Florentín, coloridos sabores del Medio Oriente

Florentín recoleta
Foto: Facebook de Florentín

¿Qué se esconde atrás de una inocente ventana en el barrio de Recoleta? Un puestito de comida árabe-judía que ofrece uno de los mejores falafels de Buenos Aires.

Conocido como Florentín, recupera la comida de la bobe con modernidad y estilismo millennial. De dueños argentinos pero residentes en Israel hace varios años, es de esos lugares para pasar una vez por semana, comer algo al paso y seguir camino. La frescura de las preparaciones y la rapidez de su entrega hacen una dupla imbatible en Florentín.

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De afuera, una fachada de metal enrejada blanca, tiene una abertura con formato de kiosko de donde salen (de manera literal) una sinfonía de aromas, sabores, hierbas y colores. Sin mesas disponibles, es ideal comprar para llevar y comer en un banco o en el pasto al calor del sol. Tiene una oferta puntual, clara y riquísima. Sin pretensiones, hay un claro amor y respeto por la calidad.

Su nombre es un homenaje a un barrio en Tel Aviv. Y la verdad es que los falafels que podés encontrar te hacen viajar hasta allá … saltando mares, continentes y océanos. Pero las albondigas de garbanzos no son las únicas estrellas, el kebab de cordero y las koftas de carne deslumbran por su sabor. Con el condimento en su punto justo (no peca de picante ni de insulso) se puede elegir entre panes o al plato. Siempre acompañado por una ensaladita fresca de tomate y pepino, repollos, pickles de cebollas, hierbas, tahini, yogurt griego con ajo asado y salsa de pimientos amarillos. Si, ese espectáculo de sabores se combina en la boca en un sólo bocado. Abundantes, jugosos y suaves al paladar, el relleno se mantiene intacto en el pan sin desarmarse. ¿Hay algo mejor que eso?

Para los comilones, de entrada los chips de papa o el plato de hummus (con semillas de girasol, sésamo y lino acompañado de panes mechados) son el bocadillo perfecto. Mientras que la torta de pistachos es la nota dulce perfecta. Húmeda, aromática y con una consistencia espectacular. Para tomar, la soda de pepino y el té con menta, ambas frescas y caseras, cortan con la dulzura. Una panza llena hacen un corazón contento.

A escasos metros del Cementerio de la Recoleta, está cerca de otros favoritos de la redacción como Camping y la terraza de Buller.

Florentín
Junin 1795 – Recoleta
Lunes a domingo de 12h a 23h30
Precios: $ $

Comunicadora de profesión y cocinera de corazón. Con lápiz y papel siempre a mano para que nada se escape. Inquieta; hoy soy runner, mañana no sé.