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¿Cómo sacar la licencia de conducir en Buenos Aires?

manejar buenos aires
Foto: Dan Gold

Una guía práctica de cómo sacar la licencia de conducir en Buenos Aires, especialmente para expats o extranjeros residentes.


Salir a conquistar las rutas argentinas y enamorarse de sus paisajes encantadores… ¡Eso sí que es un buen plan para las próximas vacaciones! ¿Tienen residencia en Argentina y desean obtener la licencia de conducir en Buenos Aires? ¡No se pueden perder esta guía!

OJO: Antes de agarrar un volante en Argentina, asegúrense de conocer bien la calle: por ejemplo, los semáforos se encuentran del otro lado de la ruta, encender las luces de cruce es obligatorio en todas las rutas nacionales, ¡y los límites de velocidad no son los mismos que en el extranjero!

Un trámite para residentes

Para conseguir la licencia de conducir en Argentina, necesitan obtener previamente el DNI y el estatuto de residente. Los turistas y viajeros no pueden acceder al permiso de conducir argentino (aunque pueden circular en territorio nacional con un permiso internacional).

Una vez que obtengan la residencia argentina, podrán sacar la licencia de conducir nacional. Si tienen una residencia temporaria, deberán renovarla cada año con el DNI.

Sacar turno para licencia de conducir

La página web del trámite es muy informativa e incluye todos los pasos a seguir para obtener una licencia de conducir B1 (automóviles).

Primero tienen que conseguir un turno para tramitar la licencia de conducir. Háganlo con tiempo ya que puede tardar varios meses para obtener un turno y calculen que les tomará un día entero. (Consideren un turno a la mañana para poder finalizar el trámite el mismo día).

Antes de comenzar el trámite, es necesario que tengan todos los certificados necesarios (antecedentes de infracciones de tránsito, antecedentes penales) y abonar el costo del trámite.

Curso de Educación Vial

Deberán cursar y obtener el certificado de asistencia al “Curso de Educación Vial”. Para ello, existen varias opciones: asistir a un curso gratuito de 6h en la escuela pública de Once, hacer el curso online, o hacer un curso pago en una Academia autorizada (lista disponible aquí).

El curso teórico es obligatorio pero el curso de manejo no es necesario.

El Día D

El día del turno, deben pasar las tres grandes etapas para obtener la licencia de conducir en Argentina.

  1. Primero los exámenes psicofísicos: pruebas de visión, audición y un psicólogo.  Si manejan con anteojos, no los olviden ese día, consideramos que los necesitará en caso de control.
  2. Luego, el examen teórico: deberán responder un cuestionario simple online y obtendrán la respuesta en directo. El examen teórico es mucho más fácil y sin trampas: 30 preguntas en un cuestionario de opción múltiple, el cual fue publicado aquí.
  3. Finalmente, la prueba de manejo.

La prueba de manejo

  • Se hace en autos doble comando junto con el examinador.
  • Se hace directamente en la calle para evaluar el desempeño del/a conductor/a en un contexto real.
  • Según la sede seleccionada, se puede elegir entre manual o automático.
  • A la salida, ¡ya contarán con su licencia de conducir definitiva!

Algunas cosas para tener en cuenta

  • Entre las etapas clave de la prueba está: estacionar en paralelo, acelerar, subir/bajar, zigzaguear conos y… ¡la famosa prueba de la rotonda en marcha atrás!
  • En Argentina es posible la renovación de la licencia de conducir. Según un calendario que depende de la residencia y el estatuto, tendrán que volver a pasar regularmente un test teórico simplificad -esta vez online y en sus casas- retirar los certificados necesarios y volver a pasar los tests psicofísicos.
  • Si se mudan fuera de capital, tienen 3 meses para hacer el cambio de licencia de conducir gratis… luego habría que volver a hacer todo el proceso.
  • La validez se puede extender hasta 10 años para conductores de 16-29 años de edad; o hasta 6 para conductores mayores de 40.

¡Buen viaje!


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Domselaar, una escapada al castillo guerrero

Castillo Guerrero en Domselaar

 Domselaar es una pequeña localidad en el partido de San Vicente, provincia de Buenos Aires. Allí se puede visitar el «Castillo Guerrero» en tributo a Felicitas Guerrero. 


A pocos kilómetros de Buenos Aires se encuentra la localidad de Domselaar con su Castillo Guerrero. Este lugar atesora la leyenda de Felicitas Guerrero contada por su propia familia. En esta nota te mostramos la ruta de una de las mujeres más interesantes de la narrativa porteña.

Qué ver en Domselaar

Domselaar Tuvo una gran notoriedad durante el siglo XXI, ya que era una conexión entre las zonas rurales de Buenos Aires y las grandes ciudades. Cuando se inauguró la estación de tren en 1875, se fundó este paraje que actualmente cuenta con más de 2500 habitantes.

