Si apenas escuchaste hablar de Villa Luro y querés saberlo todo sobre este barrio con viento en popa, te recomendamos esta guía completa que te lleva a recorrer las avenidas y calles residenciales de esta zona de Buenos Aires.
Villa Luro está rodeado por Liniers, Mataderos, Parque Avellaneda, Vélez Sarsfield, Monte Castro y Versalles. Lo atraviesan avenidas como Rivadavia y Juan B. Justo, además de la autopista Perito Moreno y las vías del tren Sarmiento, que tiene su parada en la estación que lleva el nombre del barrio.
Hace tiempo que en la zona del bulevar Falcón y sus alrededores, hoy apodada Villa Luro Hollywood, se construyen edificios y crece un polo gastronómico que incluye bares, cervecerías, restaurantes y heladerías, que se suman a los bodegones y las pizzerías históricas.
A la vez, en sus calles con nombres de escritores y poetas clásicos (de ahí que se lo llame el barrio de las calles románticas), todavía pueden verse casas bajas y chalets de estilo residencial con jardines y patios tradicionales; variedad de árboles, plazas, esculturas y algunas iglesias antiguas.
Podría decirse que por combinar un poco de cada cosa (pasado y presente, naturaleza y arquitectura, viviendas y comercios) Villa Luro ofrece un buen equilibrio entre opciones más o menos movidas para hacer.
¿Cómo es Villa Luro?

Comparado con sus barrios vecinos, Villa Luro es tranquilo. Sobre todo si uno se aleja de las avenidas y transita las calles que mantienen viva su historia.
Sin ir más lejos, caminar por Virgilio, Byron, Lope de Vega, o Molière, y perderse entre casas bajas con jardines, arboledas, almacenes y comercios barriales, es una experiencia renovadora para cualquier visitante.
Como si por esas calles uno viajara en el tiempo y volviera renovado. Claro que los vecinos de Villa Luro están acostumbrados, son varias las calles con nombres de poetas y escritores, y varios, a pesar de ser un barrio pequeño, los espacios verdes con monumentos a figuras literarias que definen su identidad cultural.
Una cultura que no olvida sus orígenes ferroviarios, de mataderos y casas quinta, donde vivían italianos, españoles, portugueses y vascos que sembraban frutas y verduras.
Podría decirse que Villa Luro está atravesado por una historia que mantiene su encanto barrial. Pero hay otras cosas que lo atraviesan: el arroyo Maldonado, las vías del tren, la autopista, las avenidas y cierto desarrollo asociado al Ferrocarril del Oeste, que hoy se refleja en el polo gastronómico y los edificios modernos.
Más que nada a lo largo del bulevar Falcón y alrededor de la plaza Ejército de los Andes, donde hay movimiento a toda hora: desde el desayuno hasta la cena. Y más tarde también, porque la oferta de lugares incluye algunos para tomar algo y escuchar música.
A este movimiento (no al que proviene de las grandes arterias de acceso y del estadio de Vélez Sársfield) se vienen acostumbrando los vecinos de Villa Luro, que ahora pueden disfrutar comida japonesa, cafés de especialidad y gin tonic tirado sin salir del barrio.

¿Qué hacer en Villa Luro? 5 ideas imperdibles
- Recorrer el bulevar Falcón por las dos veredas, son cuatro cuadras nada más, y sentarse a tomar un helado de frutilla a la crema y chocolate belga en Helados Daniel, o un licuado con medialunas en Portofino, todo depende de la hora y las ganas, puede ser un pollo al spiedo en El Pollo Cortés, por ejemplo, con papas fritas y vino tinto, o unas rabas y un trago refrescante en Bravas.
- Las propuestas del polo gastronómico, que va más allá del bulevar y la plaza, son variadas e innovadoras, y tienen un estilo gourmet bien marcado. La cocina tradicional es un atractivo irresistible de Villa Luro. Alma y Fuego, por ejemplo, tiene un menú que incluye pastas, carnes y empanadas exquisitas. En la cantina Puchero, lasaña, paella, entraña con ensalada, no importa el plato que uno pida, da para compartir. El Bodegón de Villa Luro se destaca por sus milanesas, matambres y tortillas de papa. Y la pizzería El Fortín no necesita presentación: muzzarella, jamón y morrones, fugazzeta rellena… las mejores pizzas del oeste.
- Pasear por la plaza Ejército de los Andes en medio de árboles autóctonos y homenajes a San Martín, y elegir una de las propuestas gastronómicas que hay alrededor, para desayunar o almorzar en una mesa al aire libre. O pasear por las calles románticas, disfrutando los jardines y las construcciones antiguas, y después ir a cenar y tomar algo.
