TOP 10: Qué hacer y qué probar en el Barrio Chino

barrio chino buenos aires

El barrio chino es uno de los más emblemáticos de la ciudad de Buenos Aires. No hay turista que no pase por allí a curiosear, y no hay residente que no se pase de vez en cuando a comprar un ingrediente raro o a probar sus delicias asiáticas. La gran fachada del barrio y sus dragones guardianes abren paso a una calle (ahora peatonal, por suerte) llena de secretitos y sorpresas kitsch que amamos.

  1. Melona

Probablemente todos los turistas han escuchado “¡Tenes que probar un helado melona!”, y si es verano, lo escuchan dos o tres veces. Se trata de un helado coreano muy frutal y cremoso que viene en palito y se vende en casi todos los puestos y supermercados del barrio. El original es sabor a melón pero también se consigue de banana, frutilla y mango.

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  1. Comida al paso

La comida callejera asiática es un mundo lleno de posibilidades. Los principales puestitos de comida (que suele venir en pinchos o pequeñas bandejas de plástico, para comer de pie) están en la calle Arribeños y en la calle Mendoza. Entre los manjares más buscados están las salchichas rebozadas, el chivito con salsa oriental, los pinchos de langostinos y los buñuelos de batata.

  1. Supermercados

El barrio chino es famoso por sus supermercados muy bien provistos, en los que se consiguen cosas que no hay en ningún otro mercado de Buenos Aires. Harinas de todo tipo, aderezos raros, tés de alta calidad, productos con empaques escritos en símbolos asiáticos indescifrables, mucho pescado, especias y frutos secos exóticos. Los más conocidos son Tina y Asia Oriental, en la calle Mendoza.

  1. Bebidas refrescantes

En cuanto a bebidas, también sería bueno probar los tés fríos y jugos en lata que venden en el barrio. Los más populares son los de uva, pero las variedades son muchísimas e incluyen de mango, de canela y de Lichi (o Lychee, una fruta exótica de origen chino muy dulce y nutritiva).

  1. Restaurantes

En el barrio encontramos buenos restaurantes chinos, pero irónicamente, también malos. Todos contentos y China Rose están entre los más nombrados, pero la oferta gastronómica de la zona se extiende a otros países asiáticos imperdibles: no dejen de pasar por Lotus Neo Thai para una cena tailandesa o por BBQ Town para una parrilla bien coreana (platitos infinitos para probar y una parrilla en el centro de la mesa para que cocines tu propia carne).

  1. Panqueques dorayaki

Los dorayakis son una especie de dulce japonés que consiste en dos pequeños panqueques muy esponjosos que envuelven un relleno dulce. En los supermercados pueden encontrarlos en paquetes de tres con relleno de poroto dulce (aduki), crema pastelera y té verde, aunque es posible también conseguirlos en su forma artesanal en los restaurantes japoneses de la zona.

  1. Sushi al paso

Esto es algo que algunos aman hacer y que otros rechazan completamente, así que lo dejamos a criterio personal, pero es una práctica cómoda y común comprar rolls de sushi fresco en los supermercados y comerlos al paso con la mano. Muchos se los llevan a las barrancas de Belgrano para hacer un picnic japonés cuando el día está lindo.

  1. Caramelitos de jengibre con nuez

El jenjibre está muy de moda, y debería estarlo. Es un calmante de los dolores y la migraña, alivia la gripe y los mareos, es un antidepresivo y un afrodisíaco natural… y todo eso lo pueden conseguir en forma de caramelitos dulces en el barrio chino. ¿Ya van en camino?

  1. Tienditas “de todo un poco”

Otra razón por la que muchos se acercan al barrio chino es para comprar en las surtidas tiendas de la calle Arribeños un montón de baratijas o regalitos que van desde abanicos, velas y objetos decorativos hasta herramientas para artistas como pinceles y pinturas. Un gran favorito son los sets de luces que vienen en círculos de papel de colores, son muy lindas y se pueden colgar en el balcón o en el jardín. No tengan miedo de jurungar los estantes, hay ropa, bisutería, utensilio de cocina… todo a precios muy bajos.

  1. Galletas de la fortuna

Sí, ya sabemos que se consiguen en cualquier lugar del mundo, pero si están en el barrio chino es un must para cerrar el paseo e irse con una linda reflexión de recuerdo.

Foto: Eva Contreras