Guía para recorrer Penumbra en Fundación Proa: el hito de arte contemporáneo que desafía los sentidos

La Boca se transforma en el epicentro de la escena cultural con una exhibición histórica que reúne por primera vez en el país a los grandes maestros de la mítica Dia Art Foundation de Nueva York. Te invitamos a descubrir, artista por artista, la potencia de Penumbra en Fundación Proa, una de las muestras más impactantes del año. Hasta el 2 de agosto.


Casi treinta años después de su primera colaboración, Fundación Proa y la prestigiosa Dia Art Foundation vuelven a sellar su alianza con una exhibición que promete cambiar nuestra forma de percibir el entorno.

Se trata de Penumbra: Día Art Foundation, una ambiciosa propuesta que reúne a nueve nombres fundamentales de la segunda mitad del siglo XX e invita a abandonar los recorridos solemnes y estructurados. La exhibición, curada por Humberto Moro, se puede visitar en las salas de Proa hasta el 2 de agosto, una invitación a sumergirse en un concepto que significó una transformación decisiva en la historia del arte: el pasaje de la obra como forma autónoma a la obra como situación.

Así, ya no serás un sujeto pasivo sino protagonista de un territorio donde la luz y la imagen no son sólo representación, sino presencia y el espacio es parte constitutiva y esencial de la obra.

Penumbra en Fundación Proa: del minimalismo al diálogo de las sombras

El recorrido inicia en la Sala 1 quebrando el ritmo caótico de la ciudad para adentrarnos en la introspección. Aquí nos encontramos con la delicada serie Innocent Love (1999) de Agnes Martin, compuesta por ocho lienzos donde las bandas de colores pastel y las sutiles líneas grafito invitan a una observación silenciosa, casi una práctica meditativa. En perfecta sincronía con ella, se despliega el trabajo de Robert Ryman, cuyas famosas pinturas blancas desafían la superficie y los soportes tradicionales.

“Con Martin y Ryman entramos en un terreno de sutiles variaciones”, señala Humberto Moro. “Son obras que exigen tiempo y una mirada atenta para descubrir la riqueza que se esconde en la aparente simplicidad”.

Al pasar a la Sala 2, la vibración cambia por completo. El gran imán visual lo constituye Shadows (1979) de Andy Warhol, una monumental instalación de lienzos donde el ícono del pop art experimenta con la abstracción a través de la serigrafía y la pintura, generando un ritmo casi esotérico de luces y oscuridades.

En el centro del espacio, el diálogo se vuelve físico con las esculturas de John Chamberlain, bloques de acero provenientes de autos desguazados que capturan y refractan los destellos de la sala. Según el curador, “Warhol y Chamberlain operan en una escala casi industrial; las sombras de Andy encuentran su contraforma perfecta en el volumen y los reflejos distorsionados del acero de Chamberlain”.

Las primeras salas de Fundación Proa nos introducen de lleno en la idea central de la Penumbra como experiencia a partir de obras que permiten apreciar momentos únicos de gran intensidad en la trayectoria de cada artista.

Warhol y Chamberlain, los imperdibles de Penumbra en Fundaciòn Proa
La visita de Penumbra en Fundación Proa. Foto: Andrea Leal

Penumbra y los límites físicos de la luz

En la Sala 3, el espectador se enfrenta a uno de los puntos más altos y complejos de la exposición: Catso Blue (1967) de James Turrell. Esta pieza histórica proyecta un módulo de luz azul en la esquina de una habitación completamente oscura, creando la ilusión óptica de volumen tridimensional flotando en el aire. La experiencia es tan inmersiva que borra los límites arquitectónicos del lugar.

Humberto Moro destaca el valor de esta instalación: “Turrell logra algo extraordinario: desmaterializa la arquitectura para convertir a la luz en un objeto tangible. Es una obra que desafía los mecanismos de nuestra propia percepción”.

La Dia Art Foundation no es un museo en el sentido corriente. Su colección no está compuesta de obras compradas o que están en remate, sino que son obras encargadas y realizadas específicamente para cada proyecto. Catso Blue es una de las primeras obras que la fundación incorporó de este artista y una de las obras más tempranas de su carrera.

Allí el concepto de Penumbra toma distancia de una mera metáfora decorativa: “es el umbral entre lo iluminado y lo oscuro, la zona donde la percepción vacila, donde la forma no termina de afirmarse ni de disolverse”, asegura Humberto Moro.

Catso Blue de Turrell: la luz que no ilumina sino que construye
Foto: Andrea Leal

El registro del tiempo y el paisaje radical

La Sala 4 de Fundación Proa nos traslada a las propuestas más radicales del arte contemporáneo en Penumbra, enfocadas en la resistencia del cuerpo y la inmensidad del paisaje. La gran sorpresa aquí es la presencia del mítico Richard Serra, representado a través de las 45 maquetas de sus famosas elipses inclinadas.

Estas piezas funcionan en la sala como un índice a escala de sus intervenciones monumentales de acero, recordándonos cómo el peso y la torsión de la materia pueden alterar el equilibrio de quien camina a su alrededor.

Por otro lado, se exhiben los registros de la célebre One Year Performance 1980-1981 del artista taiwanés Tehching Hsieh, quien durante un año entero se tomó una fotografía cada hora tras fichar en un reloj de tarjeta, convirtiendo su propia existencia en una escultura temporal.

A su lado, la monumentalidad de la naturaleza se hace presente con la proyección de Hard Core (1969), la película vanguardista de Walter Di María filmada en el desierto de Nevada. La pieza captura la inmensidad geográfica y las geometrías del paisaje. Un puente directo con las intervenciones de la Dia en los exteriores americanos.

Tomas largas y panorámicas lentas son las herramientas a través de las cuales Di María compara el cine con la pintura de paisaje, generando un momento único en Fundación Proa.

Maquetas que funcionan como laboratorio: Richard Serra en Penumbra
Foto: Andrea Leal

Final del recorrido de Penumbra en Fundación Proa: el cruce con la identidad y el paisaje de La Boca

La muestra encuentra su cierre perfecto en el espacio que conecta las galerías con el exterior de la Fundación. Allí se despliega Untitled (Loverboy) (1989) de Félix González-Torres, una instalación compuesta por sutiles cortinas de tela azul claro que caen sobre los grandes ventanales de Proa.

La obra interactúa de manera constante con la luz natural del día, mutando sus tonalidades a medida que pasan las horas y fundiéndose con la postal del Riachuelo. “La inclusión de González-Torres genera un puente poético y político indispensable”, concluye Moro. “Su obra permite que todo ese legado internacional de la Dia Art Foundation decante y se conecte de forma directa con el contexto actual, la memoria y el paisaje de Buenos Aires”.

Si disfrutás descubriendo propuestas de pioneros en el arte conceptual que rompen los moldes tradicionales, esta exhibición es una cita obligatoria para renovar tu mirada. Sumá Penumbra en Fundación Proa a tu agenda antes de que termine el invierno para una experiencia sensorial sin mediaciones.


Penumbra Dia Art Foundation | Fundación Proa | Av. Pedro de Mendoza 1929- La Boca |Miércoles a Domingos de 12 a 19 hs | Miércoles sin cargo

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