Una casa en Biarritz: una experiencia secreta en Villa del Parque

«Una casa en Biarritz» es una obra de teatro inmersiva en Villa del Parque que ocurre en una casa de verdad. Cada espectador elige seguir uno de los personajes de la obra por los distintos ambientes de la casa.


¿Cómo hablar de una obra sin arruinar aquello que la sostiene en secreto? La experiencia de Una casa en Biarritz se ubica en ese límite.

Todo intento de resumir su argumento sería una traición: lo que aquí se juega no está en la trama, sino en la intimidad que se abre a la mirada. Se trata de entrar en un mundo privado y aceptar la incomodidad de espiar.

Una casa en Biarritz: teatro dentro de una casa

Catherine Biquard, productora y actriz que interpreta a Carla, lo explica con sencillez: “Yo no quería que mi casa se transformara en un teatro, sino que el teatro estuviera dentro de la casa”.

Ese gesto fundante define el dispositivo. No hay escenografía ficticia: el escenario es la casa misma, con sus rincones, su jardín, sus huellas. El público se vuelve intruso. Cada espectador, al seguir a un personaje, entra en un espacio que no le pertenece y descubre algo que otros no van a ver.

Una casa en Biarritz nació de una inspiración extranjera. «Una prima mía me contó de una obra que hay en Nueva York que se llama Sleep No More… depende a quién seguís, tenés una idea totalmente distinta de lo que ves cuando están todos juntos». Catherine tomó esa premisa pero la llevó a otro terreno: no un hotel monumental, sino el espacio íntimo de su propio hogar, su casa real.

El dramaturgo Agustín León Pruso escribió la pieza, inspirado en ¿Quién le teme a Virginia Woolf?. “Me encantaba la idea de que uno va a la cocina y ve algo que no tiene que ver con lo que está sucediendo en el quincho”. Así nació una obra de fragmentos, de escenas sueltas que el público debe recomponer como un rompecabezas imposible de completar.

El patio de la casa que también es parte del escenario. Fotos de Prensa
El patio de la casa que también es parte del escenario. Fotos: prensa Una Casa en Biarritz.

Una casa en Biarritz: el barrio como escenario

Más allá de la dramaturgia, lo que sostiene a Una casa en Biarritz es la experiencia sensorial. «A veces me parece que la gente se pone a chusmear un poco la casa y algunos detalles. Pero no me molesta», explica Catherine. Esa curiosidad forma parte del pacto. El espectador no sabe dónde termina la ficción y dónde empieza la vida cotidiana.

El efecto se multiplica cuando el público comparte lo visto. Pasa mucho que algunos espectadores que no se conocen empiezan a intercambiar historias cuando termina la obra: «Che, ¿qué pasó en el quincho?» escuchamos al pasar.

La ubicación de Una casa en Biarritz, en Villa del Parque, también le da un aire particular, ya que se trata de un barrio hecho de casas bajas “Nos han propuesto llevar la obra a una mansión y hacerla para 60 personas, pero a mí me gusta que sea para menos de veinte. Una cosa muy íntima y personal”, concluye Catherine. La obra se incrusta en el territorio alrededor: las referencias a Jonte, al Centro Cultural Resurgimiento, al barrio mismo, hacen que todo resuene de un modo distinto.


La obra es los jueves a las 19:30 y a las 21:30. Para conseguir entradas podés hacerlo acá


Después de ver Una casa en Biarritz: ¿Dónde seguir la conversación?

La experiencia pide prolongarse. Tras salir de la casa, el barrio ofrece rincones para conversar lo visto con un café o una copa.

Algunas opciones en Villa del Parque:

Valerico Morisi
Guionista, crítico de cine y profesional de la comunicación, le gusta la historia y poder encontrar los dobleces que aún no se cuentan de la cultura de la ciudad de Buenos Aires
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