Además del Castillo Guerrero, que es su principal atracción y vamos a explicar en detalle más abajo, en este pueblo también se puede visitar la capilla Santa Clara de Asís. Se trata de un templo muy antiguo, construido en 1875 por obra del arquitecto alemán Carl Kihlberg, quien realizó importantes edificios en Buenos Aires. Hoy está declarada como Museo Histórico Nacional.

A 15 kilómetros de Domselaar se encuentra la cabecera del partido, la ciudad de San Vicente. En ella se puede visitar la reserva natural Lagunas de San Vicente con aves y plantas autóctonas.

En este partido, además, se puede visitar un sitio histórico para la Argentina: el Museo 17 de Octubre que fue, desde 1945 hasta 1955, la quinta del presidente Juan Domingo Perón. Allí se pueden ver varios de sus objetos personales, el tren presidencial que se usaba en aquella época, y la casa de fin de semana.

Un castillo lejos de la ciudad

Felicitas Guerrero es uno de los personajes más convocantes de la historia porteña. Felicitas quedó viuda a sus 25 años, y también millonaria. Era una de las mujeres más adineradas de Buenos Aires y también una de las más hermosas. Cuando decidió casarse con un hombre terrateniente, otro de sus pretendientes , despechado, la asesinó. Te contamos su historia en nuestra nota de leyendas urbanas.

La cuestión es que, su familia, asediada por las habladurías porteñas, construyó una residencia lejos de la ciudad. Y fue así que llegaron a su estancia de Domselaar, que en ese entonces era un depósito de ganado.

El Castillo Guerrero en Domselaar, partido de San Vicente, quedó listo en 1872. A lo largo de los años fueron los hermanos Guerrero quienes se hicieron cargo de la casa. Su anteúltima heredera fue Josefina Guerrero, sobrina nieta de Felicitas.

Qué ver en el Castillo de Domselaar

📅  Visitas. Las visitas se realizan domingos y feriados.

🎫​ Reservas. Es obligatorio reservar la entrada a través de Whatsapp.

🏰​ Historia. En el inicio del recorrido se puede ver la casona por fuera. Es el momento para sacarse fotos, porque el paisaje arquitectónico es especial para eso. Luego, se da lugar a la historia de Felicitas a cargo de los guías, que se hace en el jardín que se ubica en la entrada principal del Castillo.

🚪 Recorrido por el interior. Después del relato, viene la visita guiada en el interior. Los guías explican la procedencia de los materiales e incluso se pueden ver objetos pertenecientes a la protagonista de la historia y el único retrato que existe de ella. También se conserva el arma homicida. Para amantes de los libros, la casa contiene una biblioteca con ediciones antiguas de obras clásicas.

🌳 Final. Cuando la vista finaliza (está permitido recorrer planta baja, el primer piso, y el subsuelo, la propiedad cuanta con 4 pisos), podés permanecer en el predio un rato más. Recomendamos recorrer el extenso jardín con árboles centenarios.

📸​ Producciones. El Castillo de Domselaar puede alquilarse para producciones de fotos o filmaciones. De hecho, la casona fue el escenario de películas como El Cuento de las Comadrejas, del director argentino Juan José Campanella.

​🍴 Recomendamos. Después, podés ir a comer a la parrilla La Ponderosa, que está justo al lado del Castillo.

Cómo llegar a Domselaar


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TOP: 9 chocolaterías en Buenos Aires

chocolaterias buenos aires
Ph: Vasalissa Chocolatier

El 13 de septiembre se celebra el Día del Chocolate, pero en Buenos Aires se puede comer buen chocolate todo el año. Éstas son nuestras chocolaterías recomendadas.


El chocolate, ese manjar de los dioses está vigente durante todas las épocas del año, tiene el 13 de septiembre su fecha especial: se celebra el Día del Chocolate en conmemoración a la fecha de nacimiento de Roald Dahl, autor de la novela Charlie y la Fábrica de Chocolate.

Buenos Aires y el chocolate

En Buenos Aires tiene su merecido homenaje en las bombonerías y chocolaterías. Algunas son centenarias con recetas secretas que se van pasando de generación en generación; y otras más modernas, pero con un cuidado cauteloso de la materia prima.

Hubo una época en que era tradición llevar una caja de bombones cuando nacía un bebé o cuando te invitaban a cenar unos amigos a su casa. Los bombones de las confiterías era un clásico (casi tenían tanto protagonismo como las masitas secas) y cada barrio tenía una o varias bombonerías.

Más allá de las costumbres, siempre es buen momento para devorar este manjar en cualquiera de sus formatos: tabletas, trufas, bombones, en taza y hasta en figuras que parecen verdaderas obras de arte.

Salimos en busca de la ruta del chocolate y en esta lista les dejamos un detallado resumen de nuestra dulce panzada.

