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Los Esteros del Iberá, viaje al centro del humedal mesopotámico

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Los Esteros del Iberá, viaje al centro del humedal mesopotámico
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Relativamente poco conocida y fuera de los circuitos más turísticos de Argentina, la provincia de Corrientes posee una reserva natural con una fauna y flora excepcionales llamada: los Esteros del Iberá. Imposible no recomendar una escapada al menos para conectarse con la naturaleza o para pasar un fin de semana si están de paseo por Argentina.

Crónica de Los Esteros del Iberá

Su nombre proviene del guaraní (“Y Vera”, significa “Agua brillante”). Los Esteros del Iberá son pantanos y humedales que se extienden entre 15.000 y 25.000 km² en la provincia de Corrientes. Constituyen la segunda zona húmeda más grande del continente después del Pantanal brasilero. Por su ubicación geográfica, y aislados de todo, no resulta de muy fácil acceso (¡nada fácil!). Pero es justamente por esta razón que su fauna es tan rica y variada y en cuyo hábitat viven muchas especies amenazadas. ¿Qué estamos esperando? ¡Vamos!

Colonia Carlos Pellegrini, la localidad de Los Esteros del Iberá

Es bastante simple: la única puerta de entrada de los Esteros del Iberá es esta pequeña localidad encantadora en medio de la nada que bordea los esteros y se llama Colonia Carlos Pellegrini. Desde la ciudad de Mercedes (la más cercana a 130 kilómetros) llegarán a la localidad después de recorrer un camino de… ¡110 kilómetros! Pero estén seguros de una cosa: vale la pena el recorrido. Para hospedarse y recuperar energías después de tantas emociones, la única opción conveniente en precio es el Camping Municipal. Con espacio verde y vista impresionante a Los Esteros del Iberá, allí encontrarán toda la infraestructura necesaria (y hasta algunas parrillas). Tip para no olvidar: no se olviden de llevar su carpa, podría ser útil… Opción intermedia: las Cabanas y Posada el Paso. Justo en frente de la plaza principal del pueblo, donde podrán ver que se reúnen las familias al caer la tarde para compartir unos ricos mates mientras los chicos juegan, con precios accesibles y en un entorno muy tranquilo. Las cabañas que ofrecen son independientes y el desayuno se sirve en la vereda con el canto de pájaros de fondo: ideal para empezar un día lleno de aventuras y emociones. El último lugar que pudimos visitar fue el Ñande Retá. Este hotel,  casa “bed and breakfast”, está situado en un cuadro de ensueño con una piscina y algunas hamacas para relajarse el tiempo que haga falta. Se puede pedir con desayuno o media pensión. Tal vez parezca muy pretencioso para un viaje de tipo “gasolero” pero no lo descarten ya que es una buena opción, considerando que no hay muchas ofertas gastronómicas en la Colonia Carlos Pellegrini. ¡Tengan en cuenta que un camión de alimentos abastece a toda la localidad cada dos semanas! De los cuatro restaurantes que vimos en el pueblo, dos retuvieron nuestra atención: Don Marcos y Yacaru Pora. El primero propone generalmente un delicioso plato único, casero y a muy buen precio. El segundo, cuya dueña Silvia, de origen entrerriano se enamoró de los Esteros del Iberá, les propone una carta mucho más completa con especialidades locales y hasta algunos pescados. También es comida casera y no es caro, ¿qué más se puede pedir? ¡Corran a probar sus platos! Si pensaron en preparar ustedes mismos algo improvisado, sepan que no vimos ningún almacén o supermercado… Sólo algunos kioscos con precios exorbitantes y poca variedad.

En pleno corazón de los senderos del Iberá

Les aconsejamos arrancar el día en la entrada de Colonia Carlos Pellegrini, allí donde los guarda parques instalaron su base. Desde este punto, se abren dos senderos y más vale recorrerlos durante la mañana bien temprano para evitar el calor y sobretodo la mayor cantidad de mosquitos posible… ¡Son realmente voraces! Podemos dar fe de ello ya que tuvimos que pasar por esa amarga experiencia… (No olviden llevar repelentes, es importante si quieren tener un buen recuerdo del viaje). Está abierto de 8h a 19h y podrán recorrer estos senderos solos o acompañados de un guardia con solo obtener una entrada suplementaria. El primero de los caminos, justo en frente del puesto guarda parques se llama el sendero de los monos. Un paseo que dura aproximadamente media hora donde podrán apreciar familias de monos carayá (monos aulladores), una especie de color pelirrojo para las hembras y de negro para los machos. Su tamaño varía entre 50 y 70 centímetros. ¿Su particularidad? Forman parte de los animales más ruidosos del mundo y hasta aparecen en el libro de récords. ¡Su grito se puede oír a 16 km de distancia! Un verdadero concierto en su entorno natural que los asombrará. El segundo sendero, el sendero de los montes, se encuentra detrás de la base de los guarda parques, mide 2.300 metros de largo, y termina en una espléndida pasarela que bordea Los Esteros del Iberá. Un punto panorámico ideal para observar la inmensidad del lugar y más de 250 especies de: pájaros, tatús mulitas, con un poco de suerte cruzarán algún zorro y la estrella local: el carpincho. El roedor más grande del mundo más conocido tal vez por el nombre de capibara en otros países. De adulto mide entre 1m y 1,35m y pesa entre 35 y 70 kilos. Los van a ver por todos lados. Nadando en el agua o en tierra firme  comiendo pasto. Por su aspecto doméstico dan ganas de acercarse y hasta de acariciarlos pero son bastante miedosos y apenas los vean llegar, escaparán rápidamente, como el gato montés que tuvimos la suerte increíble de poder cruzar antes de nuestra excursión…

