En los últimos años, el vino argentino ha fortalecido su identidad, sumando más diversidad y precisión. En el país del malbec, el escenario se volvió más amplio y estimulante y estos siete vinos contribuyeron en esto. Selección por Andy Donadio, mejor sommelière de Argentina en 2022 y fundadora de la vinoteca Tinte Vinos (Núñez).
#1 Un cuarto de siglo de burbujas: Alma 4 pinot noir & chardonnay 2021, Mendoza.
El proyecto de Alma 4 es sinónimo de unión, amistad y desafío. Hace 25 años, Marcela Manini, Sebastián Zuccardi, Mauricio Castro y Agustín Lopez se propusieron hacer pequeñas partidas de espumantes de alta calidad. Hoy las botellas de estos cuatro amigos son de culto. Elijo una de sus etiquetas clásicas, 70% chardonnay y 30% pinot noir, uvas provenientes de distintas zonas del Valle de Uco. La mayoría de sus espumantes pasan 20 meses sobre lías y el degüelle es manual. Este espumante revela un gran equilibrio entre la expresión de la fruta, delicadas notas a corteza de pan y frutos secos y una acidez vibrante. Estas características contribuyen a la persistencia en boca de este vino.
#2 Mirar hacia atrás con el semillón: Finca Los Membrillos semillón 2020, Paraje Altamira, Valle de Uco, Mendoza.
La finca Los Membrillos, en el corazón del Paraje Altamira, fue adquirida por Bodega Familia Zuccardi en 2008. Una de las variedades que más se destaca es la semillón, variedad tradicional en Valle de Uco. Fiel a su naturaleza, se elabora con tiempo y paciencia: se fermenta y se cría en barricas y foudres usados, con una crianza prolongada de dos años. El resultado es un blanco con textura, energía y profundidad. Presenta muchas capas aromáticas, entre fruta blanca, manzanilla, leves especias dulces y algo muy delicado a mazapán. Se complementa con una textura untuosa que se balancea con una acidez refrescante. Desde su primera cosecha, en 2019, se consolidó como una de esas etiquetas que demuestran que el futuro del vino argentino también se construye mirando hacia atrás, buscando tradición e innovación.
#3 Una mirada que revaloriza: Pielihueso Naranjo de Ánfora 2024, Chacayes, Mendoza.
Pielihueso Naranjo de Ánfora nace en Los Chacayes, Tunuyán y se elabora como un verdadero ejercicio de memoria vitivinícola. La decisión de fermentar y criar el vino en ánforas no responde a una moda, sino a la voluntad de reconectar con el origen de los vinos con pieles, una práctica ancestral que antecede a la enología moderna. El vino permanece seis meses en contacto con sus pieles, lo que genera textura y profundidad sin perder precisión. El ánfora, material de cierta porosidad, acompaña este proceso con una microoxigenación natural que respeta la expresión varietal y del lugar.
#4 El pasado que vuelve a hablar: Cara Sur criolla chica 2023, Barreal, Valle de Calingasta, San Juan.
Durante años relegada, la criolla vuelve a ocupar un lugar central en la actualidad del vino argentino. Hablamos de una variedad que pone en valor una parte de nuestra historia como país vitivinícola, mostrando un perfil liviano, fresco y lleno de identidad. Cara Sur criolla chica tiene una identidad que invita a descubrir uno de los rincones más secretos de la vitivinicultura argentina: Barreal, en el Valle de Calingasta. Lejos de las rutas tradicionales del vino, este valle longitudinal y resguardado entre la Precordillera y Cordillera de los Andes, ofrece un terroir único: suelos pedregosos, amplitudes térmicas marcadas y una energía propia que se transmite en cada botella.
#5 Un nuevo terroir toma la palabra: Rincón de los Leones pinot noir 2024, Paso del Sapo, Chubut.
Estancia Los Robles es un proyecto vitivinícola artesanal nacido en 2010 en Paso del Sapo, en la meseta central patagónica. Lejos de regiones tradicionales, este emprendimiento surge del sueño de una comunidad autosustentable que busca integrar la viticultura con el respeto por la tierra, el agua, el cielo y el ser humano, valores que hoy se reflejan en toda su producción, es orgánica y biodinámica. Rincón de los Leones pinot noir 2024 pertenece a una pequeña producción de 300 botellas de distintas parcelas de sus viñedos. El vino comienza con una fermentación espontánea en ánforas de arcilla patagónica por 10 meses. Luego, crianza en la misma ánfora durante 10 meses. Tensión, finura y una narrativa clara del lugar lo convierten en un gran exponente de los vinos de zonas frías del país.
#6 Malbec histórico: Terrazas de los Andes Origen Las Compuertas Malbec 2021, Luján de Cuyo, Mendoza.
El malbec sigue siendo una pieza clave del relato argentino, pero hoy se expresa de forma mucho más precisa. Este vino representa esa evolución: menos énfasis en la concentración y más foco en el origen. El viñedo proviene de una selección masal de malbec con pie franco y plantado en 1929. Encaramado en la parte más alta y apical del abanico aluvial del río Mendoza, a 1070 msnm. Suelos profundos, de texturas que van del franco al franco arenoso o limoso. Esta finca tiene la D.O.C. Luján de Cuyo, cuna de viñedos históricos que expresan con pureza la identidad del terroir. Mucha fruta roja como ciruelas, leves notas florales que recuerdan a violetas y equilibradas notas a especias dulces que rinden homenaje a sus nueve meses en barrica.
#7 NOA, cada vez más alto: Miraluna merlot 2022, Cachi, Salta.
Miraluna nace en el corazón del Valle Calchaquí, en Cachi, Salta, a 2.600 msnm, un lugar extremo y cautivador donde la altura, la amplitud térmica y la aridez configuran un paisaje único para el cultivo de la vid. El proyecto fue imaginado por la familia Urtasun en un terreno descubierto en 2004 a pocos kilómetros del pueblo. En 2007 plantaron sus primeras vides. Miraluna merlot encuentra una expresión honesta y directa. Su crianza durante 12 meses en barricas de roble francés de segundo y tercer uso, seguida de un período de estiba en botella de otros 12 meses, aporta elegancia y equilibrio sin enmascarar la identidad varietal ni la impronta de Cachi.