1. El Crisantemo

Una de las bombonerías más antiguas es el Crisantemo (tiene más de cien años en la ciudad) y está ubicada a pocas cuadras del Obelisco. Se mantiene intacta a través de los años y es famosa por sus cajitas de bombones con forma de flor (chocolate con leche, amargo y blanco), los de fruta y licor. Queda en Cerrito 1168, en el barrio de Retiro.

2. Corso

La bombonería Corso, con sus cajas de bombones y la atención personalizada de su dueña Norma es un lugar ideal para disfrutar del inconfundible aroma a chocolate y recetas familiares que se conservan hace más de 80 años. Son riquísimos los de leche rellenos con dulce de leche y los nostálgicos siempre van en busca del marrón glacé.

3. Fénix 

La chocolatería Fénix, con más de cien años produciendo chocolate artesanal, también tiene su pequeño local con venta al público en Constitución. Se destaca su línea «Salgado Grands Crus» hechos con una colección de granos de cacao de diferentes orígenes de Latinoamérica.

4. Choice

En Recoleta el pequeño local Choice es uno de los preferidos por los vecinos. Un imperdible: las bolitas de mini galletitas bañadas en chocolate con leche.

5. El viejo oso 

Otra parada obligada es en el Viejo Oso (Montevideo 1594).  Las figuras de chocolate (desde animales hasta zapatos sofisticados) los conquistarán desde la vidriera. Además, no pueden dejar de probar sus trufas.

6. Vasalissa Chocolatier 

En Vasalissa Chocolatier tienen chocolates que son dignas producciones artísticas. Cada una de las piezas tienen tantos detalles que hasta da pena comerlas. Tienen gran variedad de trufas (de naranja, limón, rosas, frutos rojos, etc). Adoramos el bombón de almendras y el beso de dulce de leche.

7. Rapanui 

Rapanui nació en Bariloche y con sus exquisitos chocolates conquistó Buenos Aires. La trufa Patagonia con crema de frambuesas, frutillas, grosellas y cassis bañada en chocolate amargo es una de nuestras preferidas.

8. Mamuschka 

Un pedacito de la Patagonia también está en el pequeño local de Mamuschka en el shopping Recoleta Mall. Imposible no tentarse con sus afamados ositos de chocolate con leche o blancos rellenos con dulce de leche.

9. Puro cacao 

En Puro Cacao se hace arte con el chocolate y cada una de sus piezas son súper artesanales y creativas. Tienen una colección llamada sistema solar con huevos de Pascua con distintos planetas. Y también bombones con whisky, vino Malbec y hasta de distintos quesos como el azul.

Y para el Día internacional del chocolate…

¡El 13 de septiembre, celebramos el chocolate ! Ese día, muchas panaderías de la ciudad proponen ofertas especiales.

Tipos de casas en Argentina, un pequeño glosario

tipos de casas en argentina
Foto: Andrea Leopardi

Explicamos en detalle los principales tipos de casas y departamentos en Argentina.


PH, casa chorizo, conventillo… No siempre es fácil descifrar los anuncios inmobiliarios cuando estamos buscando una casa o un departamento en Buenos Aires. Les dejamos un pequeño glosario de casas típicas de Argentina.

La casa chorizo, el hogar porteño de 1880-1930

A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, el vertiginoso aumento de la población porteña ligada a las olas de inmigración europeas trajo consigo una modificación en las viviendas urbanas. Las manzanas son subdivididas en parcelas angostas y largas de aprox. 8 metros y medio. Es en estas parcelas nació el concepto de casa chorizo.

Este estilo de casa consiste en una sucesión de piezas de 4×4, que ventilan una galería o patio exterior. Las piezas de servicio como la sala de baño y la cocina son más pequeñas y frecuentemente están ubicadas al fondo del patio. Las casas chorizo muchas veces conservan o sus características de época, como las molduras y los parqués.

En sus orígenes, la casa chorizo fue pensada para acoger una familia. Con la expansión demográfica, muchas veces fue dividida en departamentos, de ahí los famosos PH.

Para ver una casa chorizo pueden ir a la Casa de los Ezeiza, pasaje de la Defensa en San Telmo.

PH o “Propiedad Horizontal”

Detrás del porche de un antiguo edificio, se esconde a veces un muy largo pasillo exterior, el cual distribuye pequeñas casas de un solo piso alrededor de un patio central o una galería. Esto es un PH, un estilo típico de departamento argentino.

Muchas veces nacidos de antiguas casas chorizos, los PH conservan el encanto antiguo y tienen techos altos. Son especialmente valorados por su espacio exterior (galería o patio que distribuye las piezas) y sus piezas de una superficie más significativa que la de los departamentos modernos.

Los PH renovados suelen permitir el acceso de una pieza a la otra desde el interior, pero algunas construcciones han conservado la distribución de origen, únicamente desde el espacio exterior.

El conventillo, la vivienda popular porteña

El conventillo es una vivienda colectiva popular argentina. El primer conventillo apareció en Buenos Aires en 1785. Un siglo más tarde, contábamos 1770 conventillos en la capital argentina.

