Tal vez los vieron sin saberlo. Entre esquinas de tránsito frenético, estacionamientos, galerías algo escondidas y fachadas de edificios, los fascinantes murales de Luis Seoane en Buenos Aires son verdaderos tesoros visuales que resisten como vestigio vibrante de un legado artístico tan poderoso como silencioso.
Son obras que fusionan el lenguaje moderno con símbolos de raíz gallega, figuras obreras, mujeres ancestrales y escenas que nos conectan con el exilio, la comunidad, y la historia cultural de la ciudad.
Esta nota propone una ruta visual por tres murales de Luis Seaone en Buenos Aires : una ruta para redescubrir el artista en el espacio público porteño.
Luis Seoane: arte del exilio y del cruce cultural

Luis Seoane nació en Buenos Aires en 1910, hijo de inmigrantes gallegos. Se formó en Galicia, pero el estallido de la Guerra civil Española lo obligó a regresar a Argentina en 1936. Desde entonces, convirtió el exilio en territorio creativo.
Artista plástico, grabador, muralista, escritor, editor y diseñador, su obra recorrió múltiples lenguajes, pero siempre con una misma intención: la de hacer del arte una herramienta colectiva, capaz de construir identidad, denunciar injusticias y celebrar la cultura popular.
Participó activamente de proyectos editoriales (como Losada y Nova), ilustró libros, fundó revistas gráficas y consolidó un estilo moderno, sintetizado y de fuerte contenido simbólico. Pero fue a partir de los años cincuenta cuando su arte trascendió los bastidores y se proyectó en grande, sobre muros, fachadas y azulejos en distintas zonas de la ciudad.
Un recorrido por los murales de Luis Seoane que vale la caminata
Aunque muchas de sus obras se perdieron o permanecen fuera del radar, todavía es posible trazar un circuito mural para encontrarse con el trazo de Seoane en la ciudad. Su primera intervención mural, realizada en 1943 en el restaurante gallego “La casa de Troya” sobre avenida de Mayo, ya no se conserva, pero sí otros tres murales de Luis Seoane en Buenos Aires, que mantienen vivo su legado en la ciudad.
La pieza más visible (y monumental) titulada “El nacimiento del teatro argentino” se encuentra en el hall principal del Teatro San Martín, sobre la avenida Corrientes. Con figuras geométricas y estilizadas, el mural despliega una lectura visual sobre el origen del teatro en el país. Allí se mezclan elementos de la escena popular, rostros fragmentados, árboles simbólicos y una paleta terrosa que remite al trabajo manual y colectivo. Una síntesis perfecta entre el lenguaje plástico moderno e imaginario con la cultura local.
- Guamán Poma y el puente con América
A una pocas cuadras del teatro, en el barrio de Retiro, se encuentra el mural cerámico “Homenaje a Guaman Poma de Ayala”. Allí, Seoane recupera la figura del cronista andino que en siglo XVII denunció el sistema colonial español en la conquista. En un gesto poco habitual para un artista europeo de su época, Seoane inscribe su mirada dentro del pensamiento latinoamericano, donde revela el interés del artista por narrar también las luchas indígenas del continente. El mural, aunque escondido dentro de una galería, funciona como un gesto político de memoria.
- La matriarca silenciosa
El tercer punto del recorrido se encuentra en la entrada de un estacionamiento sobre plena calle corriente. Allí, casi camuflado entre autos y carteles, se alza un mural en cemento en relieve: una retícula de figuras femeninas arcaicas, vinculadas al imaginario gallego de matriarcas y leyendas medievales.
Es una obra tardía en su producción mural donde las placas de relieve de cemento organizan una retícula de figuras femeninas
Los murales de Luis Seoane en Buenos Aires como archivos presentes
Caminar por la ciudad siguiendo los rastros de Seoane no es solo un recorrido estético; es una forma de leer la ciudad como archivo. Cada mural suyo cuenta una historia mayor, en la que se cruzan política, migración, arte moderno y compromiso social. En un contexto donde el patrimonio mural urbano suele quedar relegado por el avance inmobiliario o la falta de políticas de conservación, estas obras nos interpelan. ¿Cómo cuidamos lo que no siempre miramos? ¿Qué dice una ciudad que deja desdibujar sus murales?
Seoane entendía que el arte no debía colgarse solo en galerías. Por eso llevo sus imágenes al espacio público, donde se vuelve visible lo colectivo en superficies cotidianas.
Sus murales siguen allí esperando a ser observados, recorridos, narrados.
Hoy más que nunca, en tiempos de repliegue individual y consumo acelerado, sus obras nos recuerdan que el arte también puede ser pausa, memoria, y comunidad.
Podemos distinguir que los murales de Luis Seoane en Buenos Aires conforman un circuito breve, pero profundamente símbolo. Una invitación a detenerse, observar y recordar que el arte también puede ser pausa, memoria y comunidad.
Tres murales, tres esquinas, un legado: los murales de Luis Seoane en Buenos Aires siguen hablando a quienes sepan detenerse a mirar.
¿Cómo llegar a los murales?
Teatro San Martín – Av. Corrientes 1530 – San Nicolás – Abierto todos los días.
Ideal para combinar con una salida al teatro, o merendar por la zona.
Galería del centro – Esmeralda 561 – Retiro – Ingreso libre en horario comercial
Estacionamiento – Galeria Malena – Av. Corrientes 2166 – Balvanera – visible desde la vía pública. Si vas en días de semana el tráfico es más tranquilo y el mural se puede observar con más detenimiento.


