“Nada del amor me produce envidia”, un melodrama musical

¿Qué aires quedan de la Buenos Aires de los años  40?

¿Cómo era el manejo del tiempo en aquella época?

Con tanta menos tecnología, con tanta menos gente, menos casas, menos edificios,  más verde, más espacios vacíos. Se podría fantasear con que había más tiempo. Que los días duraban años y que cuando uno se levantaba a la mañana, lo esperaba una gran aventura. Una aventura llena de espacio para pensar, para hacer, para descansar y para, después de la siesta, volver a arrancar, todo de nuevo. De esta manera, sentarse en la vereda, esperar las pasiones desenfrenadas al atardecer, nutridas de pudor y vergüenza. Con los hombres volviendo de trabajar. Meterse  en esas noches. Eternas, afiebradas de éxtasis, provocada por simples caricias, guiños reales, miradas, ademanes de un vecino volviendo a la casa, cansado de trabajar, escuchando un tango en la puerta de la casa, tomando el mate.

Viéndolo desde la era de la inmediatez provoca envidia. Todo del pasado me produce envidia, todo del amor me produce envidia.

Nada del amor me produce envidia” es un melodrama funesto de reinas que habitan un país lleno de polvo y viento. Un melodrama exquisito con dos componentes impecables: el texto de Santiago Loza, un mar de perlas amalgamadas en un aceite dulce e intenso y la interpretación de Soledad Silveyra, que habla con  paciencia, con la calma de alguien que sabe esperar, que sabe responder, que sabe acatar, pero que tiene un fuego interno que asoma y puede estallar trágicamente, en cualquier momento. Uno de esos personajes aparentemente fríos pero que al abrir la boca deja ver los destellos del mismísimo infierno, ese infierno que es igual o mejor que el cielo.

Así los dedos que escriben esta reseña luchan para no meterse en eso que pasa en escena, para no develar nada de esa gran trama, a la vez pequeña y gigante historia de mercería oculta. De una modista y dos divas. De tres reinas. De una líder, una gran actriz y una mujer que trabaja uniendo telas y haciendo magia con  alfileres. De tres actrices.  De mujeres poderosas. De alfileres que son como flores que se clavan en esta boca que es una tumba. De eso de estar, de eso que pasa, eso de dejar de existir.

Interpretado por Soledad Silveyra escrito por Santiago Loza y dirigido por Alejandro Tantanian.

«Nada del amor me produce envidia» en el Teatro Maipo
Esmeralda 443 – Centro

Tel: 5352 8384

Todos los lunes, a las 20h30
Entradas a partir de AR$60

 

 

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