Librerías a puertas cerradas, las nuevas joyas escondidas

La escena alternativa en Buenos Aires es algo impresionante que no se distingue tan enfáticamente en otras ciudades del mundo. El furor por ir creando espacios inesperados, distintos de la corriente popular, ha cambiado la forma en que el porteño va a comer (muchos restos a puertas cerradas) la forma en que disfruta la música (cada vez son más comunes los recitales y eventos escondidos) y recientemente, la forma en que se escoge un buen libro en capital.

Los aficionados de lo raro van a amar esto. Se trata de librerías privadas, o “a puertas cerradas” como es el término acuñado para describir este tipo de lugares. Comenzaron a existir hace unos cinco años aproximadamente y se diferencian de las grandes cadenas por ofrecer ediciones raras o difíciles de conseguir. Bueno, además del hecho de que funcionan escondidas en el hogar de alguien.

La primera y más comentada es Mi Casa. Autodefinida como una “librería atípica”, se abre tras las puertas de una bonita casa en Villa Crespo con mucha luz y plantas. Se puede revisar su colección a través de la web o concretar una cita para recomendaciones personalizadas de Nurit, su fundadora y la pionera de todo esto. Existe otra en Colegiales que además de oculta, es también selecta: Los libros del Vendaval se especializa en el género de libros-álbum (libros que necesitan imagen y texto para tener sentido) que están exhibidos en el living con vistas al jardín residencial.

Es común que además de libros, ellas (casualmente todas mujeres) ofrezcan su hogar como un centro para encuentros culturales. Por ejemplo, Adriana Morán fundó La Vaca Mariposa en su casa para “cenas literarias” donde se pueden degustar delicias venezolanas en medio de lecturas y charlas de autores. Actualmente tiene también tiene su propia editorial. San Telmo es sucursal del movimiento con A Cien Metros de la Orilla desde el departamento de Natalia Romero. Después de tocar el timbre, toca subir a la morada de esta aficionada de la poesía a buscar un poemario pactado anteriormente o recibirlo directamente de sus manos en la puerta del edificio.

Aunque sólo conocemos cuatro o cinco, no dudamos por un minuto que hay otras aún más underground de las que no hemos escuchado aún. Tampoco dudamos que unas cuantas se están gestando mientras hablamos, en el living de alguna coleccionista de libros raros que tiene muchas ganas de compartir su fortuna con el mundo.

Foto: Facebook de Los Libros del Vendaval