Se trata de una vivienda colectiva donde viven varias familias. Las habitaciones son privadas y las piezas de servicio y el patio son de uso colectivo.

Hoy en día, todavía encontramos conventillos tradicionales en funcionamiento, especialmente en el barrio de la Boca. Se puede alquilar una habitación, o comprar un porcentaje del conventillo para ser copropietario.

La casa cajón, el compacto de los años ‘50

A partir de los años 1930, la casa chorizo fue reemplazada por el advenimiento de un tipo nuevo de vivienda: la casa cajón.

Más compacta para hacerle frente a la expansión demográfica urbana, la casa cajón ya no tiene pasillo: el espacio es un rectángulo dividido en cuatro, donde a veces se pone el lavadero exterior o un porche. Los techos altos desaparecen, así como el espacio exterior.

Si bien la denominación ha desaparecido de los anuncios inmobiliarios, este tipo de distribución es fácilmente reconocible durante la visita de un departamento.

El petit hôtel, la casa burguesa de un piso

El petit hotel no es un hotel pequeño, sino una expresión que se refiere a un hotel particular. Pensada como respuesta a la necesidad de espacio en la capital, esta casa burguesa de un piso reemplazó a la casa en forma de peine.

Detrás de una fachada opulenta, se esconden dos niveles de vivienda, en los cuales a veces se agregan habitaciones en los áticos para el personal. Detrás de la casa, solemos encontrar un jardín o un gran patio.

Hoy en día, estas casas son alquiladas o vendidas enteras para ser utilizadas como vivienda o oficinas, o a veces subdivididas en departamentos suntuosos. Los materiales de la época (parqué, mármol) son generalmente renovados para conservar el encanto por lo antiguo de los propietarios.

El depto: del monoambiente al multi-ambiente

En Argentina no se dice «apartamento» ni «piso», para encontrar uno de esos tendrán que usar la palabra «departamento» o el diminutivo «depto», más familiar.

Los anuncios inmobiliarios están llenos de jerga: «PB» para planta baja, «frente» para un edificio que da a la calle, «monoambiente» para un estudio o «2 ambientes» para un departamento que tiene un dormitorio separado, etc.

Y a las afueras de la ciudad…

En la provincia de Buenos Aires o en el interior de país, la vivienda cambia radicalmente. Las superficies del terreno son más grandes y las casas también.

En los barrios cerrados o «countries«, las casas ostentosas y modernas son ocupadas los fines de semana o durante las vacaciones por dueños ricos, amantes de los espacios residenciales de lujo con servicios.

Las quintas, a su vez, son casas de campo, a veces de piedra, otras veces de un material liviano, utilizadas para relajarse o a veces como vivienda permanente. Suelen ser construidas en terrenos de menos de una hectárea. Algunas veces se transforman en posadas para hospedar viajeros. Por último, las estancias son las propiedades más grandes de Argentina, cuyas construcciones están rodeadas de hectáreas de campos para la ganadería o la agricultura.

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Tu departamento en Buenos Aires

El Gato Escaldado, la librería más caliente de Boedo

librería boedo
Ph: Facebook de El Gato Escaldado

La iniciativa surgió en el 2006 ante la falta de una buena librería en el barrio de Boedo. Su objetivo era claro: proponer una buena selección de libros y un espacio independiente donde poder compartir el amor a la lectura.

Fue así que nació El Gato Escaldado, en un barrio que supo mantener una cierta tradición literaria y cuyo nombre rinde homenaje al libro de poemas de Nicolás Olivari, figura intelectual de los años 30.

La librería está íntimamente ligada a la vida cultural del barrio y es un miembro activo de la misma. A lo largo de todo el año (y sobre todo durante septiembre, en la “semana de Boedo”) organiza eventos culturales como lecturas, conciertos, proyecciones y se asocia con distintos comercios para mantener viva esa cultura tan propia del barrio.

Además de un generoso sector dedicado a la literatura infantil, cuentan con una buena selección de grandes clásicos de la literatura argentina, latinoamericana e internacional. No dejen de chusmear el rincón dedicado a las ciencias sociales y al diseño y artes en general.

A la salida, pueden ir a Pan y Arte o al Café Margot a tomar algo rico mientras hojean sus nuevas adquisiciones y disfrutan de la buena onda del barrio.

El Gato Escaldado
Av. Independencia 3548 – Boedo
Tel: 11 6513-6779
Martes a viernes, de 11 a 14h y de 16 a 19h
Sábados de 11 a 14h

CIRCUITO: Boedo y Almagro, la bohemia porteña

 

Buenos Aires para los amantes del queso

queso buenos aires
Foto: El Club de los Quesos

Dónde y cómo comprar y comer un rico queso en Buenos Aires: Una guía no exhaustiva preparada por una francesa amante del fromage.


