Olivers, cabaret parisino de la Belle Époque

-CERRADO-

Tomar el subte a altas horas de la noche nos puede transportar mucho más allá de la General Paz, en un viaje inesperado en el tiempo-espacio. Al traspasar la puerta de hierro de la misteriosa y exótica estación “Porte Maillot” ubicada en la calle Guatemala, en el corazón de Palermo Soho, comienza nuestro viaje por un ambiente de cabaret parisino de la Belle Époque.

Siguiendo la moda de los “hidden bars” o bares a puertas cerradas que se instaló en el barrio (como el Victoria Brown), el Oliver’s apuesta con su estilo retro, su atmósfera acogedora y sus tragos sofisticados, servidos en delicadas copas. Clasificados en cuatro categorías, podrán optar entre un cóctel botánico, picante, clásico o refrescante, mientras se van apoltronando en los aterciopelados sillones.

Es divertido descubrir la originalidad de los ingredientes, especialmente los toques de té chai y eucalipto (en el cóctel Eucalyptus Frais), de cardamomo (Graine de Paradis), de hinojo (Parfum Fennel) o de wasabi (Coeur Épice). Los que también están al cuidado de los detalles, son los barmans y las meseras que son atentos y amables.

Los entremeses artísticos animan la noche. No se asombren si ven que aparece en el escenario del fondo de la sala una joven que comienza con una actuación de striptease con todas las de la ley, o un saxofonista que se libra a un desgarrador solo, o un mago en jaqué con sombrero de copa acompañado de una bella asistente.

La intimidad del lugar puede ser perturbada por una horda de turistas suficientemente ruidosos algún viernes por la noche como resultado de las reuniones de Mundo Lingo. Por tal razón, si quieren disfrutar del encanto y comodidad de Oliver’s, aconsejamos evitar ir los días viernes. En ese caso, escápense hasta el Victoria Brown o al Isabel, a pocas cuadras de allí.

Olivers

Guatemala 4462 – Palermo

Tel: 4832-5858

Jueves de 20h a 3h.

Viernes y sábado de 22h a 5h.

Precio: $ $ $

Foto: Facebook de Olivers

 
Traductora pública de francés, apasionada por el idioma y la comida de todo el mundo. En parte bretona y porteña a la hora de salir elijo descubrir los lugares con ese "no sé qué" indescriptible.