Ludivina, un rincón del Mediterráneo en Palermo

Ludivina
Foto: Agustina Canaparo (Buenos Aires Connect)

Una antigua casona con detalles que rememoran el espíritu del Mediterráneo. Paredes con recuerdos de viajes por París, Ámsterdam, Londres y Berlín, entre otros, cuadros de barcos, reliquias antiguas y el gran faro como guía. El color azul intenso (en referencia a la inmensidad del Océano) está presente en todos los espacios. Ludivina visitó varios lugares del mundo, pero se enamoró del puerto de Buenos Aires.

Ludivina se esconde entre la vorágine de los bares y cervecerías de Palermo. Su color azul intenso de las paredes y el enorme ventanal de entrada, en la que se puede observar las mesitas con velas y luz cálida, anticipan que allí se vive en otro tiempo. Ni bien uno ingresa siente que se embarca a otro país y por un ratito viaja con los sabores de los distintos platos. El salón tiene dos pisos: el primero es más romántico (ideal para ir en pareja), mientras que el segundo es más cómodo para los grupos de amigos. También tienen una terraza que si la noche acompaña pueden llegar a verse las estrellas.

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En esta oportunidad optamos por sentarnos en la planta baja (nos gustó mucho la decoración y sentíamos que estábamos cenando en el living de nuestra anfitriona). Nos sentamos en una pequeña mesa frente al ventanal que da a la calle y comenzamos la velada con una copa de vino tinto de la casa. Al instante llegó la panera (con pan casero) y un alioli muy sabroso. Fuimos con apetito, por eso, optamos por pedir dos entradas para compartir: burrata con chutney de tomate y panceta crocante y pulpetines con salsa mediterránea. La combinación agridulce de la burrata nos pareció espectacular y los pulpetines estaban bien condimentados y no eran para nada pesados.

Las pastas son artesanales y las preparan en el local a diario. Nos recomendaron probar los tagliatelle con langostinos al ajillo y nos parecieron súper sabrosos. (Es increíble cuando vas a un restaurante y la pasta es casera). La próxima iremos a probar los ravioles de espinaca, ricota y nuez con pesto de rúcula. También ofrecen risotto de remolacha con hongos y crocante de queso, sándwiches como el de pollo al pesto rojo con rúcula y tomates confitados y bife de chorizo con papas rústicas, mini provoleta y salsa criolla. A la hora de encarar el postre dos imperdibles son el tiramisú y el «Belga de chocolate» que es similar a un brownie (suave y esponjoso por dentro y crocante por fuera) acompañado con helado y lluvia de merengue, por lejos fue nuestro favorito.

En Ludivina uno se siente como en su propia casa es que cada uno de los platos tiene su toque casero. Además, la música y la luz tenue acompañan el ambiente. Un dato a tener en cuenta es que los domingos ofrecen un brunch especial “Por el mundo” con sabores de diferentes países. Incluye desde huevos revueltos con salchicha, fosforitos caseros, french toasts, scon, budín y hasta minicakes. Para continuar con la onda viajera, nosotros les recomendamos culminar la noche en el bar Docks, inspirado en la vida portuaria.

Ludivina
Gurruchaga 1422- Palermo
Tel: 011 15-4831-9856
Martes a viernes de 17h a 00h y sábado y domingo de 13 a 1h
Precios: $ $

 

Periodista y productora de radio. Soy inquieta, curiosa y amante del buen comer. Estoy siempre en busca de historias para contar.