Si le preguntan a cualquier francés qué es lo que más extrañan cuando están en otro país, la respuesta es unánime: ¡El queso!

De consistencia dura, tierna, azul, desbordante o cremosa… si tan solo de leer la descripción se les hace agua la boca (sean franceses o no), presten atención porque esta nota es para ustedes.

Aunque Argentina no sea precisamente el país con más variedades de queso, y aunque aquí no exista esa fascinación por su olor fuerte (tipo medio transpirado, casi podrido…), ni comprendan esa sensibilidad hacia los tonos verdosos y azulados que puede llegar a adquirir la lactosa pudriéndose… a pesar de todo esto: les proponemos echar un vistazo no exhaustivo de los pequeños tesoros queseros de la capital porteña.

Maestros queseros

🧀 El maestro quesero Paul Fabianos ofrece con su Super Fromage una increíble variedad de quesos franceses y suizos. Morimos por un Chevrotin ahumado, un  queso brie cremoso como se debe, un pedazo de Tomme o de Gorgonzola que se deshaga como una manteca. El pedido se hace por mail: [email protected] 

🧀 Francés, expatriado en Córdoba y productor de queso, Julien Baudet nos deleita con su Bonne Étoile. La estrella de los quesos: ¡la cabra! El mínimo de cada pedido es de 5 kg de queso madurado, así que les recomendamos la opción de compra grupal entre amantes del buen queso. Por unidad, se puede comprar en Co-pain.

Queso en los mercados porteños

🧀 Durante la temporada de la leche, pueden pedir los quesos de Elise de Rincquesen y su  Granja Champs Élysées!

🧀 Entre otras maravillas de este mercado artesanal, solidario y biológico, el Mercado Bonpland reúne a pequeños productores de sabrosos y auténticos quesos de granja de la provincia de Buenos Aires. Hay para todos los gustos: desde el queso de cabra blando (perfecto para tostaditas) al queso Reggiano para rallar, pasando por queso provoleta con finas hierbas para acompañar los asados.

Anuncio para los fanáticos: ¡los quesos de consistencia más dura son los grandes protagonistas y hay cuanta variedad se les ocurra!

Queserías especializadas y premium

🧀 Dentro de una gama de precios razonables, la Pulpería Quilapán propone una selección de quesos artesanales para degustar en el lugar o para llevar. Además de la muy buena Mimolette, les recomendamos (muy acaloradamente) la Ricotta de cabra. ¡Una joyita!

🧀 Las Picadas del Mercado la Gran Tienda o las de Don Cosme van a fascinar a sus amigos.

🧀 Para darse un gustito les recomendamos Valenti. Este local premium ofrece muy buenos quesos, como Brie, Raclette y hasta Morbier. Los precios son altos, pero los quesos, excelentes. La ventaja: sus sucursales están por toda capital.

Queso sorpresa en la puerta 

¿Dejarse sorprender todos los meses con nuevos sabores, entregados directamente en la puerta de sus casas? El Club de los Quesos propone una suscripción con un abono y todos los meses recibirán en sus casas una cajita con una selección de tres quesos.

Con toda esta información, ¡Ya podrán satisfacer esos antojos incontrolables!


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Las profesiones más curiosas de Buenos Aires

profesiones buenos aires
Foto: Wally Gobetz (Flickr)

Esta ciudad es insólita y nos tiene bien malcriados con sus coloridas sorpresas. Siempre es bueno recordar esos detallitos que la hacen tan (digamos) pintoresca. En esta oportunidad, una lista de profesiones y oficios que difícilmente se aprecian tanto en otras ciudades como en esta capital y que no entran precisamente en el “horario de oficina”.

Afilador de cuchillos

Posiblemente el más raro, y algo que nunca vi en ningún otro país. Les ruego por favor que si lo vieron en otro lado, me cuenten su historia.

Seguramente les pasó que estaban tranquilos en su casa u oficina y comenzaron a escuchar un silbido raro, melódico, con un patrón. Quizás nunca le prestaron atención, o quizás sí le prestaron atención y pensaron que era cualquier otra cosa. No es nada menos que un “afilador de cuchillos” ambulante, que va por la calle anunciando su paso con una melodía característica que hacen con una especie de flauta de pan. Así que ya saben, si sus cuchillos necesitan estar más afilados para el almuerzo, ¡a afinar los oídos!

Paseador de perros

Imposible no notar los paseadores de perros con sus llamativas manadas de caninos paseando por las calles del barrio cada mañana. Es impresionante como algunos pueden llevar hasta 15 perros por las veredas de Buenos Aires, con toda la tranquilidad de quien está dominando la situación. Un espectáculo que puede disfrutarse en dos turnos: por la mañana o por la tarde.

Por muy entretenido y gracioso que pueda ser la escena, en Buenos Aires esta profesión es tomada muy en serio… hay agencias, escuelas e incluso un registro público que se hace ante la Agencia de Protección Ambiental (APRA).

