Después de cuatro años al frente de la Alianza Francesa de Buenos Aires, Pascal Casanova deja la segunda red de Alianzas del mundo bien encaminada, con numerosos proyectos en marcha. Será reemplazado desde agosto por Patrick Riba.
El idioma francés siempre tuvo buena prensa en Buenos Aires. Hay que reconocer que la época dorada ya pasó. «Cuando yo era chico, ignorar el francés era ser casi analfabeto», declaraba Borges, quien también era francófono.
La edad dorada del francés en Buenos Aires se extendió durante varias décadas, como lo demuestran los más de 12.000 estudiantes inscriptos en la Alianza Francesa de Buenos Aires durante los años 90. La crisis de 2001 y el «corralito» provocaron una caída brusca de la demanda de la que la institución tardó veinticinco años en recuperarse, sin cerrar nunca sus puertas.
La Alianza Francesa de Buenos Aires, la escuela de la solidaridad para el trotamundos Pascal Casanova
En esta historia, marcada por las montañas rusas de la realidad argentina, Pascal Casanova asumió sus funciones hace casi cuatro años, al frente de la segunda red mundial de Alianzas.
Después de ocho países en treinta años de cooperación cultural (Honduras, República Dominicana, China, Colombia, Macao, México), hoy deja Buenos Aires para volver a su Cataluña natal. Entre inflación récord, crisis económica y pandemia, repasa para Buenos Aires Connect estos cuatro años de «resistencia constructiva».
Buenos Aires Connect: ¿En qué se diferenció Buenos Aires de tus experiencias anteriores?
Pascal Casanova: Acá aprendí la solidaridad natural, esa que no se dice, pero que está. Frente a la baja de inscripciones, mis equipos locales nunca buscaron un culpable. Cada uno se arremanga, encuentra soluciones, asume sus responsabilidades. Esa inteligencia colectiva la descubrí acá, y nos permitió contener la caída de estudiantes. Un fenómeno que afecta a todos los centros culturales europeos.
«Cada uno se arremanga, encuentra soluciones, asume sus responsabilidades.»
BAC: Ya que estamos en el tema, ¿podrías contarnos el momento más difícil de estos cuatro años en Argentina?
PC: Sin dudarlo: principios de 2025. Enfrentamos una caída de inscripciones en 2024, acelerada por un récord mundial de inflación. Entraba en mi tercer año, y la verdad no estaba seguro de lo que iba a pasar. Los argentinos están acostumbrados a este contexto de crisis permanente, se pasa de la euforia al bajón… Te sentís al borde de un ataque de nervios. Pero siempre terminamos encontrando una actitud constructiva para remar todos para el mismo lado.

«Siempre terminamos encontrando una actitud constructiva para remar todos para el mismo lado.»
BAC: ¿Y la pandemia, en todo esto?
PC: La baja de inscripciones empezó ya en 2016, pero la pandemia y las clases virtuales la aceleraron notablemente. A diferencia de principios de los 2000, cuando la emigración francófona hacia Canadá y Quebec había salvado a la Alianza, hoy la ausencia de esos flujos ha hecho más difícil la recuperación. La respuesta vino por el lado pedagógico: capacitaciones gratuitas para los docentes, tutoriales en video, y pronto un chatbot de FLE disponible las 24 horas para competir con la oferta online, sin reemplazar nunca la experiencia de los profesores de larga trayectoria.
Una colaboración entre el Goethe-Institut y la Alianza Francesa, una alianza del fin del mundo en Tierra del Fuego…
BAC: ¿Logros de los que estés particularmente orgulloso?
PC: Hay dos que me gustaría mencionar. En Córdoba, cinco años de negociaciones desembocaron en un instituto cultural franco-alemán compartido entre la Alianza y el Goethe-Institut, un modelo pionero. El otro es, por supuesto, el proyecto de Alianza en Tierra del Fuego, una obra única que llevará a la inauguración, en 2027, de la primera Alianza ecorresponsable del mundo… (para leer más sobre este proyecto en la 2ª edición de La Revue, N. de la R.).
BAC: ¿Dónde se ubica la Alianza de Buenos Aires dentro de la red mundial?
PC: Con 5.000 estudiantes, la red argentina se mantiene en el top 10 mundial. Un resultado aún más destacable ya que el francés se enseña en los colegios públicos argentinos, a diferencia de Perú, donde la Alianza tiene prácticamente el monopolio. Colombia también sostiene bien su posición, mientras que Brasil atravesó ciertas dificultades en los últimos años.
«Una lección de adaptación permanente.»
BAC: ¿Qué te enseñó la Argentina?
PC: A relativizar, a soltar. Acá, un plan de acción previsto para cuatro años termina ejecutándose en cuatro meses. Es una lección de adaptación permanente. Al concepto de resiliencia, un poco trillado, prefiero el de resistencia constructiva y activa.
BAC: ¿Y ahora, cuáles son tus proyectos?
PC: Vuelvo a Cataluña, sobre todo para acercarme a mis padres, que están grandes, después de treinta años lejos de ellos, entre Asia y América Latina. Pero no corto los lazos: voy a seguir de cerca, a la distancia, cómo terminan los proyectos de la Alianza, así como la evolución de la economía argentina. También va a ser la ocasión de dejarle el lugar a mi sucesor y a todos los equipos que van a seguir movilizándose. A la espera del próximo asado, en Argentina, en el Rosellón o no sé en qué otro rincón del mundo.
Recordatorio: La Alianza Francesa de Argentina es partner de La Revue número 4. Ahí podés comprar un ejemplar de la revista porteña con acento francés. Mirá acá la distribución de La Revue.


