¿Recién llegaste a la Argentina y no sabés qué actitud tomar frente a la pasión de los locales? Entonces, ¿cómo sobrevivir al Mundial en Buenos Aires? Te contamos algunos secretos que fuimos juntando en años de vivir acá, para que la sorpresa ante este fenómeno social sea un poco menor.
El resto del año, parecen respirar el mismo aire, comer tres veces por día y ver el mundo más o menos como nosotros. Pero apenas arranca un Mundial, los argentinos se transforman. Algo es seguro: no viven el fútbol de la misma manera que los franceses.
Para tu primer Mundial en Buenos Aires, acá van 13 diferencias que seguramente te van a sorprender.
1- Los partidos se miran encerrados en casa
Cada partido es un evento tan sagrado que la mayoría de los argentinos prefiere juntarse en familia, en casa, en vez de ir a un bar con amigos. El living se convierte en un santuario, y no se entra ahí sin estar invitado. Por supuesto, igual vas a encontrar argentinos en los bares de la ciudad y en las fan zones que hay por toda la ciudad.

2- Los colegios transmiten los partidos
Algunos establecimientos (incluido el Liceo franco-argentino Jean Mermoz) transmiten el partido en el propio colegio. Un programa «educativo» opcional, ya que los chicos también tienen permiso para volver a sus casas. Y eso, desde la primera fase de la competencia, para no perderse ningún partido de la Albiceleste. Una religión…
3- El país contiene el aliento, literalmente
Calles vacías durante los partidos de la selección, y después explosión de bocinazos y banderas apenas suena el silbato final. Buenos Aires pasa del silencio total al caos alegre en cuestión de segundos, un buen adelanto de lo que significa vivir el fútbol en la Argentina.
4- Camiseta albiceleste para todos
La camiseta de la selección se usa en cualquier lado, en cualquier momento y a cualquier edad —en la oficina, en la facu, para hacer las compras— mucho después de que termine el Mundial. Y también se viste a los perros.

5- La superstición manda
El mismo lugar en el sillón, la misma camiseta sin lavar, el mismo ritual antes de cada partido: nada puede cambiar, así sea con riesgo de «traer mala suerte». Los argentinos lo llaman «la cábala».
6- El fútbol, asunto de Estado
Los presidentes y los políticos comentan el fútbol públicamente, como si se tratara de un asunto nacional al mismo nivel que la economía. Una de las grandes diferencias entre Francia y la Argentina cuando se trata de fútbol.
7- ¿Llorar frente a un partido? Normal
Sea hombre o mujer, llorar frente a un partido no tiene nada de vergonzoso. Lo contrario incluso resultaría sospechoso. Nadie te va a juzgar por mostrar tus emociones de manera exagerada.
8- Sin ningún límite en los festejos callejeros
Bocinazos, banderas en los autos, gente que baja a bailar en el barrio, a veces hasta el amanecer. La victoria se festeja afuera, de manera colectiva. En 2022, después de la final ganada frente a Francia, los medios hablaban de cinco millones de personas en la calle. La falta de límites también se aplica al registro del lenguaje… Tapale los oídos a tus hijos.

9- Una historia de transmisión familiar
Para un argentino, el Mundial se mira con el padre, con el abuelo, como un rito que se repite de generación en generación. Esta pasión por el fútbol en la Argentina no se aprende, se transmite.
10- El transporte a media máquina
Muy poco transporte durante un partido: todos los choferes de colectivo y de taxi están frente a una pantalla, y el precio de los viajes en auto tiende a dispararse.

11- Una ciudad casi muerta, para disfrutar en bici
Aprovechá: es el momento ideal para andar en bici solo por avenidas normalmente llenas de gente y descubrir una Buenos Aires irreconocible.
12- Maradona y Messi, palabras santas
Nadie discute su genialidad, se los venera. Los dos nombres aparecen en todas las conversaciones, muchas veces con el mismo fervor que normalmente se reserva a los santos.
13- Feriados que no son feriados
Muchas empresas «toleran» el ausentismo o las llegadas tarde los días de partido de la Argentina, sin que nadie se lo tome realmente a mal. Vas a poder mostrar también una productividad por el piso, ya que hasta tu jefe se habrá pasado 2 horas siguiendo atentamente el partido.
Entonces, ¿listo para vivir tu primer Mundial en Buenos Aires? Una cosa es segura: nunca más vas a seguir un Mundial de la misma manera.