Se dice que hay unos 6 mil paseadores de perros (una cifra que no debería alarmarnos si tomamos en cuenta de que casi el 80% de los argentinos tiene una mascota). ¡Se habla incluso de un sindicato de paseadores de perros!

Reciclador urbano 

En ninguna otra ciudad es tan popular el oficio del “cartoneo” como en la ciudad de Buenos Aires y en sus alrededores. Los cartoneros o “recicladores urbanos” van por las calles recolectando residuos de cartón o papel en las tiendas o casas, las transportan en unos carros precarios y luego los venden para reciclaje.

Es común verlos transportando grandes cantidades de cartón por las calles de los barrios de Buenos Aires, no importa si es un barrio tranquilo como Villa Urquiza o una turístico como Palermo. Un oficio que se afianzó después de la crisis económica de 2001.

Cuida-autos

Hayan o no hayan escuchado antes la palabra “trapito”, si tienen algunos meses en Buenos Aires seguro notaron su presencia. Este término un poco despectivo se refiere a los “cuida-autos” que exigen una “propina” a cambio del servicio de vigilar su auto cuando lo estacionan en la calle. Es un oficio 100% informal y no regulado por la ley; de hecho, suelen circular entre conocidos los rumores de “trapitos” que cometen actos de violencia o vandalismo si el cliente se rehúsa a pagar la tarifa impuesta.

Cambio de dinero clandestino

“Promotores” informales, normalmente ubicados a lo largo de la calle Florida; que gestionan el cambio de monedas extranjeras (USD, EUR) por pesos argentinos sin pasar por el banco.

Ahora, para entender mejor de qué se trata, tenemos que retroceder un poco al año 2011, cuando se estableció un control cambiario en Argentina y se asignó un valor de cambio fijo a la moneda nacional. Así surgió la necesidad de un sistema de cambio paralelo, donde se podía dinero en el “mercado negro” con hasta un 70% de diferencia de la tasa oficial. Pueden leer nuestra nota sobre el dinero en Argentina.

Entonces, si por ejemplo eran turistas o recién llegados y traían dólares / euros con ustedes, convenía mucho más buscar un cambio favorecedor donde pueden ganar más pesos por dólar que lo que ofrecía el banco. Así surgieron los “arbolitos”, personajes en la plena vía pública que anuncian “cambio, cambio, cambio” e intentan reclutar turistas para que vengan hasta sus -a veces clandestinas- oficinas o locales a cambiar su dinero.

En algún momento, los arbolitos eran muchísimos. Cuando se eliminó el control cambiario, el número se redujo significativamente; sin embargo, sigue existiendo cierto porcentaje de diferencia entre el cambio oficial y el cambio paralelo, así que todavía pueden escucharse a los «arbolitos» promocionar sus servicios en el centro de Buenos Aires.


 

Guía del pequeño rufián porteño

 

 

Rufino, experiencia de lujo bajo el suelo de Recoleta

rufino restaurante en recoleta
Ph: Instagram de Rufino

Rufino es un restaurante en Recoleta que se especializa en cocina argentina con un toque de lujo y vanguardia.


 

No voy mucho a Recoleta. Está todo bien, ¿eh? No quiero ofender a nadie. Es un barrio arquitectónicamente hermoso, tranquilo si se quiere, sumamente parisino, bien ubicado. Es más algo mío, siento que me falta allí el toque trash y más vida-real que me ofrecen otros barrios.

Pero me pasa siempre que me llevo sorpresas en sus calles, sorpresas que me recuerdan que no debo subestimar su oferta. Sobre todo porque de vez en cuando cae muy bien tener una noche elegante, ponernos lindas, caminar en los alrededores del Cementerio como quien pasea por París, cenar en uno de esos lugares como Rufino y pensar: “está perfecto, me lo merezco”.

Qué tipo de lugar es Rufino

Rufino es, precisamente, LA experiencia Recoleta. Como se encuentra “escondido” en el subsuelo de un hotel-boutique; somos recibidos en el lobby con un saludo elegante y cortés, y se nos hace saber que debemos bajar las escaleras para acceder al restaurante. 

Bajando al restaurante, dos cosas marcan de entrada el tono de la noche. 

Por un lado, la decoración con luz tenue, mesas de madera maciza, sillas tapizadas con cuero y cubiertas con pieles, espejos dorados en las paredes y botellas de vino escondidas en la decoración de todos los rincones. 

Por otro lado, la bienvenida: el servicio es delicado y atento desde el primer momento, en que serán llevados a su mesa y se les ofrecerá tomar sus abrigos y bolsos al guardarropa para más comodidad.

Qué se come en Rufino

Rufino es un restaurante argentino. Pero no nos confundamos: no es un bodegón cualquiera o una parrilla de barrio. Los platos son clásicos nacionales con una elaboración muy cuidada, buena materia prima y un toque de vanguardia. 

