El Aleph habría vuelto a una columna de la mezquita de Amr, en El Cairo, o quizás siempre estuvo ahí, y solo Borges quiso situarlo en el lugar donde siempre fue feliz: su amada Buenos Aires.
Para quienes quieran seguir profundizando en las huellas porteñas del autor, este circuito por los lugares de Borges en Buenos Aires es un buen complemento a este paseo.
Y para conocer mejor el barrio en sí, más allá del cuento, esta nota sobre el barrio de Constitución repasa su historia y su carácter.

Preguntas frecuentes sobre El Aleph y el barrio de Constitución
¿Dónde transcurre El Aleph de Borges?
El cuento transcurre en el barrio de Constitución, en Buenos Aires, principalmente en una casa de la calle Garay donde el narrador dice haber encontrado el Aleph.
¿Existe realmente la casa del Aleph?
No hay consenso: se trata de un relato de ficción, y aunque algunos lectores buscan una dirección exacta en la calle Garay, Borges nunca confirmó una ubicación real.
¿Qué es el Aleph según el cuento?
En la ficción de Borges, el Aleph es un punto en el espacio que contiene todos los demás puntos del universo, visibles simultáneamente sin superponerse.
¿Se puede hacer este recorrido a pie?
Sí, el paseo entre la Plaza Constitución y la calle Garay es corto y puede hacerse caminando en poco tiempo, aunque se recomienda hacerlo de día.
¿Qué otros lugares de Buenos Aires están ligados a Jorge Luis Borges?
Además de Constitución, su nombre está asociado al barrio de Palermo, donde nació y vivió, y a la Biblioteca Nacional, que dirigió durante años y que justamente tiene una muestra en homenaje a los 80 años del Aleph, hasta diciembre.


