Curiosidades sobre Navidad y Año Nuevo en Buenos Aires

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Foto: universalmedios.com.ar

Ya estamos en diciembre, y llegan las fiestas de fin de año en un abrir y cerrar de ojos. Si las van a pasar en Buenos Aires, aquí les tenemos preparado un pequeño resumen con lo que deberían saber.

Navidad en ojotas

Como Buenos Aires está ubicada en el hemisferio sur, lo más raro para un europeo en Buenos Aires es pasar las fiestas de fin de año ¡en pleno verano! Así que es muy probable  que el asado y la pileta estén incluidos en el programa de las fiestas. Lo más curioso es que los códigos y símbolos son los mismos. Sólo de ver las decoraciones con los Papá Noel súper abrigaditos les dará calor… y verlos a veces disfrazados en los supermercados al lado de las sombrillas y mesas de jardín les parecerá más raro todavía.

En lo que respecta al resto de las tradiciones, son bastante universales. Se arma el árbol de Navidad generalmente el 8 de diciembre y se desarma el 6 de enero para el Día de Reyes. Las familias católicas arman el pesebre. Los regalos que trae Papá Noel y deja al pie del árbol se abren esa misma noche, a la medianoche. Y la costumbre de comer un bombón con el calendario de adviento durante todo el mes de diciembre hasta Navidad, aquí no existe.

Reyes Magos

El 6 de enero, en Argentina y en España, se celebra la llegada de los Reyes Magos y se conmemora con regalos para los niños. Pero antes, éstos últimos deberán dejar los zapatitos en la ventana o el balcón con galletitas y un vaso de leche para los reyes, y agua y pasto para los camellos. Esta fiesta en otro momento era más esperada, actualmente la fiesta de Navidad le fue ganando terreno y de a poco pierde vigencia. Para el día de Reyes, las familias compran una rosca pero ya no se espera tanto encontrar la sorpresa dentro de la misma. En realidad, antes los panaderos escondían un anillito o una sorpresita de juguete en la masa pero ya hace un tiempo que se perdió esa costumbre.

Los platos que no pueden faltar en la mesa

Si hay algo en lo que se pusieron de acuerdo los porteños es que ahora durante las fiestas de Navidad se come mucho más liviano que antes. Tradicionalmente los platos eran pesados, legado de los antepasados italianos o españoles, perfectos para el invierno europeo pero un tanto inadaptados para las fiestas con 35°C de calor a la sombra. Hoy en día parece que el porteño prefiere los platos fríos y de postre, helado. Aquí van algunos clásicos:

Las entradas frías:

Matambre: Fiambre de matambre arrollado relleno con huevos duros y verduras.

Pionono: Plato dulce/salado que se compone de una masa de bizcocho húmedo pero relleno de atún o palmitos.

Vitel toné: Receta de origen piamontés compuesta por lonjas de carne fina (peceto o lengua de vaca) y se lo acompaña con salsa a base de crema de leche, atún, anchoas y alcaparras. Su nombre se fue afrancesando pero el significado original es carne de ternera al atún.

Los postres o la mesa dulce:

Se exhiben varias preparaciones de postres en una mesa. Un gran clásico es el panettone, otro recuerdo de Italia, aquí llamado pan dulce, pero también la garrapiñada (almendras o maní tostado con azúcar caramelizado) y el turrón, todas especialidades heredadas de las tradiciones españolas.

La bombacha rosa

Cuando se acercan las fiestas de fin de año, las vidrieras de ropa interior se llenan de modelos de bombachas de color rosa. Y sí, la costumbre para todas las mujeres de todas las edades, es recibir de regalo una bombacha rosa, de parte de otra mujer con la que se comparte la mesa en las fiestas navideñas, a menudo una mujer de la familia. El resto de la tradición no es unánime. Algunas dicen que se debe usar esa misma noche, otras que se debe usar el primer día del año. También existe una variante, puede ser de color rojo.

El 1er día del año, de blanco

Vestirse de blanco para recibir el primer día del año es una tradición muy común en Brasil, y cada vez más se instala en Argentina. No es raro ver los negocios de ropa llenarse de prendas de color blanco para las fiestas de fin de año. Este color bastante veraniego, se asocia a la paz como deseo para el nuevo año.