Se destacan las carnes. En mi mesa se probó el bife de chorizo jugoso con manteca de hierbas y bañado en su propio jugo (se sirve el jugo en la mesa, delante tuyo, como para abrir el apetito). La carne estaba realmente muy rica. Si van a compartir se recomienda pedir el ojo de bife con manteca de chimi y ajo.

Pero ojo, los comensales vegetarianos también comen rico. Yo probé el coliflor asado con yogur, hierbas y alcaparras y me pareció riquísimo; aunque tuve un flechazo con las batatas crocantes en miel y verdeo, tan ricas y abundantes que van a ser picoteadas por vegetarianos y carnívoros por igual. Si van a pedir un plato para acompañar un principal, que sean las batatas!

Hubo una parte de la carta que no probamos por miedo a no dejar espacio para el postre, que son los platitos fríos y calientes como entradas. Pero me llamaban la atención los morrones asados y los hongos a la chapa con espinacas y almendras. 

De postre, sabíamos que la estrella era el panqueque con dulce de leche y salsa tofi (de nuevo, es lugar para probar clásicos argentinos) pero nos inclinamos la textura más ligera del cremoso de chocolate con crocante de almendras, que sale con puntitos de sal.

Carta de bebidas

Admito que estuvimos mal en no pedirnos un vino en Rufino. Sólo así se podía completar la experiencia “gaucha first class” que propone el restaurante. Además tienen una carta muy completa donde los vinos están organizados por intensidad. 

Pero bueno, tenía todavía encima algunas copas de la noche anterior y decidimos pedir uno de los tragos de la casa, el “rufina”, con ron, maracuyá, cítricos, frutos rojos y soda. Riquísimo y traído a la mesa por el mismo barman. También pedimos un clásico Aperol Spritz, igualmente rico. Se nos hizo saber que si queremos algún trago clásico que no esté en la carta, está la posibilidad de se escuchen nuestros deseos.

En conclusión

Éste es un restaurante fino, para relajarse y comer bien (sobre todo una buena carne), sentirse consentidos… o impresionar a alguien. Estarán rodeados de extranjeros que se hospedan en el hotel o un par de otras mesas que celebran ocasiones especiales.

El servicio es excelente, así como la ambientación, la música, los tiempos en que salen los platos. Es un restaurante donde yo celebraría un aniversario, donde llevaría a familiares que visitan la ciudad; es decir, esas noches donde nos conviene que todo funcione, que todo salga lindo y bien; mientras nos dedicamos nosotros a disfrutar el momento.

Rufino Argentino
Quintana 465, Hotel Mio Buenos Aires – Recoleta
Tel: 6432-4264
Domingos a jueves de 20h a 23h30, viernes y sábados hasta las 00h30
Precios: $ $ $

 

Qué hacer en Buenos Aires según el día de la semana

qué hacer en buenos aires
Foto: Facebook Club 69

¿Qué hacer en Buenos Aires? En Buenos Aires hay mucho por hacer, todo el tiempo. Sin embargo, algunos días son mejores que otros para hacer ciertas cosas; o incluso hay actividades divertidas que sólo están disponibles un día específico.

Si justo están buscando algo qué hacer, fíjense en esta guía y emprendan su rumbo:

Qué hacer los lunes en Buenos Aires

El mega clásico de los lunes (y una actividad casi obligada para turistas en la ciudad) es la Bomba del tiempo: un grupo de músicos que hace vibrar el Centro Cultural Konex con ritmos delirantes y luces juguetonas.

Pero la fiesta musical de Almagro tiene competencia: La Afromood también inaugura la semana con su afrobeat y entrada gratuita hasta las 23h.

Otro imperdible es Club Severino, considerada “la fiesta de los lunes” y el plan ideal para ir después de los mencionados en el párrafo anterior. EL boliche para los que no se limitan al finde.

Un plan más tranqui es el ciclo Folk You Mondays, un escenario donde se presentan bandas poco conocidas que tocan desde rap hasta blues.

Cine al aire libre GRATIS en Club Lucero.

ATENCIÓN: Antes muchos lugares estaban cerrados los lunes en Buenos Aires. Por suerte esto está cambiando, pero por las dudas, ¡siempre chequeen primero los horarios!

Leer también nuestra nota: Qué hacer los lunes a la noche en Buenos Aires


Qué hacer los martes en Buenos Aires

El museo fotográfico Simik tiene “martes de jazz”, un hermoso plan en Chacarita.

Se dice que el martes es el mejor día para ir a bailar (o ver) tango en La Catedral, una milonga «tourist-friendly«.

Uno de nuestros espectáculos musicales favoritos también es un clásico de los martes: La Grande Banda.

Para los expats: Hay intercambio de idiomas de Mundo Lingo en San Telmo (gratis).

Especial de ping-pong en San Bernardo (incluso torneos con inscripción gratuita).

Teatro inusual: hay 2×1 en Microteatro.

Suele haber DJs en PLTZ (Bosques de Palermo).