Excursión en lancha por Los Esteros del Iberá

Evidentemente es el programa obligado durante la estadía. A precio accesible, esta excursión es posible organizarla a través de su hotel o directamente en la entrada del pueblo (un poco más lejos del puesto del guarda parques) en una cabaña que se divisa fácilmente ya que se puede leer “excursiones” en su fachada. Ya equipados con los chalecos salvavidas, están listos para embarcarse en un paseo que no olvidarán jamás. Lo primero que les llamará la atención: la flora del lugar. Es tan densa y tiene tantas especies acuáticas que se crean verdaderos islotes flotantes naturales. Sobre estos últimos, tuvimos la suerte de divisar al ciervo de los pantanos. Muy buen nadador y considerado como especie en peligro, al igual que el ciervo de las pampas (pero que vive en tierra firme), el primero vive todo el año sobre estas islas flotantes y sólo es posible observarlos a través de una embarcación. En medio de una abundante cantidad de pájaros como el gran tucán, el ñandú, y diversas especies de rapaces como el sorprendente Chajá, garzas y hasta cigüeñas, de repente nos topamos frente a frente con uno de los protagonistas de la reserva natural: el yacaré. Este caimán de color negro se puede afirmar que está omnipresente (para nuestra gran alegría). Puede medir más de dos metros de largo y se alimenta de peces, pájaros y bebés carpinchos. Pero no teman, nosotros somos muy grandotes para sus pequeños estómagos… Y al contrario de las demás especies, cuando ven llegar la embarcación, se quedan como si nada a pocos metros de nosotros. Un espectáculo extraordinario. Entre las especies presentes pero que no tuvimos la suerte de cruzar también se encuentran: el aguará guazú (zorro grande de crin roja), el ocelote, un felino predador del tamaño de un lobo y de aspecto parecido al yaguar. En los Esteros del Iberá, existen distintas especies de serpientes con las que no tuvimos (¿lamentablemente?) la “suerte” de cruzarnos… Entre las especies se encuentran: la muy venenosa víbora de la cruz, la llamada crótalo (serpiente tipo cascabel) y la serpiente de coral, además de las inofensivas cobras de agua, hydrodynastes gigas, la falsa yarará y la anaconda curiyú.

Después de un magnífico atardecer, sepan que también es posible hacer una excursión de noche con la luna y estrellas reflejadas en los Esteros del Iberá… Un momento mágico para atesorar. A la madrugada algunos retomarán viaje rumbo al norte hasta llegar al destino más conocido: las cataratas del Iguazú y otros tal, vez regresen a Buenos Aires, pero en el camino les proponemos hacer una escala en la Provincia de Entre Ríos, que no aparece mucho en las guías turísticas internacionales y realmente vale la pena conocer.

Cómo llegar: 

En micro desde la terminal de Retiro: las compañías Tigre Iguazú, Crucero del Norte, Flechabus e Itati entre otras. Salen aproximadamente cinco micros por día hasta Mercedes desde AR$900. Duración: alrededor de 9h. Desde Mercedes, un único mini-bus por día (excepto el domingo) para llegar hasta la Colonia Carlos Pellegrini a las 12h. La vuelta es a las 4h desde la Colonia Carlos Pellegrini.

En avión desde el Aeroparque de Buenos Aires: por Aerolíneas Argentinas hasta Posadas (A 200 kilómetros de Colonia Carlos Pellegrini). Algunos hoteles ofrecen el traslado así como otros transportes privados.

En auto desde Buenos Aires: vía la Ruta Nacional 14 desde la Ruta Nacional 119 hasta llegar a la RP40 (Camino de tierra 110 kilómetros). Cuenten unas 9h de ruta.

Terminal de micros de Mercedes:

Avenida San Martín 1405-1499

Tel: (+54) 3773 42-0165

Aeropuerto Internacional de Posadas:

Libertador General José de San Martín (PSS)

Ruta Nacional 12 Km. 1366

Tel: (+54) 376 445-7413

Oficina de turismo:

En la entrada del pueblo (Centro de visitantes)

Parque Provincial Iberá:

En la entrada del pueblo (Guarda parques)

Entrada gratuita

Nuestros restaurantes preferidos:

Don Marcos – Ruta 40 y Guazu Vira

Yacaru Pora – Yaguarete y Caraguata

Nuestros campings / hoteles preferidos:

Camping Municipal – Mbigua

Las Cabanas y Posada el Paso – Timbo y Yaguarete

Ñande Retá – Guasu Vira y Caraguata

Foto: Bastien Poupat

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