- Visitar la pista de skate, un espacio para jóvenes de 3500 metros cuadrados, la primera pista pública, techada e inclusiva, dividida en tres sectores: Bowl, Street y Skate, adaptados para diferentes niveles y personas con movilidad reducida.
- Para bajar las revoluciones después del skatepark, al lado, hay un sector gastronómico de foodtrucks. Y además, está el Pasaje de las Artes, que tiene zonas de arte urbano, mesas de ajedrez, freestyle, calistenia y una estación de Ecobici.
Historia y curiosidades de Villa Luro
La fundación de Villa Luro, en 1911, y su posterior desarrollo, se debieron a la llegada del tren y a quien le dio nombre al barrio, Pedro Olegario Luro. Este médico empresario promovió la compraventa de tierras y la primera urbanización.
Hubo otras, impulsadas por los progresos ferroviarios, y el entubamiento del arroyo Maldonado, la instalación del Mercado y de mataderos en la zona, y la construcción del estadio José Amalfitani en Liniers.
El Fortín de Villa Luro fue el primer estadio oficial del Club Atlético Vélez Sarsfield, pionero de los partidos nocturnos por su iluminación eléctrica.
El entubamiento del arroyo Maldonado fue una obra de gran envergadura para la época, que incluyó posteriormente la construcción de la avenida Juan B. Justo sobre el arroyo.
La plaza Ejército de los Andes es la más importante y junto al bulevar Falcón, forma parte del polo gastronómico. En Villa Luro hay muchas plazas y plazoletas, además de iglesias (algunas de la primera mitad del siglo XX), casas, escuelas, clubes sociales y deportivos, y centros culturales más o menos antiguos.
Algunos personajes conocidos vinculados al barrio: el cantor de tango Alberto Castillo, el actor y humorista Diego Capusotto, la actriz y cantante Lolita Torres y el histórico dirigente de Vélez Sarsfield José Amalfitani.
Juan Baigorri Velar, apodado el Mago de Villa Luro, fue un ingeniero que vivía en el barrio y decía haber inventado una máquina para hacer llover. Nunca develó cómo funcionaba. Tras el éxito que tuvo en Santiago del Estero, que arrastraba una sequía, se hizo famoso.
Tanto que se enteró el director del Servicio Meteorológico, quien dijo que la máquina era un fraude. Como respuesta, el Mago prometió hacer llover para ese fin de año. Los vecinos se acercaron a la puerta de su casa para rogarle que no lo hiciera. Finalmente, no el 1, sino el 2 de enero, a las 5 hs de la mañana, en Buenos Aires cayó una tormenta que los diarios asociaron a la promesa del Mago.
Cafés, bares y restaurantes en Villa Luro
Además de las propuestas anteriores, hay otras opciones gastronómicas muy recomendables en el barrio.
¿Dónde comer en Villa Luro?
- Para quienes quieran sushi, cócteles y cocina variada con música de fondo y luces tenues, Negroni no los va a defraudar.
- Vicentito ofrece milanesa a la napolitana, paella, flan casero y varios platos más, todos deliciosos y abundantes.
- Maledetto Trattoria tiene un menú bien italiano, que incluye raviolones de osobuco entre sus pastas caseras.
- La parrilla Entre Amigos es un lugar para reunirse en familia, disfrutar un asado de categoría y compartir una larga sobremesa.
- Y por supuesto, la clásica pizzería El Cedrón, con la arquitectura de antes y una pizza de calabresa imperdible.
Tomar un café en Villa Luro
- Don Blanco Pastelería es una opción destacada para meriendas frente a la plaza Larrazábal.
- Brest Patisserie, una pastelería que fusiona lo clásico con lo moderno: cheesecake, pastafrola y cafés de especialidad.
- En Cafesin tienen la particularidad de servir cafés con fotos impresas, milkshakes temáticos y fondues de chocolate.
- La heladería El Ciervo brinda un espacio agradable para tomar un exquisito helado artesanal y un café irlandés, aunque la oferta de postres y panadería es amplia.
- Y quienes visiten Villa Luro, no pueden perderse el café con leche y el tostado de jamón y queso de Anêzka.
Salir y tomar algo en un bar de Villa Luro
- Como buena cervecería, Siete Vidas destaca por su variedad de canillas para acompañar hamburguesas.
- Casa Tónica es una gintonería con tragos que tienen nombres de dioses de la mitología griega, y domingos de Jazz&Tonic, con catas de gin y música en vivo.
- Glück parece ideal para compartir unas cervezas entre amigos con aros de cebolla y una picada para cerrar.
- Black Soul Bar también, para salir con amigos y, entre un trago y otro, picar unas papas fritas con cheddar.
- Y Zeta Wine Bar tiene cantidad y calidad de vinos para elegir y disfrutar una tabla de quesos al aire libre.