Qué hacer los miércoles en Buenos Aires

Ojo, que acá se empieza a picar.

Es un gran día para aprovechar la entrada gratis al Museo de Arte Moderno en San Telmo o al jardín del Museo Larreta en Belgrano.

También está la entrada a mitad de precio en el MALBA Museo de Arte Latinoamericano y en el Museo de Arte Contemporáneo.

Para los hipsters: El ciclo Open Folk ofrece una noche de recitales gratuitos y es hermoso.

Cine al aire libre en la terraza de Post Street Bar.

Una de nuestras nuevas actividades favoritas es el Ciclo Dialog en ARTLAB, que sucede los miércoles e incluye performance artística, jam en vivo con artistas invitados, artes visuales y DJ.

Cortar la semana y meter unos pasos en el medio es completamente posible en los»Miércoles de Avant». En realidad, Avant Garten ofrece DJs en vivo casi todos los días de la semana, pero son los miércoles cuando suelen convocar artistas internacionales (o nacionales de renombre).

Un poco más de color e inclusividad en la fiesta Jolie.

Y bueeeeeno, entre lo más destacado del miércoles está sin duda la Newsletter de Buenos Aires Connect, ¡La mandamos cada semana a su inbox con los mejores planes para el finde!


Qué hacer los jueves en Buenos Aires

Los “juernes” en Buenos Aires están a full. Todos los bares de cerveza, barras de tragos y bares de vino están llenos durante el happy-hour y prácticamente cuenta como el fin de semana.

¡Club 69! Es la fiesta por excelencia de los jueves en Buenos Aires. Colorida, queer y bien arriba.

Recomendamos usar el jueves además para un poco de tango en alguna de las milongas «alternativas» que copan la ciudad en la semana y que reunimos en esta nota.

Si prefieren guardarse para el viernes, usen el jueves para un plan cultural como ir al cine o asistir a una obra de teatro en Buenos Aires.


Qué hacer los viernes en Buenos Aires

Viernes I’m in love, Thanks God is Viernes – canten el slogan que quieran. Es complicado recomendar algo específico este día, porque es ése día en que todo sucede.

Al ser el último día laboral de la semana (para muchos), es muy probable que los bares en todos los barrios -TODOS- estén rebozando de grupos de colegas y amigos que se reúnen tipo 18h-19h para hacer un after-office.

Nuestras opciones para bares en Buenos Aires están acá.

Buenos Aires también tiene varios speakeasy o bares secretos. Gran plan.

Si no están para esconderse, sino más bien para respirar aire fresco en las alturas de la ciudad, chequeen estos rooftops para tomar algo en Buenos Aires.

Una vez quisimos hacer una introducción a la noche porteña, les puede servir algunos datos.

La fiesta porteña que se ha convertido en un fenómeno internacional es la Fiesta Bresh. Por si les copa bailar y sudar con una cantidad impresionante de gente (mucha gente joven, pero hay de todo).

Algunos lugares para ir a bailar tango están acá.


Qué hacer los sábados en Buenos Aires

Para pasar la resaca, no duden en asistir a una clase de yoga gratis en Los Bosques de Palermo.

Además pueden hacer una visita guiada gratuita por la imponente Casa Rosada y también por el Museo del Cabildo.

Si se sienten muy aventureros, tenemos varias opciones: Saltar en paracaídas, pasar un día gaucho en Areco o hacer una visita guiada en la única ciudad medieval de Latinoamérica.

El sábado también es un buen día para ir a Flores: pueden aprovechar los precios insuperables de la Av. Avellaneda que sólo venden a minoristas en este día; y además hacer el tour gratuito para conocer la vida del Papa Francisco, también exclusivo de los sábados.

Más hacia la noche, obviamente sábado es un día de salir. Aplican las mismas recomendaciones del viernes.


Qué hacer el domingo en Buenos Aires

¡Aquí no se duerme! Recuerden que los domingos y feriados todo el día pueden sacar a su mascota en el subte, así que aprovechen para hacer con ellos todas estas actividades divertidas o llevarlos a estos lugares pet-friendly.

Por supuesto, el brunch del domingo es s-a-g-r-a-d-o, así que no duden en chequear los favoritos de Inés o éstas recomendaciones exóticas de Eva.

Dos exclusivas del domingo son la Feria de San Telmo (artesanía local) y la Feria de Mataderos (argentina muy auténtica).

A la tarde pueden ver una de las milongas más lindas de la ciudad en la Glorieta de Belgrano.

Terminen la semana bien arriba en Makena: el mejor plan nocturno del domingo en la opinión de la redacción.

Cada tanto se realiza también la fiesta electrónica Río.

ATENCIÓN: Uno o dos domingos al mes se realiza una función gratuita en el hermoso Teatro Colón, ¡presten atención al calendario porque las entradas se agotan rápido!

Leer también: Qué hacer el domingo en Buenos Aires


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