Las profesiones más curiosas de Buenos Aires

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Foto: Wally Gobetz (Flickr)

Esta ciudad es insólita y nos tiene bien malcriados con sus coloridas sorpresas; sin embargo, siempre es bueno recordar esos detallitos que la hacen tan… -digamos- pintoresca. En esta oportunidad, una lista de ocupaciones que difícilmente se aprecian tanto en otras ciudades como en esta capital y que no entran precisamente en el “horario de oficina”.

Afilador de cuchillos

Posiblemente el más raro, y algo que nunca vi en ningún otro país. Les ruego por favor que si lo vieron en otro lado, me cuenten su historia.

Seguramente les pasó que estaban tranquilos en su casa u oficina y comenzaron a escuchar un silbido raro, melódico, con un patrón. Quizás nunca le prestaron atención, o quizás sí le prestaron atención y pensaron que era cualquier otra cosa. No es nada menos que un “afilador de cuchillos” ambulante, que va por la calle anunciando su paso con una melodía característica que hacen con una especie de flauta de pan. Así que ya saben, si sus cuchillos necesitan estar más afilados para el almuerzo, ¡a afinar los oídos!

Paseador de perros

Imposible no notar los paseadores de perros con sus llamativas manadas de caninos paseando por las calles del barrio cada mañana. Es impresionante como algunos pueden llevar hasta 15 perros por las veredas de Buenos Aires, con toda la tranquilidad de quien está dominando la situación. Un espectáculo que puede disfrutarse en dos turnos: por la mañana o por la tarde.

Por muy entretenido y gracioso que pueda ser la escena, en Buenos Aires esta profesión es tomada muy en serio… hay agencias, escuelas e incluso un registro público que se hace ante la Agencia de Protección Ambiental (APRA). Se dice que hay unos 6 mil paseadores de perros (una cifra que no debería alarmarnos si tomamos en cuenta de que casi el 80% de los argentinos tiene una mascota). ¡Se habla incluso de un sindicato de paseadores de perros!

Reciclador urbano 

En ninguna otra ciudad es tan popular el oficio del “cartoneo” como en la ciudad de Buenos Aires y en sus alrededores. Los cartoneros o “recicladores urbanos” van por las calles recolectando residuos de cartón o papel en las tiendas o casas, las transportan en unos carros precarios y luego los venden para reciclaje. Es común verlos transportando grandes cantidades de cartón por las calles de los barrios de Buenos Aires, no importa si es un barrio tranquilo como Villa Urquiza o una turístico como Palermo. Un oficio que se afianzó después de la crisis económica de 2001.

Cuida-autos

Hayan o no hayan escuchado antes la palabra “trapito”, si tienen algunos meses en Buenos Aires seguro notaron su presencia. Este término un poco despectivo se refiere a los “cuida-autos” que exigen una “propina” a cambio del servicio de vigilar su auto cuando lo estacionan en la calle. Es un oficio 100% informal y no regulado por la ley; de hecho, se suelen escuchar historias de “trapitos” que cometen actos de violencia o vandalismo si el cliente se rehúsa a pagar la tarifa impuesta.

Cambio de dinero clandestino

“Promotores” informales, normalmente ubicados a lo largo de la calle Florida; que gestionan el cambio de monedas extranjeras (USD, EUR) por pesos argentinos sin pasar por el banco. Ahora, para entender mejor de qué se trata, tenemos que retroceder un poco al año 2011, cuando se estableció un control cambiario en Argentina y se asignó un valor de cambio fijo a la moneda nacional. Así surgió la necesidad de un sistema de cambio paralelo, donde se podía dinero en el “mercado negro” con hasta un 70% de diferencia de la tasa oficial. Pueden leer nuestra nota sobre el dinero en Argentina.

Entonces, si por ejemplo eran turistas o recién llegados y traían dólares / euros con ustedes, convenía mucho más buscar un cambio favorecedor donde pueden ganar más pesos por dólar que lo que ofrecía el banco. Así surgieron los “arbolitos”, personajes en la plena vía pública que anuncian “cambio, cambio, cambio” e intentan reclutar turistas para que vengan hasta sus -a veces clandestinas- oficinas o locales a cambiar su dinero.

En algún momento, los arbolitos eran muchísimos. Cuando se eliminó el control cambiario, el número se redujo significativamente; sin embargo, sigue existiendo cierto porcentaje de diferencia entre el cambio oficial y el cambio paralelo, así que todavía pueden escucharse a los “arbolitos” promocionar sus servicios en el centro de Buenos Aires.