El gaucho argentino, una introducción

Gauchos
Foto Buenos Aires Connect (Aude Labadie)

¿Cómo surgió la cultura gauchesca?

Durante el periodo post colonial, los gauchos fueron los protectores de La Pampa, un poco como los cowboys en Estados Unidos. Siendo una mano de obra versátil y pobre, muchas veces nómadas, estaban situados un poco al margen de la sociedad, sobre todo porque eran mestizos, hijos de españoles e indígenas. No muy propensos a obedecer, hasta a veces violentos, resultaron una molestia para las autoridades de la época. Y de esta manera, fueron alistados a la fuerza para proteger la frontera contra los Amerindios.

A principios del siglo XX, la presencia del gaucho empieza a descender. La Patagonia ahora forma parte del territorio nacional y la aparición del alambre de púa vuelve su trabajo obsoleto. Pero su figura no desaparece por completo. En este periodo, Argentina recibe una gran ola de inmigración europea y los recién llegados, en general de orígenes modestos, se convierten en los nuevos marginados de la sociedad. Ante este fenómeno, el gaucho empieza a resultar inofensivo y se transforma en un símbolo de lo autóctono, de lo criollo. El poema “El Gaucho Martín Fierro”, publicado en 1872, el cual denuncia la injusticia social de su época, es elevado al rango de gran clásico de la literatura regional y su protagonista se convierte en el representante de valores universales como el coraje y la valentía.

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Los gauchos contemporáneos

Actualmente, no existen más los gauchos en el sentido histórico del término, pero de todas maneras, están muy presentes en el folklore y el imaginario colectivo. En un entorno rural, es habitual cruzarse con trabajadores rurales en camisa y bombachas, alpargatas y boinas. Esos son los gauchos de hoy en día. Mantienen varias tradiciones ligadas a los caballos y el ganado, como las jineteadas, una especie de rodeo argentino. Además, la cultura gauchesca está asociada a la payada, una verdadera justa poética donde se improvisa con el sonido de la guitarra, con mate, asado, y los valores de la lealtad y la solidaridad. Por otro lado, la expresión “hacer una gauchada” significa hacer un favor.

Las regiones más gauchescas

Las extensas llanuras de la Pampa son indisociables de la vida de los gauchos. Pero estos hombres vaqueros existen en todo el país con variaciones según las regiones. En el Sur, son verdaderos pastores a caballo, y se ocupan de las manadas de miles de ovejas. En Salta, son asociados al personaje histórico del General Güemes y su ejército, protagonistas de la Guerra Gaucha, durante la guerra de la Independencia.

Cerca de Buenos Aires, el pueblito de San Antonio de Areco es el santuario de la cultura gauchesca, marcada por la figura de Ricardo Güiraldes, autor de la famosa novela Don Segundo Sombra. Allí encontramos muchos talleres de artesanos de cuero, de tejidos y orfebrería, así como restaurantes típicos. Una visita a su museo es indispensable ¡y su fiesta de la tradición es una cita que no se pueden perder! Además, una gran cantidad de estancias de Buenos Aires abren sus puertas para compartir la vida de campo argentino.

¿Dónde descubrir la cultura gauchesca en Buenos Aires?

En la capital argentina, también es posible iniciarse en el mundo de los gauchos. Todos los domingos, el mercado de Mataderos los invita a conocer la cultura folklórica del país. En Chacarita, en el parque de los Andes, encontrarán un santuario dedicado al famoso gaucho, el Gauchito Gil, quien es venerado como un santo popular. La librería de Ávila, la más antigua de Buenos Aires, reúne los grandes clásicos de la literatura gauchesca y varias obras históricas para conocer más sobre este tema. Para alimentarse como un buen gaucho, diríjanse a la Pulpería Quilapán, que recrea los albergues típicos del mundo rural argentino en pleno corazón de San Telmo. Por último, si quieren darse el gusto de llenarse de accesorios gauchescos, les dejamos una lista para que sepan qué conviene comprar.

*Traducción: Daniela Gambarotto