La Cabrera, LA parrilla de Buenos Aires

¡Toda una institución en Buenos Aires! es uno de los restaurantes más frecuentados de la ciudad, y honestamente podemos entender por qué. En realidad, no es el típico lugar al que asisten los locales; la inmensa mayoría de sus clientes suelen venir de muy lejos.

En un marco bien gauchesco, un grupo de mozos, todos hombres, no paran de recorrer el salón para llevar y traer los platos de la parrilla. El origen de la materia prima está controlado y la calidad es el punto fuerte. Podrán probar el famoso bife de Kobe, siempre que su billetera esté bien fornida.

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Todas las carnes se sirven con distintos acompañamientos: puré de papas, calabaza, cebollas confitadas, ajo marinado, endivias en salsa, champiñones, verduras, cremas… No hace falta que pidan guarnición, es más que suficiente. Mientras esperan que les traigan el bife de chorizo, comiencen con una morcilla al comino como entrada, ¡para chuparse los dedos!

Cierren con una degustación de distintos postres, como para compartir, ¿por qué no? Y al momento de pagar, el arbolito decorado con dulces llega para culminar una experiencia culinaria única. Los clientes simpáticos tendrán la suerte de brindar con una copa de champagne…

El mismo restaurante se encuentra en dos direcciones, a pocos metros uno de otro: y si bien es bueno contar con dos establecimientos, con tanto público apenas alcanzan las dos sucursales. La Cabrera está colmada de comensales para el servicio de las 20h30, así que mejor reserven antes de ir si no quieren esperar una o dos horas. Y si prefieren un momento más tranquilo, la mejor opción es ir al mediodía.

Los más exquisitos también podrán cenar en Osaka, donde sabrán cumplir las exigencias de los que más saben de cocina…

La Cabrera
Cabrera 5099 et 5127 – Palermo Soho
Tel: 4831-7002/4832-5754
Todos los días de 12h30 a 16h30 y de 20h30 a 1h30 aproximadamente
Precios: $ $ $

 

 

Heureuse résidente permanente en Argentine, j’apprécie un bon maté dès le matin. La Guiá T est ma meilleure amie, j’en ai une dans chaque sac. Amatrice d’apéros et de bonnes bouffes, je dis rarement non à une invitation !